La Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza, Pcia de Buenos Aires, retoma su Campaña: "Libros por la Paz", 2026, en adhesión a la Agenda ODS 2030, de Naciones Unidas.
La Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza, Pcia de Buenos Aires, retoma su Campaña: "Libros por la Paz", 2026, en adhesión a la Agenda ODS 2030, de Naciones Unidas.
Dr.
Marcelo Bianchi Bustos
Academia
Argentina de Literatura Infantil y juvenil
Premio
“Hormiguita Viajera”
En el
mundo literario de Vigil, Misia Pepa ocupa, con la Hormiguita viajera y el Mono
relojero, un lugar particular en una trilogía que los constituyó en clásicos.
Si bien las tres historias son totalmente distintas entre sí, sus personajes
poseen características que los hicieron - y hacen – atractivos a los lectores.
La hormiguita, posiblemente esa antiheroína tal como la piensan algunos o,
desde mi perspectiva, una hormiga común que a partir de un error transita por
un camino que la transforma en un ser distinto en un cuento que genéricamente
podría ser denominado “cuento de camino” en el que hay un crecimiento
espiritual que la lleva a ser otra al regresar a su casa. Por su parte el mono
relojero, que posiblemente evoque desde el nombre a un personaje tierno, en
realidad es un animal que delinque, que se escapa y roba. Por último, Misia
Pepa representa con su accionar un tipo de personaje que, proveniente de la
literatura popular española, se caracteriza por mentir. Representa, en lo
referente al personaje, el tipo de mentiroso que intenta estafar a los otros.
Si bien muchos de estos personajes son pícaros, esta lora no posee esas
características, sino que simplemente miente.
La
historia de este cuento que tiene bastantes variantes, aunque las características
del personaje y fábula se mantienen intactas es muy sencilla: narra la historia
de una cotorra que habla con todo el mundo, pero que tiene la fama de ser muy mentirosa.
Cuenta que ha estado en la ciudad en un lujoso lugar, pero en realidad ha
estado cautiva y era obligada a trabajar, sacando con el pico un papel que
adivinaba la suerte, a cambio de algún grano de maíz. Finalmente, puede escapar
y volver a su lugar, allí miente todo el tiempo y dice que le traerá al resto
de los animales regalos de la ciudad. Hasta que un día se encuentra con una
paloma que ha sido su compañera de jaula en la ciudad y junto con otras le da
tantos picotazos que Misia Pepa se va.
Los
tres personajes comparten además el hecho de haber ingresado al inconsciente
colectivo de varias generaciones de argentinos y usarlos como ejemplo: cuando
una persona viaja mucho se le decía/dice “hormiguita viajera” y cuando alguien
miente, la característica principal de Misia Pepa, se la compara con la lora,
tal como puede leerse en una de las versiones del cuento:
Desde entonces, no se supo nada más de
Misia Pepa. Cuando alguien quería decirle a otro que era charlatán o mentiroso,
exclamaba:
- ¡Eres como Misia Pepa!
No había insulto peor.
Al oírlo, todos trataban de ponerse a
salvo de picotazos y de golpes, porque era inevitable y sangrienta la pelea
(Vigil, 1941, p. 32).
Del
cuento pueden leerse distintas versiones pues esa es una de las características
de este autor que, por criterios editoriales y para posicionarse mejor en el
mercado, las obras las publicaba una y otra vez, pero en cada una de estas
ediciones sufrían cambios o las historias se presentaban parcialmente. En este
trabajo se abordarán distintas versiones del cuento que circularon en libros de
distintos formatos: por un lado, los clásicos libros de tapas naranjas que se
editaron en varias oportunidades con ilustraciones de distintos artistas y con
cambios en las historias que forman parte de cada uno de los libros. La portada
más conocida es de la edición de 1941 que posee en la tapa la ilustración de
Federico Ribas que puede verse en la siguiente imagen y en el interior dibujos
de Eduard.
Como
puede observarse el libro se llama Misia Pepa y otros cuentos y se encuentra en
el mismo libro la historia que le da nombre al volumen, “Relámpago”, “El patito
glotón”, “El león ciego” y “Josefina”.
