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lunes, 11 de noviembre de 2024

A 20 años de su partida, Graciela Cabal siempre cerca La palabra precisa, la sonrisa perfecta, el vicio impune



por Daniela Azulay

Empiezo con un fragmento de “Oficio peligroso”: “Escribir para chicos es oficio peligroso, tan peligroso como escribir para grandes, porque es el mismo oficio: obliga a caminar por la cuerda floja, a internarse en soledad por los laberintos de la sinrazón, a sentir el vértifo de mirarse hasta el fondo, a rondar la muerte. Escribir para chicos no es oficio de personas bienintencionadas —Dios libre y guarde—: es oficio de escritores. Y, como dije alguna vez: “los escritores son gente de cuidado, bombas de tiempos son”. Todos: escriban sobre hombrecitos verdes o sobre el oro de los tigres; sobre los sueños de un viejo sapo o sobre el amor y otros demonios. Todos. Y nunca se sabe con ellos.” Para quien ande distraído, la conferencia Oficio peligroso fue escrita para el 6º Congreso Internacional de LIJ organizado por el CEDILIJ en 1999.



Graciela Cabal nació el 11 de noviembre de 1939, y murió el 23 de febrero de 2004. Al filo de que se termine 2024 y justo poniéndole el punto final el día en el que hubiera cumplido 85 años, este recuerdo como un arrimo a su legado, que es inmenso.

Graciela Beatriz Cabal fue una maga de las palabras y creadora de fogones imaginarios, alrededor de los cuales contaba historias que aún hoy siguen encendidas. Adelantada a su tiempo, fue pionera en modos de hablarles a las infancias y en reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la sociedad. Decía: “Desde la infancia escribo, no para la infancia”, y esa frase, inspirada en Robert Browning, refleja su modo de estar en el mundo,  de escribir para “todas las edades”, explorando temas universales con sensibilidad, humor e inteligencia. Y todo eso atravesado por sus lecturas profundas, sus conocimientos y sus producciones que ayudaron a construir el campo de la literatura infantil y juvenil argentina. Decía que le gustaba decir su segundo nombre, ya que Beatriz era también el nombre de su mamá, que le enseñó a leer con el libro Upa, fue para ella quien la hizo ser escritora.



Me hubiera gustado conocerla, entrevistarla, charlar con ella. Y si bien no llegué a hacerlo en persona, si lo hice a partir de su obra, de sus charlas, de sus libros. Sus títulos son muchos, y son además, cazadores de lectores rebeldes. Cuentos, novelas, ensayos y fue tan pionera en todo, que hasta libros de ecología escribió. De Graciela, mis libros preferidos son: Secretos de Familia, Las cenizas de papá, Las rositas, La emoción más antigua, Mujercitas eran las de antes, El hipo y otros cuentos de risa, La señora Planchita, y seguro me olvido de alguno. Mi agradecimiento a sus textos es total.



Para Cabal, la lectura era “un vicio impune”, una pasión que debía disfrutarse sin restricciones ni imposiciones. Rechazaba la idea de imponer la lectura, creyendo firmemente que el amor por los libros solo podía transmitirse desde la pasión compartida. Citaba a Borges, a quien tuvo como docente en la facultad, quien decía que “leer no admite el imperativo”, y se refería a la lectura como un placer que unía generaciones y debía compartirse como una forma de libertad, no como una tarea. Graciela, quien no solo amaba leer, sino también releer. La relectura era parte de su vida. Contaba que cuando se sentía mal o triste o  huérfana y necesitaba un mimo, releía Mujercitas y Tom Sawyer. 



Cuando le preguntaban sobre sus inicios, contaba que tal vez tuviera también que ver con el mago Fumanchú, que en su espectáculo, pidió una nena para que la ayudara con sus trucos. Graciela, que tenía solo tres años, al verse arriba de un escenario con un público “de verdad”, aprovechó y empezó a contar sus historias. La aplaudían tanto que parece que al mago le dio envidia y la invito amablemnete a volver a la platea con sus padres. Contar historias se convirtió en el centro de su vida: para Cabal, narrar era una forma de compartir experiencias, de construir puentes. A través de sus cuentos y de su voz, sabía cómo captar la atención y el corazón de quienes la escuchaban. Sus marcas personales son el humor, la lucidez, y una cierta desfachatez ante todo lo que se le cruzara. Contaba cuentos antes de leer y escribir. Publicó su primer libro a los 20 años. Un libro de poesía que le dio una felicidad suprema. Cuando volvía de buscar los ejemplares, en el tren le regaló un libro a todos los pasajeros que iban en su vagón. “Fue un gran día ese”, dijo en una entrevista.



