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domingo, 1 de marzo de 2026

AUTISMO..., todo lo que debemos saber y conocer...!!!

 


Compartimos un excelente artículo aparecido en el diario argentino La Nación, cuya autoría corresponde al señor Alejandro Horvat, donde se trata en profundidad un tema que nos atañe como sociedad y que debemos como docentes, bibliotecarios, educadores, padres y madres, etc., etc., etc., conocer y comprender, sobretodo por que lo sufren niños y niñas en particular y que compromete la vida de relación. Para leer, y compartir....!!!
Paula es mamá de Juan, que hoy tiene 12 años. El diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) llegó recién cuando él tenía 11, después de un recorrido por no menos de 25 o 30 profesionales entre neurólogos, psicólogos, psiquiatras y pediatras. “No hay peor estado que la incertidumbre”, resume Paula, que forma parte de la Asociación Civil TEActiva. Desde bebé algo lucía atípico: Juan no gateaba como otros chicos, caminó al año y medio, dejó los pañales más tarde y en el jardín ya les advertían que no se quedaba quieto en la ronda. Pero durante años no hubo respuestas claras.
El diagnóstico no resolvió todo, pero cambió la perspectiva. “Por lo menos supimos con qué luchábamos”. Juan es un chico hiperinteligente, describe Paula, pero se cansa fácilmente y necesita otro ritmo. Hoy está medicado, hace terapia y asiste a un colegio de media jornada más contenido. Separarlo de su hermano mellizo implicó un desafío logístico y emocional, pero también trajo alivio. “Yo lo único que quería era saber qué tenía mi hijo”, insiste Paula. Y su consejo es claro: no dejar de buscar y exigir una evaluación. “Duele, para el niño y para la familia, pero tener un diagnóstico me cambió la vida. Aprendés a vivir con eso y a acompañarlo mejor”.
Evolución histórica de casos de autismo en Estados Unidos
Cantidad de casos cada 1000 niños de 8 años
Evolución histórica de casos de autismo en Estados Unidos
El término autismo se volvió omnipresente. Está en las escuelas, en las redes sociales, en las conversaciones familiares y también en las consultas médicas de adultos que, por primera vez, se preguntan si podrían estar dentro del espectro. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, hay un crecimiento sostenido: en 2000 se registraban 6,7 casos por cada 1000 niños de 8 años, en 2018, escaló a 23 y en 2022 llegó a 32,2 en ese país. A nivel local, no hay cifras actualizadas sobre TEA.
En términos clínicos, el TEA es una condición del neurodesarrollo definida por criterios internacionales. Sin embargo, como advierten los especialistas, no se trata de una etiqueta simple ni de un checklist automático. Es un diagnóstico que se construye a partir de la historia del desarrollo, el funcionamiento actual y el impacto real en la vida cotidiana. Comprender el espectro implica entender sus matices, sus trayectorias diversas y las diferencias entre rasgos de personalidad, ansiedad social y un trastorno del neurodesarrollo propiamente dicho.
Una construcción histórica

“Está bueno arrancar por lo básico, porque lo que hoy llamamos autismo es el resultado de una construcción histórica”, explica el psiquiatra infanto-juvenil Christian Plebst. Recuerda que en los años 40 Leo Kanner y Hans Asperger describieron lo que se conoció como la tríada del autismo: dificultades en la interacción social recíproca, particularidades en el lenguaje y conductas repetitivas. Décadas más tarde, esas categorías fueron reorganizadas.
El punto de inflexión fue el DSM-5 —hoy en su versión revisada, DSM-5-TR—, el manual diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Americana que organiza los criterios clínicos en salud mental. Según esa guía, el diagnóstico se basa en dos grandes dominios: dificultades persistentes en la comunicación e interacción social, y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
Esas características deben estar presentes desde etapas tempranas del desarrollo, aunque a veces se hagan evidentes cuando aumentan las demandas sociales, y generar un impacto funcional significativo. Además, el manual exige especificar el nivel de apoyo que la persona necesita en su vida cotidiana, aclarando que no se trata de “grados” de autismo sino de apoyos requeridos.
El diagnóstico se basa en dos grandes dominios: dificultades persistentes en la comunicación e interacción social, y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades
New Africa - Shutterstock
Andrea Abadi, psiquiatra y directora del Departamento Infanto-Juvenil de INECO, señala que el DSM es una herramienta indispensable porque delimita el cuadro clínico y permite un lenguaje común entre profesionales. Pero advierte que el diagnóstico se construye integrando la historia evolutiva, el funcionamiento actual y una evaluación interdisciplinaria.



