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lunes, 9 de diciembre de 2019

Perla Suez: una poética de la reparación del dolor” (1ra parte)



                                                                                                 



                                                                            por Adrián Ferrero


     Las ficciones de la escritora argentina Perla Suez, radicada en Córdoba, hincan su énfasis en ciertas constantes que pueden verificarse tanto en su narrativa infantil como para adultos. La violencia como descontrol virulento de las pasiones en las relaciones humanas provenientes de conflictos largamente gestados o circunstanciales. La amenaza por persecución que disipa los vínculos de respeto hacia el semejante y busca o suprimir o degradar al distinto. La discriminación y el maltrato hacia otras etnias, muy en especial al pueblo judío. Sin embargo, las historias logran por lo general resoluciones más o menos exitosas, aunque dejen heridas inolvidables. Hay una mirada superadora sobre el sufrimiento. El espacio social de la mujer que compromete sus derechos o su integridad, arrinconada por varones en muchas ocasiones inescrupulosos regresa, incesante. Y la escritura como receptáculo y custodio de la memoria, en su caso dolorosa, es la propuesta a una opción de restitución de la dignidad pero también de precaución para que no se agiten los fantasmas del resentimiento, el rencor y tampoco se repitan esos acontecimientos. La escritura como archivo, como documentación, constituye una forma medulosa también de transferir momentos concretos y verosímiles a los lectores. Hay naturalmente otros núcleos, como la irrupción de lo fabuloso frente a contextos hostiles para evitar repercusiones arrasadoras que podrían atentar contra esos sujetos. Y también, una señalada recuperación del patrimonio literario en sus distintas vertientes, con un trabajo tejido de modo fino. En esta línea también inscribiría una mirada sobre la espera que jamás se cierra definitivamente como una compuerta más metafísica en este caso que en su acepción vital, diferente, por ejemplo, del relato de Kafka “Ante la ley”. 

 
  El proyecto de Perla Suez es uno de los más desafiantes y más provocadores contra ideologías complacientes que aspiran al control de las consciencias, lo que en su carácter alienante en el uso del lenguaje contemplamos a diario. Inquietante en todas sus vertientes, la poética de Suez evidencia las zonas de incertidumbre incluso más descarnadas en el caso de los conflictos sociales y las vuelve literariamente productivas tanto para quien las escribe (evidentemente) como para  lectores y lectoras ávidos no por ser aleccionados sino, muy por el contrario, ir al encuentro de una ficción inteligente que no busca el pasatiempo sino un trabajo cuidado con las ideas, con el lenguaje devenido, esta vez, respetuosa y trabajada lengua literaria. En efecto: senderos nuevos para la literatura argentina desde sus argumentos, por un lado. Senderos nuevos desde una escritura que no se abandona a la espontaneidad sino que es pensada, elaborada con meticulosidad, urdida a partir de la sutileza.

     La ficción de Suez se conecta parcialmente con el sufrimiento, lo que no suele ser habitual en la narrativa infantil. Trabaja el carácter menos inocente de la literatura (es una ficción calculada) pero al unísono con un fuerte señalamiento ético sin pedagogías. Todo ello acompañado de un entusiasmo por empapar al lector del anhelo de libertad, de avidez y de curiosidad por el mundo que la vuelven una pieza clave de nuestra narrativa infantil y juvenil nacional para la comprensión de los contextos y para la producción de sentidos en orden a afectar el orden de lo real con el objeto de asestar duros golpes contra ideologías autoritarias. En efecto, la narrativa de Suez disipa las ideologías de la represión y del olvido. Lanza el pensamiento hacia espacios inexplorados poblando con una escritura imprevisible y radicalmente original pero sin estridencias vacíos que requieren de acciones estéticas potentes.

     Pero vayamos concretamente a su producción infantil ligada a la violencia. Esta línea de su proyecto estético, por un lado, ensaya un recorrido por el modo en que factores histórico/políticos devastadores tienen sobre niñas y niños. También sobre los adultos que ellos llegarán a ser y a ser narrados en estas ficciones. Esa confrontación con acontecimientos del orden de lo real suele tener una salida satisfactoria porque el sujeto alcanza a metabolizar lo que le ha tocado padecer como víctima. Pero deja una huella inolvidable en la memoria que es, precisamente, la argamasa de esta literatura.