Graciela utilizaba el humor para desdramatizar las tensiones familiares y explorar temas profundos sobre los roles tradicionales de género. En obras como Secretos de familia y Mujercitas eran las de antes, cuestionaba las expectativas sociales impuestas a las mujeres como madres, esposas e hijas, mostrando personajes que, aunque a menudo atrapados en estos roles, también buscaban su propia identidad y libertad. La familia era un espacio de experiencias complejas, donde las alegrías se entrelazaban con tensiones y secretos, revelando la vida familiar con sus contradicciones. Humor y lucidez estaban presentes en cada uno de sus pasos, incluso cuando no escribía, en la vida cotidiana.

Graciela Cabal fue una figura esencial en la literatura infantil argentina, no solo como escritora, sino también como una pensadora crítica que ayudó a definir y expandir el género. Cofundadora del grupo La Mancha. Papeles de literatura infantil y juvenil  y presidenta de ALIJA (1993-1995), su influencia fue fundamental. Su preocupación por desligar la literatura infantil de la asociación casi exclusiva con la educación, y casi nunca a la literatura, sigue muy vigente en muchos de nosotros hoy en día. 

Unas palabras de quienes la conocieron

Quienes la conocieron, la editora Susana Aime y la escritora Iris Rivera, recuerdan a Graciela como una persona encantadora y profundamente interesante, capaz de transformar cualquier conversación en una experiencia memorable. Iris Rivera comparte una anécdota conocida y no por eso menos graciosa: “Graciela contaba de sus hijas mellizas, siendo adolescentes, no ordenaban su cuarto, entonces ella entraba y era todo un desorden, y ordenaba ella, limpiaba todo y listo. Hasta que decidió consultar a una psicóloga, que le dijo que cerrara la puerta y no la abriera más, que lo dejara a cargo de las hijas. Y entonces ella probó. Cerró la puerta, y pasó un día, pasaron dos, pasaron tres, pasó una semana. Cuando abrío la puerta, a contra orden de la psicóloga, y vio el desastre multiplicado por todos los días de la semana. Entonces sacó una conclusión: a partir de ahora voy a cambiar de psicóloga.”

Susana Allori, especialista en Literatura infantil, evoca dos momentos entrañables con Graciela. El primero, en 1999, durante el Congreso Internacional organizado por CEDILIJ, donde Cabal inauguró la jornada justamente con la ponencia Oficio peligroso. En esa charla, dejó bien en claro la condición de quienes escribían para chicos y, esa misma noche, en una sesión con los adultos, leyó capítulos de Secretos de familia, generando momentos de risa y emoción entre todos los presentes. Otro momento inolvidable para Allori fue en 2003, cuando Graciela viajó a Córdoba para participar del aniversario Nº 20 del CEDILIJ: “En la tarde antes del festejo, compartió unas lecturas de Las cenizas de papá, fue una charla muy hermosa, en la que habló de todo y especialmente de la muerte, de como ella le estaba dando batalla con libros que todavia no había terminado y eso era un antídoto para que la muerte esperara un poco más. Y sin embargo nos hizo reir también, hasta llorar. Después quizo una despedida, la acompañamos a la terminal de omnibus por qué aprovechó el viaje para hacer algo que ella disfrutó mucho, algo que deseaba hacer, visitar la biblioteca popular de Las Varillas (Biblioteca Popular Sarmiento) donde había estado en los años del Plan Nacional de Lectura de Hebe Clementi, en el gobierno de Alfonsín. Ella tenía un sueño, que la despidiéramos en el anden haciendo flamear un pañuelo, y así fue, ese es el último recuerdo que tengo: Ella sacando un pañuelo blanco y nosotras desde el anden, con la Ceci (Cecilia Bettolli, especialista en LIJ) saludandola con el pañuelo, muertas de risa. Creo que fue muy fuerte esa manera de hacernos pensar el otro lado de las cosas, ya en el año 1999, se reía un poco y se iba burlando de todos los mandatos del buen leer, con esa lucidez con la que estaba parada en el mundo, jugaba, se reía, como si fuera una chica, que lo era, con la lucidez de una sabia, desafiante, tenía un montón de vicios impunes, no solo la lectura. Eso a mí me deja ligada a ella, agradecida, como en deuda por todo lo que nos dio. Hoy tenemos un grupo de whatsapp que se llama El vicio impune en el que compartimos conversaciones y lecturas. La celebaramos a Cabal cada vez que por ese grupo pensamos jornadas, actividades, nos ponemos en movimiento para dar pasos que nos estimulan a seguir pensando los libros, los chicos, la literatura.”