El desarrollo como encuentro

Más allá de los criterios, Plebst propone mirar el desarrollo temprano. “En esa etapa hay dos conceptos clave: autorregulación y corregulación. Un niño aprende a autorregularse porque recibe la corregulación de un adulto presente que transmite seguridad y comprensión. El desarrollo infantil es presencia. La interacción —la mirada, la sonrisa, el juego compartido— es una danza que va moldeando el cerebro”.
Esa “danza” no es solo una imagen poética. En los primeros años de vida, el cerebro forma millones de conexiones por segundo. Esas conexiones necesitan ida y vuelta: una sonrisa que encuentra respuesta, un gesto que es interpretado, un juego que se comparte. La reciprocidad organiza redes vinculadas a la comunicación, la empatía y la comprensión del otro. Cuando esa sincronía se altera, el desarrollo social puede seguir trayectorias diferentes.
En los primeros años de vida, el cerebro forma millones de conexiones por segundo y esas conexiones necesitan ida y vuelta
En los primeros años de vida, el cerebro forma millones de conexiones por segundo y esas conexiones necesitan ida y vuelta
Mishchenko Svitlana - Shutterstock
Plebst advierte también sobre el impacto de las pantallas en la primera infancia. “La pantalla es sintonía sin sincronía”, describe. Hay estímulo, pero no hay devolución contingente, no hay ajuste mutuo. Aún así, subraya que no existe una causa única. Se han identificado más de 300 genes asociados y múltiples factores ambientales posibles. El autismo no responde a un origen lineal, sino a la conjunción de variables biológicas, genéticas, psicológicas y sociales”, detalla el experto.
Qué está dentro del espectro

Hablar de espectro es hablar de variabilidad. Los criterios diagnósticos son los mismos en todas las edades, pero la forma en que se expresan cambia a lo largo de la vida. En la infancia, las diferencias pueden hacerse visibles en el juego compartido, en la dificultad para sostener el ida y vuelta emocional o en una rigidez conductual evidente frente a cambios pequeños.
En la adolescencia y adultez, en cambio, la presentación puede ser más sutil: problemas para interpretar reglas sociales no escritas, rigidez más cognitiva que conductual o un sobreesfuerzo constante para sostener interacciones que resultan demandantes.
En el autismo, la dificultad no suele estar en el deseo de vincularse, sino en la lectura e integración de claves sociales implícitas: comprender ironías o dobles sentidos, interpretar un gesto leve de incomodidad, ajustar el tono de voz según el contexto, anticipar lo que el otro espera en una situación no explicitada.
En la ansiedad social, en cambio, la comprensión de esas normas está preservada. La persona sabe qué se espera, pero evita por miedo a la evaluación negativa. La diferencia es estructural: en el TEA se trata de una modalidad particular de procesamiento; en la ansiedad, de un trastorno mediado por temor.
Diagnóstico precoz y apoyos

El diagnóstico temprano no “revierte” el autismo, pero sí puede modificar la trayectoria funcional. Abadi explica que intervenir en etapas de alta plasticidad cerebral favorece la consolidación de habilidades comunicativas, la regulación emocional y la integración sensorial. El objetivo no es eliminar la diferencia neurobiológica, sino potenciar autonomía y calidad de vida.
La neuróloga infantil Paulina Carullo, de Fleni, remarca que el abordaje es siempre personalizado. En la primera infancia, el foco suele estar en estimular la comunicación y la interacción con participación activa de la familia. En la edad escolar, se suman apoyos pedagógicos y entrenamiento en habilidades sociales. En la adolescencia, cobran peso la identidad, la autonomía y la prevención de ansiedad secundaria.
Autismo en adultos y mujeres