     La salida de los episodios más traumáticos en los mejores casos, adopta la forma de la reparación. En efecto, narradores a cierta altura de su vida sabios refrieren episodios dramáticos una vez que ya han tenido lugar en sus vidas. Y, en un punto, han sido superados. De modo que las tramas del dolor son neutralizadas mediante una vida que requiere de un trabajo persistente para procesar esas experiencias de modo transformador. Es más: la narración misma de esos sucesos por boca de los personajes da la pauta de que organizar de un cierto modo la experiencia mediante el modo en que será referida ya constituye un primer antídoto para relativizarla. Como vemos, los sucesos trágicos logran ser burlados en tanto que factores destructivos por obra de su testimonio sanador. También es la prueba más contundente de que han sido trabajadas por una subjetividad que no ha quedado paralizada en el pasado ni afectada al punto de no poder movilizarse. El relato, en este caso puntual, resulta una suerte de garantía, de reaseguro, de que en tanto que ficción de la reparación, la tragedia ha sufrido un proceso de conversión hasta alcanzar la realización. También estamos hablando de una ficción del duelo, porque es mucho lo que durante estos procesos se pierde y, por lo tanto, mucho lo que debe ser asumido. Lo cierto es que los sujetos (varones y mujeres) alcanzan ignoro si una total plenitud. Pero sí en buena medida una identidad que mediante procesos reformadores permiten que sea experimentada como una instancia tolerable, por un lado. Y, quizás, hasta el punto de alcanzar un triunfo sobre la hostilidad del mundo.

    
  Respecto de mi inquietud por conocer acerca de cuál de todos sus libros le había traído más satisfacciones, Perla Suez afirmó, en una entrevista que le realicé y salió publicada en 2018 en la revista Hispamérica de la Universidad de Maryland (EE.UU.): “Sin dudas, Memorias de Vladimir. No puedo saber por qué me ha traído tantas satisfacciones, creo que tiene que ver con que fue la primera vez que sentí que había contado una historia y había conmovido a alguien. Es una marca a fuego que no releo, va conmigo y la llevo adentro. Siempre está presente. Cuando los lectores me acercan y me dicen que han llorado con Vladimir, no es poco, en especial hombres, pero también niños y mujeres.” Evidentemente este libro, por sus características y por el impacto producido se revela como uno de naturaleza distintiva en el marco de su poética que ha afectado ya no digamos  al público lector, sino que ha logrado proyectarse hacia su autora misma de modo iniciático al asistir a él como un hito en el marco de su poética.

    
Es sabido. Una historia suele contar al mismo tiempo muchas otras. Eso es lo que se desprende de estas Memorias de Vladimir (1991), una ficción ambientada inicialmente en la Rusia del siglo XIX durante las persecuciones a los judíos por parte del Zar Nicolás II. La trama narra la hazaña del pequeño Vladimir que consigue huir en barco de ese lugar atroz junto a su tío Fedor rumbo a Argentina. Recalarán en Colonia San Gregorio, Entre Ríos. Allí crecerá Vladimir trabajando la tierra hasta hacerse hombre. Y a lo largo de todo este relato, lleno de peripecias, experimentará emociones que no son sencillas: la orfandad, las pérdidas, el desarraigo, el dolor, la incomunicación, la soledad, la incomprensión. Hasta lentamente reconquistar aquello que le había sido arrebatado por la agresión y la humillación de los prepotentes: una identidad pero esta vez en un país que lo acoge con hospitalidad. Logrará trabajar en Buenos Aires, estudiar Medicina y, de visita en Entre Ríos, asistir penosamente al momento preciso en que su tío Fedor muere. Lo enterrará junto a su gallo Yankl (que había traído escondido desde Rusia entre sus ropas en el barco) y un antiguo vecino de la aldea.

     Memorias de Vladimir, como dije, compromete y afecta de modo radical nuestra emocionalidad. Nos habla, descarnadamente, del exilio, del ascenso social, de cómo es posible y hasta imprescindible revitalizar lazos y vínculos que parecían necrosados e iniciar otros, de modo inaugural. Así, será capaz de forjar una nueva historia, es decir,  restituir a un sujeto sus atributos inherentes a partir de un vacío que parecía imposible de reconquistar.

     Las dimensiones más trágicas de la Historia adoptan, mediante el relato de una historia, con minúscula, una configuración, una forma, una materia incluso narrativa maleable que es inspiradora de la literatura. Lo que se narra, por otro lado, ha tenido lugar. La ficción de Suez ancla en una realidad concreta. Motivo por el cual se manifiesta con un sugestivo acento referencial. Ello le confiere contundencia, por un lado. Por el otro, persistencia. Lo que se lee se recuerda porque no se trata de una invención. Sino que es una suerte de revelación o alumbramiento de sucesos constatables. Adopta la misma repercusión que tendría el revelar un secreto, el descorrer un velo sobre una materia que se mantenía cubierta por un manto de olvido o de amnesia.