Huellas de lectura

En mi corazón, para siempre, la lectura de sus libros en comunidad, como la del Taller de Arte y Literatura con las mujeres de la Asociación Civil La Vereda, donde las participanes disfrutaron de la lectura por entregas de la novela Las rositas. Estas mujeres, muchas de ellas sin experiencias previas de lectura, se sumergieron en la historia y crearon un vínculo especial con los libros. De hecho, el impacto fue tan fuerte que se logró gestionar con la editorial ejemplares de Las Rositas para que todas las participantes pudieran llevarse el libro a casa, escribiendo sus nombres y dedicatorias como testimonio de la lectura compartida. 

La mejor forma de celebrar a Graciela Cabal es leyéndola: descubrir su humor, su ironía, su inteligencia, reflexionar sobre sus preguntas que calan hondo y dejarse llevar por la trama de sus historias. 


Nota sobre las ilustraciones: Fueron muchos los ilustradores que pusieron imágenes a sus obras, mis preferidas, sin duda, son las realizadas por Viviana Bilotti para Las rositas, que gentilmente Vivi compartió para acompañar esta nota. 


miércoles, 6 de noviembre de 2024

Pioneras y pioneros de la LIJ. Hoy Martha Salotti

 



El Hormiguero Lector recuerda hoy... : 



 A UNA PIONERA DE LA LITERATURA DE LIJ MARTHA SALOTTI...


Martha Alcira Salotti1​ (10 de abril de 1899 - 26 de octubre de 1980) fue una educadora y escritora argentina considerada discípula y heredera de Rosario Vera Peñaloza.





Comenzó su labor educativa organizando cursos de perfeccionamiento docente, hasta que en 1965 fundó en Caballito el Instituto SUMMA, junto a Dora Pastoriza de Etchebarne. Fue Maestra Normal Nacional y Profesora Superior de Ciencias Naturales. A su vez, se dedicó a la producción de cuentos infantiles, libros de lectura y textos pedagógicos sobre la enseñanza de la lengua.


Actualmente, una calle del barrio porteño de Puerto Madero, lleva su nombre.


Obras

El árbol que canta, texto de enseñanza primaria.

El patito coletón: cincuenta cuentos para jardín de infantes.

Un viaje a la luna.

La lengua viva.

Juguemos en el bosque.

El jardín de infantes.

Reloj de sol.

Rosario Vera Peñaloza.

"Fiesta" Libro de lectura para segundo grado, Kapelusz, 1957

lunes, 28 de octubre de 2024

Si un día pensaba. Poema de la Hormiguita Maestra Leiby Ng (*)




 


 Si un día pensaba

que escribir era un antídoto,

una fórmula para no morir

de tedio y de dolor;

ahora reafirmo que hay muchos culpables

de que existan seres que no se dan permiso

de amar el verso y de liberar el alma.


No se permiten suspirar.

ni soñar, ni anhelar

porque alguien los reprime.

No se permiten besar el rocío

ni aspirar los perfumes del aire.


En cada ser humano hay una jaula

donde se aprisionan los versos.

Primero son letras como fetos:

deformes y no natas.

Después el sentir y la vida

les insuflan aguas como si fuese sangre

y circulan despacio hasta ensancharse.

Luego les nacen plumas y se expanden.

A su tiempo llega una mirada, una voz,

una caricia de manos anhelada...


Entonces ese pájaro se aviva

y aletea intranquilo en la jaula.