En
esta edición en particular el cuento comienza caracterizando al personaje
principal: “Misia Pepa es una cotorra que ha vivido en la ciudad, donde, según
cuenta, gozaba de gran abundancia y bienestar y se divertía muchísimo (Vigil, 1941,
p. 7). Más allá de esto, un día se cansó, al menos desde sus discursos,
y decidió volver con los suyos.
En la
edición de 1959 de la misma colección, que solo contienen la historia de Misia
Pepa, Vigil realiza algunas modificaciones en la historia y la enmarca en una
época en la que se explica que los loros y las cotorras fueron en una época
grandes personajes:
Hubo un tiempo en el que solo podían
hablar entre sí los animales cuyo nombre empezaba con la misma letra. No se
sabe por qué vino esta ley; lo cierto es que existía y que debía cumplirse
estrictamente.
Parece que la enemistad entre perros y
gatos viene de entonces, porque no se entendían. En cambio, el tordo y el toro
se hicieron grandes amigos, y aún hoy se los ve juntos y el tordo se pasea por
el anca del toro.
El avestruz podía comunicarse con el
águila, la ardilla, la avispa, la abeja y con todos los animales de los que la
primera letra del nombre fuera “a” (Vigil, 1959, p. 3).
Dentro
de los libros para niños de editorial Atlántida, había distintas colecciones que,
si bien contenían los mismos títulos, diferían en tamaño, calidad del papel,
ilustraciones y cantidad de páginas. De ese modo puede verse la colección
“Cuentos para niños”, cuyos libros de cuentos de unas doce páginas
aproximadamente y de un tamaño reducido y con un valor de 10 centavos, se
diferenciaba de los libros de tapa anaranjada cuyo valor oscilaba en el $ 1,50.
En la
colección de “Cuentos para niños” aparece publicada la parte del cuento
titulada Misia Pepa está de viaje.
Las ilustraciones son de Diego Asha, pseudónimo del artista belga Didier Dubucq, que demuestra todo su
talente no solo en la portada sino también en los interiores, como puede
observarse:
Las
variaciones podían ser a nivel de la historia o de las ilustraciones. En esta
edición el eje está puesto en una serie de acciones que realiza la lora al
despedirse de los animales del bosque y preguntarle si debía volver a la
ciudad. y qué deseaban de regalo. Así dialogan con las cotorras, las lechuzas,
los tordos y las palomas; en cambio en la edición de 1959 habla además con
otros animales como los carpinchos, la calandria, el oso hormiguero, un conejo,
seis ratones, etc.
Otra
edición de la colección “Mis cuentos” cuenta con ilustraciones de Eduard. En
este caso lo llamativo es que esta ilustración que es la tapa de una edición es
una de las ilustraciones del interior de la versión de 1941:
Como
personaje literario y con todas sus características, aparece en otros cuentos
como Los escarabajos y la moneda de oro y El casamiento de la
comadreja.
Con
algunos matices diferentes, Misia Pepa” fue reproducida también en la Revista Billiken del 23 de junio de
1930 y en muchas otras.
Además,
estuvo presente en distintas cosas de la revista, como por ejemplo en este
juego de mesa aparecido en julio de 1973:
Más
allá de las diferencias mencionadas de las distintas ediciones y de estos datos
mencionados con el propósito de demostrar la vigencia de este personaje en el
mundo de Vigil, la gran constante que puede observarse tiene que ver con el
personaje protagónico y la mentira. Bianchi Bustos (2025) afirma, basándose en
una clasificación de Durandin que en el libro hay dos tipos de mentiras:
·
Organizar
manifestaciones que parecen espontáneas, acompañadas de mentiras verbales. En
todo momento emite discursos que parecen espontáneos, sin embargo, están
armados previamente. Además, monta diversas escenas en las que busca ser
admirada y engañar a los otros.
·
Montar
una escena y realizar sobre ella un discurso en el cual hay una fuerte
interrelación entre lo denotativo y lo connotativo. La mentira es una operación
en la cual el autor de la mentira tiene una representación determinada del
referente y arma otra para los receptores (p. 131).