     Perla Suez, hurgando en la memoria de relatos familiares, de una imaginación verosímil y de una escritura transparente acude en este relato de modo elocuente a sucesos que le fueron referidos desde muy chica en su familia. Suez nos está hablando de algo que conoce. Que conoce mucho. Y que conoce “en abismo”, esto es: escribe y lee lo que le ha sido a su vez narrado por algunos sus protagonistas bajo la forma también de relatos, rostros que adoptan ahora otras facciones. Narra lo que le ha sido narrado. Lo hace, eso sí, según sus propios términos. Y tal vez sea por ese mismo motivo que vuelve al acontecimiento literario tanto más conmovedor. Subyace, a su propia materia, una trama urdida a partir de (nuevamente) la memoria y de sueños que la palabra guardará, intacta, como un recipiente. Pero también una palabra indeleble. Porque quedará registrada. Una palabra entonces que será reservorio y será mensaje de esperanza para quienes prosiguen esta historia. Sean sus protagonistas. Sean quienes asistimos a ella desde la más profunda solidaridad con ellos. Con una analepsis certera del protagonista (narrador de la historia) esta pieza única regresa a sus orígenes en boca de una biografía de alguien no conformista que refresca una serie de sucesos con su relato. Al tiempo que la propia Suez hace lo propio.

     Es cierto. Queda un rastro de lo vivido que no ha sido grato. Pero Suez ha logrado convertir a un sujeto mediante una proceso de restauración en alguien capaz de reconstruir su biografía por fuera del rencor, del odio y por dentro de la construcción de una serie de acciones alternativas. Evidentemente se ha tratado, probablemente de un libro con el que la autora se ha comprometido particularmente debido la relación que entabla con sus orígenes. Ficción entonces encarnada, hecha carne en el texto, Memorias de Vladimir efectivamente recapitula una etapa pero se proyecta hacia un futuro esperanzado. A eso apuesta Suez. A eso apostamos todos los que aspiramos a, mediante la escritura, neutralizar este mundo distópico que nos rodea. Y construir a partir de su relato, nuevos sentidos. Nuevos motivos orientados a un futuro que sin dejar de contemplar lo que tuvo lugar, sí reconstruya una subjetividad herida. Para que se mantenga íntegra y entera.


sábado, 7 de diciembre de 2019

ENTREVISTA A LA ESCRITORA GRACIELA REPUN

Hoy el Hormiguero recibe a una de sus Hormiguitas primeras, que nos ha ido acompañando durante estos 10 (diez) años con su labor, con su obra y con su cariño. Graciela Repún no sólo es una Maestra de la LIJ por su obra escrita sino además, que hace honor al título de MAESTRA pues con sus talleres ha sido y es una verdadera formadora de nuevas y buenas plumas para el mundo de la literatura. Por eso es un orgullo para todo el HORMIGUERO tenerla aquí con sus reflexiones y respuestas. Gracias Graciela, gracias Maestra....!!!






Por qué se te ocurrió ser escritora?

 Porque se me cerraron algunos caminos y al mismo tiempo se abrieron otros relacionados con la escritura. Mis padres se separaron cuando yo era muy chiquita y por sus trabajos, me quedaba la mayor parte del día con mis abuelos. Tuve mucho tiempo para leer y para jugar con las amigas del barrio, en las puertas de nuestras casas, teatralizando historias inspiradas en lecturas, donde elegía ser Jo, de Mujercitas o una pirata como las de Salgari. En la primaria, me iba bien con las composiciones que, secretamente, también les hacía a mis compañeras. Por esos años, un atajo que encontré para decirles cosas sensibles a mi mamá y a mi papá, generacionalmente poco abiertos al diálogo, fue escribirles poemas. En las vacaciones, hasta que en casa desistieron de la esperanza de convertirme en una deportista, me mandaron varios veranos a colonias y clubes en los que me destaqué haciendo discursos y crónicas. Y en la secundaria, como muchos de mi división y bajo la fuerte influencia de los poetas que estudiábamos, fui parte de los que nos intercambiábamos poemas en los que nos definíamos, celebrábamos, descubríamos amigos, nos declarábamos enamorados y nos separábamos tristemente en rima o verso libre.