En los últimos años crecieron las consultas en adultos. Parte del fenómeno responde a que el espectro se amplió y a que durante décadas muchos cuadros leves no fueron detectados. La clínica actual no es idéntica a la de los años 90, señala Plebst, influida por cambios en los entornos, en las demandas sociales y en los sistemas diagnósticos. Hoy llegan a la consulta personas con trayectoria académica o laboral consolidada que, sin embargo, describen una sensación persistente de desajuste: dificultades para sostener la espontaneidad social, agotamiento tras interacciones prolongadas o rigidez en situaciones imprevistas.
En la adultez, el espectro puede presentarse sin los rasgos más visibles de la infancia. Puede haber lenguaje fluido, autonomía económica e incluso altas capacidades cognitivas. Lo que persiste, cuando se trata efectivamente de un TEA, es un patrón estable en la forma de procesar la información social y sensorial, presente desde etapas tempranas aunque haya pasado inadvertido.
En mujeres, el subdiagnóstico ha sido particularmente frecuente. Durante años, explica Carullo, el conocimiento sobre el autismo se construyó mayormente a partir de estudios en varones, lo que contribuyó a que muchas niñas y mujeres quedaran sin diagnóstico o lo recibieran tardíamente. Hoy se sabe que en ellas el espectro puede manifestarse de manera diferente y, en ocasiones, más sutil.
La experta describe el fenómeno de “camuflaje social”, mediante el cual muchas aprenden a imitar gestos, ensayar conversaciones o reprimir conductas para encajar. Esa adaptación puede sostenerse con gran esfuerzo interno y derivar en agotamiento emocional, alta ansiedad o síntomas depresivos cuando las demandas sociales aumentan, especialmente en la adolescencia o adultez temprana.
El aumento de diagnósticos convirtió al autismo en un tema social complejo. ¿Hay más casos? ¿Se detecta mejor? ¿Influyen cambios ambientales, tecnológicos y culturales? Probablemente la respuesta no sea única. El reconocimiento del espectro permitió visibilizar perfiles antes inadvertidos, pero también exige rigor para evitar diagnósticos apresurados.
Más allá de estadísticas y clasificaciones, el desafío es comprender cómo cada persona procesa la información. Porque, como plantea Plebst, el desarrollo es ante todo una cuestión de encuentro. Y esa danza entre singularidad y entorno es la que, finalmente, define la calidad de vida.
Por Alejandro Horvat
Ilustración: Karina Curiale

miércoles, 25 de febrero de 2026

Entrevista cuestionario a la docente y escritora Sheila Acosta Anzalone



 El Hormiguero Lector de la Biblioteca Popular Madre Teresa de Virrey del Pino, La Matanza, se complace en presentar a SHEILA ACOSTA  ANZALONE, 


Sheila es una docente y escritora que a través de sus acciones de vida y de creación, como la escritura podemos definirla como una "mujer empoderada", que con sus posiciones y escrituras va marcando caminos, invita a la reflexión, al pensamiento crítico, a tomar posición frente a las circunstancias que nos pone la vida como género humano. Sheila Anzalone es una joya de las letras bonaerenses, es un faro que desde la "comarca" de Ostende, Partido de Pinamar, ilumina a los lectores con una literatura llena de interrogantes, de tomas de posición fuertes, comprometidas, Su literatura (uan de sus pasiones), la otra la educación, invita a todos los lectores, pero en especial a los jóvenes a caminar el sendero de la lectura comprometida, llena de interrogantes, y de respuestas.


¿Por qué se te ocurrió ser escritora?

Quise ser escritora porque desde niña me gustaba describir los paisajes y mi maestra de sexto grado le envió una carta a Elsa Bornemann, con mi “Diálogo entre la libertad y la paz”

 

 


 —¿Se puede decidir ser escritor, o se nace?

Creo que ambas cosas. Si bien hay una inclinación personal para la escritura, quien es un buen lector y realiza talleres puede dedicar parte de su vida a la escritura.

 

 

 —¿Cuándo escribís, dejás volar siempre tu imaginación o mirás la realidad?

Algunos de los textos que escribo son de un realismo crudo, por lo tanto imagino y observo.

 

—¿De qué trabajaste antes de dedicarte a ser escritora?

Soy docente, profesora y directora titular de educación secundaria.

 

 —¿Cuál fue el libro que más te gustó escribir?

Todos mis libros guardan algún texto que me recuerda por qué abracé esta pasión, pero el segundo, “Los zapatos tan rotos y el espíritu tan sano”, me definió cuentista.