Nada habrá de dormirlo ni aquietarlo

sino el vino que traspasan otros labios.

(Incluso los del hijo o la hija deseados,

o el fervor de la patria, la compasión tal vez...).


De modo que hay un ave y una jaula.

Un alma que se sabe inmortal.

Un cuerpo deseoso de caricias

y el imán infaltable de otra carne;

tal vez un ideal, soñar ser mártir,

abrazarse a una causa, a una utopía,

a los ojos esquivos que no alcanzan

los ensueños de muertos...


Todo se junta en la preñez del verso,

gestación inmortal de las palabras.

Das a luz desenfrenadamente

con el parto normal o por cesárea,

y hay un día en que todos, ya dormidos,

podemos observar tranquilamente

como sale aquel pájaro del alma.



Leiby NG

(*) Nació un 24 de julio en la ciudad de Santiago, República Dominicana. Formación docente y publicitaria. Recibió el Premio Nacional y Latinoamericano de LIJ La Hormiguita Viajera 

viernes, 25 de octubre de 2024

Nuestras pioneras y pioneros. Hoy compartimos a Adela Vettier (Argentina)

 

Adela Vettier

Escritora argentina contemporánea, autora de: Si ves un pájaro blancoDe la manoLa puerta de la extraña señoraAdolescencia en el SurPadre LoboVientos de aventura y Nolan el invisible, entre otros éxitos. En Magisterio del Río de la Plata ha publicado El tritón perdido. Falleció a los 84 años y sus libros y escritos siguen cautivando a los lectores tanto jóvenes como adultos.



En una caja de lápices de colores, los lápices hablaban entre sí.

-Yo pinto el sol-dijo el amarillo.
Y todos lo aplaudieron porque el sol es importante.

-Yo pinto la niebla-dijo el gris
Y todos lo aplaudieron porque la niebla es hermosa.

-Yo pinto el cielo-dijo el azul
Y todos lo admiraron porque el cielo es inmenso.

-Yo pinto las nubes-dijo el blanco
Y todos lo saludaron porque las nubes son encantadoras.

-Yo pinto el fuego-dijo el rojo
Y todos lo acariciaron porque el fuego calienta.

-Yo pinto las copas de los árboles-dijo el verde
Y todos lo quisieron porque los árboles son alegres.

-Yo pinto los troncos-dijo el marrón
Y todos lo respetaron porque los troncos son fuertes.

-Yo pinto el carbón-dijo el negro
Y todos los lápices se miraron con burla y dijeron:

-El carbón ensucia.
-El carbón es feo.

El lápiz negro iba a ponerse a llorar, cuando una mano de niño abrió la caja.
Miró todos los lápices, tomó el lápiz negro y escribió una sola palabra:

MAMÁ

Adela Vettier



miércoles, 23 de octubre de 2024

Nuestros pioneros y pioneras de la LIJ: David Moya Posas: BREVE ROMANCE DE LA LUNA

 









BREVE ROMANCE DE LA LUNA

La luna cae en la teja
con débil salto de plata
para pintar los aleros
sobre la calle empedrada

Ayer no mas, cuando apenas
recien nacida, alumbrada
de las tieblas del mundo
era una hamaca colgada.

y ya despues, cuando sola
su redondez maduraba
sobre el tapete del cielo
era una media naranja,

Hoy tiene un cículo negro
alrededor de la cara
que desfiguran los aires
que caminan por el agua.

Ay luna, por tí ha llorado
todo el cielo esta mañana.
Sólo por ver en los charcos
tu monedita lavada.

MOYA POSAS, DAVID (*)






(*) David Posas moya, poeta hondureño (1929 -1970). trabajó como pedriodista y escritor en diferentes periódicos tanto hondureños como de otros países latinoamericanos. Ha publicado varios libros de poesía, en muchos casos fue galardonado por ellos, entre ellos figuran Imanáforas y Metáfora del ángel.

jueves, 10 de octubre de 2024

Salvador Novo..., el cronista y poeta que sabía abrir puertas...!!! (120 años de su nacimiento y 50 años de su gira final) (*)

 




     

     Salvador Novo fue un novelista, cronista y poeta mexicano que destacó por sus ágiles e inteligentes palabras y por abrir puertas a las minorías de las cuales se sentía parte.