 —¿Se puede decidir ser escritor, o se nace?

En mi caso, no me quedó otra. No solo por lo que comenté previamente. También porque cuando nacieron mis hijos hubo muchos enamoramientos. Nos enamoramos de ellos, de sus libros, de leerles cada noche y de sus entusiasmos por algunos autores que gracias a sus preferencias comenzamos a conocer y admirar. Por esos enamoramientos, con mi primer cuento impreso en una mano, llevando a mi nena de dos años de la otra, y en la panza a mi hijo que estaba por nacer, me presenté a un concurso. Desde ese primer cuento sigo escribiendo hasta ahora.




 —¿Cuándo escribís, dejás volar siempre tu imaginación o mirás la realidad? 



Dejo volar la realidad. Mi imaginación la precede, acompaña, o rezaga, según el caso.

—¿De qué trabajaste antes de dedicarte a ser escritora?

Antes de ser escritora trabajé de escritora. Redactaba tarjetas de felicitación y posters. Creaba el concepto y sugería los temas a ilustrar. Era redactora creativa y jefa de Arte. Y mucho antes -comencé a trabajar a los dieciocho- fui vendedora, empleada y secretaria.

 —¿Cuál fue el libro que más te gustó escribir?

 No sé si hay uno que me haya gustado escribir más que los otros. No sabría separar esa sensación de las muchas que se combinan o se alternan en el momento de la escritura. Pero sé que predominó el disfruté en el proceso de los libros que hice en equipo. Como los que escribimos con Florencia Esses. Con toda mi familia. Con mi hijo. Con Carla Dulfano, Mariana Kirzner y Marcela Silvestro. Con Marina Elberger. Con Mariana Weschler. Con Ángeles Durini, Mario Méndez y Franco Vaccarini. Y en muchos que hicimos con Enrique Melantoni, mi marido.




Se habla mucho de la lectura y la escuela, ¿cómo es la relación dentro de la escuela? ¿Cómo te gustaría que fuera la escuela de hoy para los niños?

Los autores de literatura infantil, escritores e ilustradores, cuando nos invitan y podemos, visitamos las escuelas para charlar con nuestros lectores o para dar talleres a docentes. Es un contacto directo. Estos últimos años, en que se cerraron editoriales y se devastaron políticas públicas de lectura, nosotros vimos además los problemas de algunos edificios donde entramos, lo vapuleadas que están económica y socialmente muchas de las familias de las alumnas y alumnos con los que conversamos y nos enteramos de esas y otras dificultades con que se enfrentan los docentes cinco días a la semana. Se evidencia entonces el contraste entre las circunstancias y el esfuerzo y entusiasmo de las y los mediadores, que a pesar de todo, crean espacios de intercambio, nos leen, nos convocan, hacen llegar esos libros, historias, sonoridades, mundos a quienes por ahí nunca antes tuvieron un ejemplar en sus manos o les leyeron un cuento. Yo sueño con una escuela donde esos momentos, espacios, mediadores, se multipliquen y expandan. Pero para eso, tengo que pensar primero en una sociedad más amorosa y justa donde cada uno de los que integra la escuela, desde alumnos a autoridades, se sientan contenidos no abandonados. Y donde haya preguntas y herramientas para abrir preguntas y buscar respuestas, para así aprender explorando. Y no estoy imaginando la escuela como un planeta aislado donde la realidad quede afuera, pero si como un espacio que facilite hablar de lo que sucede, compartir lo que nos pasa, ponerlo en contexto, buscar las formas de enfrentarlo colaborando. Y dada a soñar, donde además de respetar las individualidades, haya muchos chicos jugando y leyendo juntos.


-- ¿Sos muy sensible, como tus personajes?

De chiquita me decían que era hipersensible pero aún con poquitos años ya me daba cuenta que según el contexto, cambiaba el significado y el epíteto podía ser sinónimo de sentimental, exagerada, dramática, pendiente, celosa, lírica, empática o dolorida militante de lo que fuere. Es muy posible que algo de esa sensibilidad se encuentre en mis personajes. Aunque también tengo otros sensiblemente insensibles. —¿Qué te hizo ser así? Ni idea… O al revés, demasiadas explicaciones posibles.

                         


 —¿Cómo ves la literatura infantil y juvenil en Argentina? ¿Y en Latinoamérica?