Si se
desea pensar a esta obra desde la perspectiva del género literario, puede ser considerada
desde tres perspectivas considerando las distintas ediciones. Algunas de ellas
son solo relatos que no llegan a tener un cierre; otras pueden ser pensadas
como cuentos de animales que son tan característicos en el mundo de la
Literatura Infantil y también como fábulas o cuentos didáctico – moralizantes
que tienen la finalidad de enseñar una serie de valores a los niños.
Un
extra:
Además de la trascendencia literaria de la obra y de la cantidad de lectores que la han leído hay un dato curioso y es que el compositor argentino Honorio Siccardi (1897 –1963) escribió Misia Pepa, Suite Infantil N° 1 de “Cuentitos” dedicada a Constancio C. Vigil. Puede escucharse en:
https://www.youtube.com/watch?v=Q9Ij8hgsFe0&list=RDQ9Ij8hgsFe0&start_radio=1
Referencias
Bianchi
Bustos, M (2025). Estudio sobre la obra
de Constancio C. Vigil. Editorial AALIJ.
Vigil, C. C.
(1941). Misia Pepa y otros cuentos. Atlántida.
Vigil, C. C.
(1959). Misia Pepa. Atlántida.
Vigil, C. C.
(s/f). Misia Pepa está de viaje. Atlántida.
PROGRAMA "LIBROS POR LA PAZ"
La aventura sigue..., el compromiso continúa, desde el Programa "Libros por la Paz", que naciera en el año 2020, la Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza, nos invita a la lectura, y a través de ella a construir un mundo de diálogo, de reflexión, de MEMORIA, en definitiva de PAZ...!!! Hoy traemos este libro: "EN MI NOMBRE: historias de identidades restituidas" de la escritora ANGELA PRADELLI. (*)
En mi nombre: historias de identidades restituidas.
Ángela Pradelli · Editorial Paidós · 2014 · 196 pp
Biografía/ autobiografía/ autoficción
En mi nombre cuenta la vida de Manuel Gonçalves Granada, Angela Urondo Raboy, Macarena Gelman García Iruretagoyena, Leonardo Fossati Ortega y Jorgelina Paula Molina Planas. Se trata de historias de identidades perdidas y recuperadas, nudos fragmentados de memoria, historia y lazos familiares. Angela Pradelli habla acerca de la génesis del libro y también explica su intención de que sea destinado a las generaciones futuras como narrativas de agitación y reflexión, más que pedagógicas. Una pulsera de hombre, un canastito de mimbre, un gesto particular de la boca al sonreír, un dibujo con tinta china, la foto de un bebé a upa de un extraño, una tarjeta de Navidad hecha con plasticola de colores, un vestido de egresada, un poema para los amigos, una manera de llevar el pañuelo en la cabeza, la foto de un campamento. Fragmentos que llegan de las manos de otros y se vuelven parte viva de una memoria en construcción. El más mínimo detalle cuenta, y cuenta mucho. Hay que hacerle un lugar, ubicarlo en una fecha, en un nombre, en un espacio. Agregar un detalle es darle densidad, color, textura, olor, sonido, imágenes preciadas a ese universo siempre endeble y sin embargo tan vivo que es la memoria de la infancia.
Hoy son más de cien las personas que han podido recuperar su identidad, ciento y pico de veces que, como sociedad, hemos celebrado el reencuentro de los nietos con sus familias, que leemos y seguimos en los medios sus historias, que contestamos las preguntas de nuestros hijos cuando en la escuela les hablan sobre la última dictadura militar durante las semanas de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Sin embargo, todavía hay un camino muy largo por delante, no sólo porque aún quedan casi cuatrocientas identidades que restituir, sino también porque cada una de estas historias contiene, como un camafeo, la complicidad civil, el amor incondicional, las casualidades ¿milagros? de la vida, la complejidad humana en todo su abanico.
(*) Ángela Pradelli (Buenos Aires, 1959) escritora y profesora en Letras. Ejerció la docencia en escuelas secundarias y fue coordinadora del Plan Nacional de Lectura en la Región de la Provincia de Buenos Aires. Colaboró en diferentes medios periodísticos nacionales y escribió también notas para el periódico La Liberté, de Fribourg, Suiza y la Jornada semanal, de México. Ha impartido talleres de escritura y presentaciones públicas en Argentina, Ginebra, Zúrich, Berna, Winterthur, California, Nuremberg, ...