     Salvador Novo fue reconocido en el siglo XX como el gran “Cronista de la Ciudad de México”, razón por la cual llamaron a una de las  calles con su nombre.

     Controversial y polémico, cosmopolita e íntimo a la vez, amado y odiado, Salvador Novo destacó, entre otras cosas, por sus ágiles e inteligentes palabras, pero también por haber logrado con ellas —y su personalidad— visibilizar el mundo homosexual del México que le tocó vivir. 

A 50 años de su muerte y próximos a 120 de su nacimiento, el 30 de julio de este 2024, recordamos la escritura de este cronista, ensayista, dramaturgo y poeta, así como su importancia para la historia de las diferentes luchas de la comunidad LGBTQ+.

     

Poeta cotidiano

     Otro de los géneros que practicó Salvador Novo fue la poesía, género del que escribió más de 20 libros. Reséndiz comenta que se trata de un gran poeta, conocedor de la tradición en lengua española, pues realizó varios sonetos y poemas de versos medidos, además de poemas en versos libres, los cuales se caracterizaban, algunos por su desencanto amoroso, otros por su ironía y gran humor y otros por su referencia cotidiana y forma coloquial. 

     “El gran legado que nos dejó Novo es la posibilidad de la ironía y la inteligencia, del no tomarse todo tan en serio y permitirse ser frívolo, para hacer gala y arte literario con todo ello. Para los lectores abrió la puerta a una literatura alejada de la seriedad y la solemnidad; mientras que, para la comunidad gay, además,demostró que se puede ser visiblemente homosexual y vivir grandes experiencias”, comenta Ernesto Reséndiz, miembro del extinto Seminario de Literatura Lésbica Gay, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista con El Sol de México.

La azotea de los contemporáneos

     Otra de las razones por las cuales se recuerda a Novo, es por haber formado parte del grupo de jóvenes intelectuales conocido como Los Contemporáneos, por haber publicado una famosa e importantísima revista literaria con ese nombre. 

     Entre los intelectuales que figuraban en ese “grupo sin grupo”, se encontraban Xavier Villaurrutia —quien sería su gran amigo y confidente—, Jaime Torres Bodet, Jorge Cuesta, Gilberto Owen, Enrique González Rojo, Bernardo Ortiz de Montellano, Carlos Pellicer y José Gorostiza; todos ellos con gustos literarios afines, que buscaban renovar la cultura nacional, con muchas influencias extranjeras. 

     Vaya entonces como homenaje a este pionero mexicano y para los lectores del Hormiguero..., sus versos:

AMOR

Amar es este tímido silencio

cerca de tí, sin que  lo sepas,

y recordar tu voz cuando te marchas

y sentir el calor de tu saludo.


Amar es aguardarte

como si fueras parte del ocaso,

ni antes ni después, para que estemos solos

entre los juegos y los cuentos

sobre la tierra seca.


Amar es percibir, cuando te ausentas,

tu perfume en el aire que respiro,

y contemplar la estrella en que te alejas

cuando cierro la puerta de la noche.


(*) Salvador Novo, (1904 - 1974) es mexicano. Cultivó el teatro, el ensayo, la crónica y la poesía. En esta última; XX poemas, Nuevo amor, Poemas proletarios, entre otros títulos, logra los momentos más sublimes y altos de su literatura.


viernes, 4 de octubre de 2024

Nuestras pioneras y pioneros de LIJ: RUBÉN DARIO (*)



 AZUL


En las pálidas tardes

me cuenta un hada amiga

las historias secretas

llenas de poesía:

lo que cantan los pájaros,

lo que llevan las brisas,

lo que vaga en las nieblas,

lo que sueñan las niñas.


@ Tania Gomes Mendonca



SONATINA


La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
La princesa está triste. La princesa está pálida…
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
La princesa está pálida. La princesa está triste…
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!







(*) Rubén Dario: Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, fue un poeta, escritor, periodista y diplomático nicaragüense, nacido en la Ciudad de Darío Nicaragua el 18 de enero de 1867 y fallecido en León, Nicaragua, el 6 de febrero de 1916.. Fue máximo representante del modernismo literario en lengua española.



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