Se habla mucho de la lectura y la escuela, ¿cómo es la relación dentro de la escuela? ¿Cómo te gustaría que fuera la escuela de hoy para los niños y jóvenes?

Aún estoy activa en la docencia, por lo que puedo asegurar que la lectura en la escuela es fundamental, que los docentes que actúan como promotores siendo ellos lectores contagian ese placer único. En la secundaria que conduzco solemos organizar cafés literarios, maratones de lectura y otras instancias por el estilo.

 

 

 

-- ¿Sos muy sensible, como tus personajes?

Soy muy sensible y parte de mi paso por el mundo habita a mis personajes.

                        

 —¿Cómo ves la literatura infantil y juvenil en Argentina? ¿Y en Latinoamérica?

En Argentina y Latinoamérica tenemos grandes autores de la LIJ y van surgiendo otros.

 

 


 —Si un niño o niña / joven,  quiere ser escritor, ¿qué tiene que hacer?

Para ser escritor hay que leer mucho, ese es el consejo que considero más adecuado.

 

—¿Crees que la literatura debe ser estremecedora, conmovedora, molesta o indomable? ¿Por qué?

Porque suscribo al decir de Kafka: debe ser un hacha que rompa nuestro mar helado interior.

 

 


 

 

domingo, 22 de febrero de 2026

Antonio Machado..., el GRANDE de ESPAÑA..., SIEMPRE PRESENTE...!!!, un clásico de todos los tiempos.

 



Un día como hoy...., iniciaba su gira final el GRANDE DE ESPAÑA: Antonio Machado poeta sin par...!!!

Poesía infantil: Las moscas
Poemas de Antonio machado para niños
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
2. El ojo que ves
El ojo que ves no es
ojo porque tu los veas,
es ojo porque te ve.
3. La plaza tiene una torre
Poemas de Machado para niños
La plaza tiene una torre,
La torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
Ha pasado un caballero
- ¡quién saber por qué pasó! -
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.
4. Para tu ventana
Para tu ventana
un ramo de rosas me dio la mañana.
Por un laberinto, de calle en calleja,
buscando, he corrido, tu casa y tu reja.
Y en un laberinto me encuentro perdido
en esta mañana de mayo florido.
¡Dime dónde estás!
Vueltas y revueltas,
ya no puedo más.
5. Sobre el olivar
poemas de machado
Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traía.
¡Campo de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea!
Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
-Déjala que beba,
San Cristobalón.
6. Pegasos, lindos pegasos
Poesías infamtiles de Antonio Machado
Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera…
Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.
En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!
7. Despacito y buena letra
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
Importa más que el hacerlas.
8. Si vino la primavera
Si vino la primavera
volad a las flores, como las abejas;
volad a las flores, niños;
no chupéis la cera.
9. A una japonesa
poesía de Antonio Machado
A una japonesa
le dijo Sokán:
con la blanca luna,
te abanicarás,
con la blanca luna,
a orillas del mar.
10. Desde Sevilla a Sanlúcar
Desde Sevilla a Sanlúcar
desde Sanlúcar a la mar,
en una barca de plata
con los remos de coral
donde vayas, marinero,
contigo me has de llevar.
11. Abril galán
Mientras danzáis en corro,
niñas cantad: "Ya están
los prados verdes,
ya vino abril galán."
A la orilla del río,
por el negro encinar,
sus abarcas de plata
hemos visto brillar.
Mientras danzáis en corro,
niñas cantad: "Ya están
los prados verdes,
ya vino abril galán."
12. Para dialogar
Para dialogar,
preguntad primero:
después... escuchad.

jueves, 5 de febrero de 2026

Liliana Bodoc: el peligroso juego sin fin. por Adrián Marcelo Ferrero





Hoy 6 de febrero se cumple un nuevo aniversario de la partida de una de las grandes plumas de la literatura argentina y latinoamericana, su figura y obra al decir de críticos y académicos, y sobretodo de sus lectores sigue creciendo. El Hormiguero Lector no ha querido estar ausente del recordatoria de esta figura y su impacto en el mundo de las letras, por eso comparte para lectura y difusión, este artículo del Dr. Adrián Marcelo Ferrero que nos trae a este creadora, hacedora de mundos, donde el principal ingrediente es la imaginación plasmada en obras que 