Dentro de la literatura argentina sigo encontrando cada vez algún libro al que amar, admirar, o en el que voy a reencontrarme con escritores que ya quiero. De la literatura Latinoamérica no conozco todo lo que quisiera. Solo los libros que se publican o difunden aquí y que, en general son, excelentes. Y algunos despropósitos que me traen a veces alumnos cuando viajan y que fuera de contexto, son publicaciones inexplicables.

 —Si un niño o niña quiere ser escritor, ¿qué tiene que hacer?

Leer. Escribir. Componer canciones. Jugar. Crear historias. Escuchar música. Ver pelis. Ir a museos. Pasar tiempo en la naturaleza. Estar atento a la calle. A su casa. Hacer teatro, rap, títeres, muñecos, historietas, voces. Inventar biografías. Imaginar mundos. Porque todo le será útil para escribir si eso es lo que más desea. Pero específicamente, si quiere que su deseo de ser escritora o escritor se sostenga, tiene que escribir, jugar con las historias que se le ocurren, cambiar las que ya conoce. Y si puede, después de poner sus idea por escrito, si ve que están muy alejadas de lo que hubiera querido decir, si el resultado no es lo que imaginaba, si no le encuentra la vuelta, que no se critique mucho, que guarde lo que escribió. Que vuelva a releerlo después de un tiempo, cuando tenga cierta distancia con lo escrito. Y que intente reescribirlo cuando pueda…

 



—¿Crees que la literatura debe ser estremecedora, conmovedora, molesta o indomable? ¿Por qué?

Quiero y me relaciono con la literatura como con una amiga. Y a mis amigos no les pido que sean de un modo particular. De ellos puede venir lo esperable, la reafirmación tanto como lo diverso e inesperado. Una amiga, un amigo, tiene el poder de hacerte fácil o difícil la relación en los momentos menos pensados. Pero no imagino lo cotidiano sin la amistad.





@ Eduardo Raúl Burattini

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viernes, 6 de diciembre de 2019

El Hormiguero está feliz y agradecido....!!! GRACIAS HORMIGUITA MÓNICA WEISS, un lujo...!!!

Luego de la entrega de las distinciones a los premiados 2019, cerramos el año con al presentación de la REVISTA EL HORMIGUERO LECTOR, con una gran sorpresa que es el diseño de nuestra primer tapa por la Hormiguita Maestra e Ilustradora MÓNICA WEISS.....!!! APLAUSOS....!!! APLAUSOS....!!!


 (Diseño de tapa donado por Mónica Weiss
exclusividad del Hormiguero)


El HORMIGUERO llega a fin de año, con las metas y objetivos cumplidos, un 2019 que va finalizando a toda marcha..., las hormiguitas hemos trabajado y cerramos este ciclo 2019, con la REVISTA EL HORMIGUERO LECTOR...., gracias a nuestra Hormiguita creativa, la escritora María Cristina Alonso por dedicar tanto tiempo y amor al Hormiguero.




A la Hormiguita Ilustradora Monica Weiss por haber diseñado la tapa especialmente para esta ocasión, al colaborador Adrián Ferrero y a la Hormiguita Maestra Cristina Pizarro...., a todos los escritores, ilustradores, libreros, mediadores, bibliotecarios, teatristas por su tiempo, por las entrevistas....!!! A todos y todas les deseamos muchas felicidades en este año que finaliza y un próspero y fructífero año 2020, donde nos volveremos a encontrar con las sorpresas de este Hormiguero de LIJ....!!! FELICIDADES .....!!!

jueves, 5 de diciembre de 2019

Las Hormiguitas donaron parte de su carga a la Biblioteca del Hormiguero....!!! GRACIAS.




Durante la entrega de los PREMIOS NACIONALES Y LATINOAMERICANOS DE LIJ: "LA HORMIGUITA VIAJERA", 10ma Edición, hemos recibido muchas donaciones de las producciones que las laboriosas Hormigas realizan para fortalecer, para compartir, para disfrutar como son sus libros, por eso decimos:  ¡¡¡¡¡ GRACIAS !!!!!, porque estos frutos de la labor cultural e intelectual ya están en la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA de VIRREY DEL PINO, para el disfrute e los lectores y usuarios.

    



En el Hormiguero hemsos recibido de las nuevas Hormiguitas estas deliciosas donaciones....!!!!