Como todos los años, previo a las vacaciones de invierno de CABA y Provincia de Buenos Aires, en la ciudad capital de la Argentina se da cita la "gente menuda" (los chicos y chicas) con sus familias, escuelas, grupos culturales, bibliotecas, etc., la convocatoria es una cita obligatoria para la familia, los chicos y chicas y las opciones de libros, lecturas, narraciones, espectáculos que convoca LA FERIA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL organizada espectacularmente por la Fundación El Libro de Buenos Aires.
En el Hormiguero año tras año, seguimos, visitamos, en varios ocasiones de este calendario de festejo al libro y su producción, así como, acompañamos a los colegas que reciben el "mimo" de la Fundación a través de los Premios Pregoneros, este año, tres Hormiguitas recibieron esta distinción que los honra y nos honra como espacio dedicado a la lectura, los libros en las infancias.
Bueno, ahora vamos con los números que muestran el desarrollo de la FERIA DEL LIBRO INFANTIL 2026, según los organismos y asociaciones dedicadas a medir el impacto de este evento anual.
En el Hormiguero Lector contamos con un ejemplar que nos permite tener una idea más acabada sobre sus características. Esta publicación apareció en 1931 y tuvo muy corta vida.
En nuestro archivo hemos podido obtener, la Revista Bolita, Año II- Nro 22 del 21 de Enero de 1932.
Por lo que hemos investigado desde el Hormiguero Lector la Revista Bolita era publicada por los mismos editores de La Novela Semanal y El Suplemento y tenía como director a Ramón B. Muñíz Lavalle, quien además de periodista se desempeñaba como dibujante con el seudónimo «Billiken». La revista aparecía los jueves y constaba de 52 páginas interiores más tapas, tamaño 22 x 30 cms.
Como parte de su promoción la revista invitaba a sus lectores a una función de cine donde se exhibirían varias «cintas». La mayoría de los dibujos están realizados por «Billiken» (Muñíz Lavalle) aunque el creador de la tira homónima habría sido Lino Palacio, muy reconocido en el ambiente de ilustraciones y tiras en los medios periodísticos. Tanto es así, que «Bolita y su barra» comenzaría a publicarse en el noveno número de la revista. Dicha serie o al menos una de igual título había aparecido anteriormente en un suplemento infantil del diario La Prensa con dibujos de Lino Palacio, que fue colaborador de Bolita y dibujó tapas con el seudónimo «Ko-Ko». El éxito de esa historieta es lo que habría determinado el lanzamiento de la revista.
En líneas generales el contenido de Bolita era muy parecido al del Billiken en esa época, con mayoría de historietas extranjeras, narraciones, fábulas, distintos entretenimientos y algo de material didáctico. Otro punto de contacto entre ambas revistas era la creación de clubes que agrupaban a sus lectores.
«El perro Zapatilla» no es otro que «Batuque», serie dibujada por Edwina Dumm que también publicaría Billiken unos años después.
Lamentablemente este emprendimiento tuvo corta vida entre otros motivos porque quien era su director, el periodista Muñiz Lavalle, se fue como corresponsal a cubrir la guerra Chino-Japonesa.
En 1931 Lino Palacio “fue convocado por el diario La Prensa para hacerse cargo de la dirección artística del suplemento infantil que aparecía junto con el periódico una vez por semana. En dicho suplemento Lino ilustraba todos los cuentos y realizaba dos historietas: «Ocurrencias de Pimpollo» y «La barra de Bolita»; éste último personaje llegó a ser tan popular que el periodista Muñiz publicó la revista con el titulo de «Bolita», en la cual Lino dibujaba las tapas”, firmadas con seudónimo.
Fuentes consultadas:
ATENCIÓN HORMIGUERO LECTOR...!!! NOVEDAD
Llega un nuevo juego literario:
La Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza, Pcia de Buenos Aires, retoma su Campaña: "Libros por la Paz",...