Siento que la poética de Liliana Bodoc me toca muy de cerca, es más, me atraviesa

como la quilla de un barco de vapor. Su imaginación me desafía a imaginar un mundo más

equitativo, más justo, más renovador de estructuras sociales anquilosadas que precisamente

sus ficciones invitan a poner en movimiento, a revisitar, no sin antes haberlas puesto en

cuestión, en un desplazamiento sin fin. No podría decir que estoy a gusto por dentro de

dentro de todos sus libros. Porque algunos son incómodos. Pero precisamente es esa misma

incomodidad, ese sentirse fuera de lugar es lo que señala la eficacia de una poética bien

orquestada, operativa, y que a la larga depara felicidad. Porque hay alguien que también

comparte con nosotros las preocupaciones por vivir en este mundo que no demuestra

funcionar precisamente en armonía.

Sus niños, niñas o sus héroes o heroínas, inquietos siempre, también me interpelan,

porque de la inquietud a la rebeldía subyace solo un paso. Y pienso que esa mujer que “no

concebía escribir sin cambiar el mundo” roza mis principios y mis ideales de escritor más

de cerca. Cada vez que la releo me interno en los intersticios del corazón de su creatividad

y sus ideas. Y eso me resulta apasionante.




Está claro que el mundo tal como funciona está patas arriba. De solo descorrer la

cortina del dormitorio que da a la calle (como lo hice ayer por la tarde) uno ve a una nena

pidiendo dinero o bien se le rompe el corazón al ser testigo mudo de gente pidiendo pan o

agua fría en este verano que se ha manifestado tórrido en el Cono Sur. O cuando en un

semáforo nos paran dos adolescentes para pedirnos lo que tengamos, algo para comer.

No podría escribir un nuevo In memoriam de Liliana Bodoc sin volver a releer por

sexta o séptima vez (tal vez más) su nouvelle El perro del peregrino. Si bien tengo bastante

fresco el resto de su corpus no menos cierto es que esa breve novela remueve los entresijos

del alma sea uno o no creyente, porque no está escrita con intención doctrinaria sino más

bien de un profundo homenaje a palabras que honran a la condición humana y que honran a

la bondad, y el amor encarnadas en la gran figura “del galileo”. Y tiene por protagonistas a

algunos personajes del Nuevo Testamento y a otros que fueron el producto de su

imaginación creativa. Lo más cautivante de la historia es el modo como Liliana Bodoc se

las ingenia para evitar pronunciarse acerca de los hechos sobrenaturales del galileo, pero a

la vez ratificando su condición suprasensible. Toda una serie de chismes de gente que

asegura o niega su condición divina matiza el texto de Bodoc.

Está tan bien ilustrado el Mal, con la figura de un extranjero y su perro amenazante,

frente a la figura de Jesús que es el contrapeso de esas intrigas, esas mentiras, esa

seducción, esa sensualidad con la que aspira a destronar a los pactos de lealtad entre

semejantes y sembrar la cizaña. De este lado de las cosas, está el galileo, con su perro Miga

de León, pequeño pero fiel a su amo hasta los últimos instantes de su vida. A quien salvó

de las aguas del lago Tiberíades de cierto intento por matarlo siendo cachorro con sus

pequeños hermanos de un hombre que quería ahogarlos para no tener que velar ni alimentar

esas bocas.

La poética de Liliana Bodoc ha venido a sacudir el edificio de la literatura argentina. ¿Y

qué vino a aportarle a esa construcción siempre provisoria? En primer lugar colaboró para

socavar un realismo que ya venía golpeado en nuestro país por escritores de literatura

fantástica como Borges, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares, J. R. Wilcock, una


formación de autores y autoras de ciencia ficción y la primera tentativa de épica fantástica

en Argentina: Angélica Gorododischer, que fue un primer desembarco que luego Bodoc

consolidó. También riesgo, audacia, fantasía, imaginación desbocada y desbordada,

justicia, indignación, poesía, una gota perfecta de prosa que supera a muchos de la

generación de los maestros, y esa originalidad de Bodoc al internarse por territorios poco

transitados y también, por qué no decirlo, temidos, fueron afrontados con una valentía, una

autoridad, una seguridad de pluma, una documentación, un equilibrio que no se conocían en

la literatura argentina hasta ese momento.