 Gracias María del Carmen Reyes; Sandra Sofía Burmeister y Verónica Parodi....!!! GRACIAS HORMIGUITAS MAESTRAS  Y MUCHOS APLAUSOS Y ABRAZOS.......!!!













miércoles, 4 de diciembre de 2019

Llegó al Hormiguero, el Diccionario de Autores Tucumanos de Literatura Infantil y Juvenil




Otro de los momentos emotivos de la entrega de los PREMIOS HORMIGUITA VIAJERA 2019, fue la entrega de la distinción a la Dra HONORIA ZELAYA DE NADER, quien tiene en el campo de la LIJ una larga y fructífera obra en pos de este arte literario. Pero Zelaya de Nader, no sólo recibió su distinción como HORMIGUITA DE LUJO, como MAESTRA DE LIJ, sino que nos trajo como parte de la carga de su alforja de trabajo y producción su última obra: EL DICCIONARIO DE AUTORES TUCUMANOS DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL.



El libro, publicado por el sello editorial “Ciudad Histórica”, recopila información biográfica que se complementa con una antología de textos narrativos, líricos y dramáticos. En el prólogo de la obra, la doctora en letras y miembro de número de la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil,  María del Carmen Tacconi de Gómez, destaca que “este Diccionario biográfico de autores de literatura infantil y juvenil tucumana constituye una obra pionera entre los estudios que se ofrecen de esta disciplina en nuestro país”.  Tacconi de Gómez resalta, además, que “la importancia del volumen reside en el hecho de ser fruto de una investigación amplia y rigurosa, que no solo incluye a los autores más difundidos, sino que rescata a los eclipsados”.

Desde el Hormiguero queremos dar las gracias por el permanente aporte que realiza la Dra Honoria Zelaya de Nader, desde su más temprana edad como egresada en Letras por la Universidad, una vida de compromiso, de labor, de lucha en pos de la LIJ..... BRAVO... BRAVO... BRAVÍSIMO... BRAVO....!!! 

GRACIAS porque ya está en los anaqueles de la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA de VIRREY DEL PINO, LA MATANZA, la obra de nuestra HORMIGUITA MAESTRA....!!! GRACIAS....!!!!





martes, 3 de diciembre de 2019

El Hormiguero dice GRACIAS....!!!

En la ceremonia de entrega de los PREMIOS NACIONALES Y LATINOAMERICANO DE LIJ: "LA HORMIGUITA VIAJERA", hemos recibido unas hermosas donaciones de libros de parte de la PRESIDENTA de la FUNDACIÓN María Elena Walsh, la artista argentina en fotografía SARA FACIO. Por eso decimos GRACIAS...., ya son parte de la colección de arte de la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA de VIRREY DEL PINO, LA MATANZA, a disposición de nuestros usuarios y lectores.




Estamos muy agradecidos por este fino detalle, por seguir de cerca nuestra actividad y apoyarnos en la promoción y animación de la literatura infantil y juvenil, sobretodo por venir de quien viene,  SARA FACIO, 
 una gran artista, una gran persona, un ser humano creativo que enaltece a nuestra CULTURA NACIONAL Y UNIVERSAL, y que preside la Fundación que lleva por nombre a la JUGLAR de AMÉRICA: MARIA ELENA WALSH.



Agradecemos además, a nuestro Hormiguito Viajero, MAESTRO RODRIGO URES que al recibir su Premio de Maestro de LIJ, nos hizo entrega de las donaciones, hoy están ya en nuestra Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza.











domingo, 1 de diciembre de 2019

10 años de la Hormiguita Viajera...!!! Mucha emoción y felicidad compartida....!!!

Y llegó el día y el Hormiguero ser vistió de fiesta, los invitados y las flamantes Hormiguitas fueron llegando...., con expectativas, con mucha alegría y con ganas de hacer lo que saben hacer las Hormiguitas de la LIJ.... compartir, abrazos, palabras, saludos, emociones, risas y algunas lágrimas que nacen de los corazones que cargan vivencias de solidaridad, de palabras que son puentes, de escrituras y libros que al igual que las hebras del ovillo van alimentando el telar del que estamos hechos..

Un FIESTA, si la entrega de ayer, en la Librería Tierra de Libros en el Living de Olivos fue un gran fiesta de la palabra, de la literatura, del teatro, de los medios..., de la narración y un compromiso que nos llama a seguir caminando como Hormigas que deben llenar las alforjas de palabras, de cuentos, de leyendas, de teatro de emociones para que se sigan levantando puentes entre el libro y los lectores.



















No, no..., y no...!!! por Julio Cortázar en la Campaña Libros por la Paz, Agenda ODS - 2030, NACIONES UNIDAS.

  Desde la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA de Virrey del Pino, La Matanza, ARGENTINA, seguimos compartiendo textos y libros, en esta Campaña...