Es cierto que había habido previamente proyectos creadores novedosos, que venían a

sacudir el polvo anquilosado de formas y temas del realismo, pero Bodoc se atreve a

alcanzar cimas de insurrección y libertad de naturaleza fabulosa que también deja de

interesarse por las consecuencias que le traerían o podrían traerle incursionar por tal o cual

nuevo sendero que afrontaba cuando se ponía a escribir.

Lo hizo todo. Desde obras ambiciosas, extensas, de estructura compleja, elaborada,

hasta otras cuyo portento venía dado por una brevedad concisa y su argumento

deslumbrante pero que no por ello renunciaba a afianzarse en territorios nuevos y

exploratorios en el plano de los argumentos y las formas. Novelas extensas, de forma

intrincada, algunas incluso inconclusas o que sus hijos terminaron en coautoría. En fin,

tampoco faltó el teatro, la literatura infantil con esa bocanada de aire fresco que siempre

trae y con la que nos regocija. Y una factura perfecta que admiraba y dejaba absortos a

editores y lectores y lectoras por su alto nivel de perfección. Argumentos que abordaban

tramas renovadoras. Y una escritura bella, bellísima, que parecía esculpida en metales

preciosos y afianzada en el aroma perfecto de los jazmines.

Los principios están siempre en Bodoc. Bodoc no puede escribir sin poner en acción la

maquinaria de la ética orientada al semejante con afán de justicia. Pero no desde la

propaganda o la cándida moraleja sino desde argumentos que desafían el sentido común. Y

no puede olvidarse de los grandes perdedores de la historia de todas las civilizaciones. Los

que han quedado a la retaguardia o lo habían quedado hasta hace poco tiempo pero son

quienes ahora en ocasiones están a la vanguardia protagonizando grandes revoluciones.

Universos creativos que abren los sentidos, que subvierten los patrones sociales tales

como están naturalizados y ella precisamente se propone la fundación de nuevos mundos

con leyes y personajes transformados de pacientes y en los nuevos agentes de cambio

social.

No hubo una sola etapa de mi vida en que pudiera decirse que me haya apartado del

mundo Bodoc. Jamás dejé de releerla. Un poco no me lo han permitido personas que saben

cuánto me ha calado, con qué intensidad he leído y su sensibilidad creadora me ha sacudido

literalmente hasta mis zonas más recónditas con pedidos para sus publicaciones. Otro poco

motivado por mi propia iniciativa. Es que uno viene de las Letras en donde nos hicieron

leer y otro poco ha elegido leer mucho. Sin embargo Bodoc fue un descubrimiento personal

y que permanece vigente desde aquel atribulado 2002 en que por primera vez tuve uno de

sus libros entre mis manos hasta este 2026 en que la ceremonia renueva el sortilegio de su

embrujo.

Hasta aquí, y durante largos años, he recordado a Liliana Bodoc una vez que ella hubo

partido. ¿Y si diera vuelta la frase? Tengo 55 años. Pueden pasar muchas cosas en mi vida

y yo puede que me marche de este mundo ignoro cuándo ¿por qué no? ¿cómo me gustaría

ser a mí recordado? ¿es que acaso nos pensamos omnipotentes e inmortales, fuera del

tiempo histórico? Creo que ser recordado como un lector militante de Bodoc sería un elogio


superlativo para mi epitafio. Prácticamente condensaría en un nombre propio todo un

conjunto de ideas, ideologías, prácticas sociales, principios, ideales, una estética, un

universo de valores. Lo he intentado todo. Ha habido homenajes sobre su carácter y su

temperamento, retratos, encuentros imaginarios con ella, con su esposo Antonio y también

con otros escritores y escritoras que consideré dignos de formar parte de un coloquio

siempre incesante con ella. Hubo artículos críticos que abordaron su obra en relación con la

tradición, otros sobre su corpus en forma abarcativa, una entrevista que le hice vía email y

publiqué luego en libro, reseñas de textos de narrativa breve y extensa que abordé en forma

particular, miradas sobre su proyecto creador desde la politización del discurso literario,

mucho más aun teniendo en cuenta que se trataba de una mujer, género desplazado hacia

los arrabales del poder, notas para blogs sobre literatura infantil y juvenil, en otros casos

puse su poética en diálogo con otras no realistas también argentinas y qué lugar ocupaba en

el sistema literario argentina su obra. En fin, una obra de tan portentosa imaginación

invitaba a proseguir la crítica y la revisión por muchos medios. A embarcarse en la aventura

de conocerla a fondo. Hasta llegué a esa zona vagamente difusa de las emociones privadas,

narrando en un texto íntimo lo que me había sucedido el día que me enteré de su muerte, mi

contestación automática con un texto evocativo bajo la forma de un In memoriam

instantáneo la tarde misma en que me enteré aquél fatídico 2018 que había fallecido de un

ataque cardíaco. No quedó rincón por recorrer, sendero por hollar, conversé con sus

familiares, me escribieron cosas entrañables porque comprendieron que estaban frente a

alguien en quien la obra de esa esposa, madre, hermana había profundizado de tal modo

que había habido una comunicación y una comunión a fondo, de naturaleza total. Diría

insuperable. Esto es lo que vengo a decir este día de febrero. Que efectivamente es de tal

vitalidad la naturaleza de Liliana Bodoc como autora, de tal fortaleza indestructible, que

siempre, siempre que esté vivo, quiero decir, habrá un texto disponible para ella, que yo

habré escrito, probablemente serán desparejos, pero no siempre mi pluma está lo

suficientemente inspirada, y que no se parecerá a nada que haya hecho antes. He publicado

artículos, notas y entrevistas a Liliana Bodoc en EE.UU., en México, en Venezuela, en

distintos medios de Argentina, tanto diarios, semanarios, revistas, académicas, como dije,

blogs. En fin, el texto se sigue escribiendo porque ella sigue siendo leída y por lo tanto ella

sigue viva. Leo la poética de Liliana Bodoc a cada rato y en todo momento. No hay

descanso. Y en esta lectura general de la poética de Liliana Bodoc, una parte mía muere y

otra renace. En un peligroso juego sin fin. Ese joven que de modo incandescente se

desangraba literalmente escribiendo sus homenajes, hoy es un adulto de mediana edad que

también languidece por momentos con una fortaleza que ya no es la de antaño. Y en este

nacer y renacer en cada nuevo texto sobre Liliana Bodoc, una nueva arruga aparece. El pelo

encanece o se cae. Los músculos se debilitan. El tiempo hace acto de presencia y mi cuerpo

es materia sensible. Perecedera. Quedan los textos, en un sacrificio perenne, que la alojan y

procuran enaltecerla en su condición de talento literario mayor.

domingo, 1 de febrero de 2026

Un día como hoy de 1930 nacía la Juglar argentina que nos enseñó a jugar con las palabras, y a crear disparates para entender en este mundo del revés. Feliz cumpleaños eterna María Elena Walsh...!!!

 




Hermoso recuerdo de María Elena Walsh, gracias Hormiguita Maestra de Maestros Berta Susana Brunfman por compartirlo...

👏👏👏👏👏🐜🐜🐜🐜🐜🐜🐜🐜
Un poema de María Elena Walsh , siempre recordada y presente.

En él rescata esos sentimientos qye cada uno de nosotros guarda en su corazón. Esos que por ser irreemplazables recordamos al arribar a los lugares donde pudimos vivir las horas de la inocencia.
Hoy, se cumple un nuevo aniversario de su nacimiento.

Voy a contarles lo que había
entonces en Ramos Mejía.

Había olor a tía,
veredas de ladrillo con pastito
y, tras la celosía,
un viejo organillero con monito.

Y había por los caminos
muchísimos fideos finos.

Había un cielo entero
por donde navegaban las hamacas
y leche que el lechero
traía, no en botella sino en vaca.

Había lluvia en tinas
y patios con ranitas adivinas,
y una gallina clueca
mirándonos con ojos de muñeca.

Había a cada rato
un gato navegando en un zapato,
y había en la cocina
una mamá jugando con harina.

María Elena Walsh, "Fideos finos"
(01.02.1930 - 10.01.2011)



AUTISMO..., todo lo que debemos saber y conocer...!!!

  Compartimos un excelente artículo aparecido en el diario argentino La Nación , cuya autoría corresponde al señor Alejandro Horvat , donde...