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sábado, 29 de agosto de 2026

Un personaje literario muy particular, Misia Pepa de Constancio C. Vigil

 



Dr. Marcelo Bianchi Bustos

Academia Argentina de Literatura Infantil y juvenil

Premio “Hormiguita Viajera”

 

En el mundo literario de Vigil, Misia Pepa ocupa, con la Hormiguita viajera y el Mono relojero, un lugar particular en una trilogía que los constituyó en clásicos. Si bien las tres historias son totalmente distintas entre sí, sus personajes poseen características que los hicieron - y hacen – atractivos a los lectores. La hormiguita, posiblemente esa antiheroína tal como la piensan algunos o, desde mi perspectiva, una hormiga común que a partir de un error transita por un camino que la transforma en un ser distinto en un cuento que genéricamente podría ser denominado “cuento de camino” en el que hay un crecimiento espiritual que la lleva a ser otra al regresar a su casa. Por su parte el mono relojero, que posiblemente evoque desde el nombre a un personaje tierno, en realidad es un animal que delinque, que se escapa y roba. Por último, Misia Pepa representa con su accionar un tipo de personaje que, proveniente de la literatura popular española, se caracteriza por mentir. Representa, en lo referente al personaje, el tipo de mentiroso que intenta estafar a los otros. Si bien muchos de estos personajes son pícaros, esta lora no posee esas características, sino que simplemente miente.

La historia de este cuento que tiene bastantes variantes, aunque las características del personaje y fábula se mantienen intactas es muy sencilla: narra la historia de una cotorra que habla con todo el mundo, pero que tiene la fama de ser muy mentirosa. Cuenta que ha estado en la ciudad en un lujoso lugar, pero en realidad ha estado cautiva y era obligada a trabajar, sacando con el pico un papel que adivinaba la suerte, a cambio de algún grano de maíz. Finalmente, puede escapar y volver a su lugar, allí miente todo el tiempo y dice que le traerá al resto de los animales regalos de la ciudad. Hasta que un día se encuentra con una paloma que ha sido su compañera de jaula en la ciudad y junto con otras le da tantos picotazos que Misia Pepa se va.

Los tres personajes comparten además el hecho de haber ingresado al inconsciente colectivo de varias generaciones de argentinos y usarlos como ejemplo: cuando una persona viaja mucho se le decía/dice “hormiguita viajera” y cuando alguien miente, la característica principal de Misia Pepa, se la compara con la lora, tal como puede leerse en una de las versiones del cuento:

 

Desde entonces, no se supo nada más de Misia Pepa. Cuando alguien quería decirle a otro que era charlatán o mentiroso, exclamaba:

- ¡Eres como Misia Pepa!

No había insulto peor.

Al oírlo, todos trataban de ponerse a salvo de picotazos y de golpes, porque era inevitable y sangrienta la pelea (Vigil, 1941, p. 32).

 

Del cuento pueden leerse distintas versiones pues esa es una de las características de este autor que, por criterios editoriales y para posicionarse mejor en el mercado, las obras las publicaba una y otra vez, pero en cada una de estas ediciones sufrían cambios o las historias se presentaban parcialmente. En este trabajo se abordarán distintas versiones del cuento que circularon en libros de distintos formatos: por un lado, los clásicos libros de tapas naranjas que se editaron en varias oportunidades con ilustraciones de distintos artistas y con cambios en las historias que forman parte de cada uno de los libros. La portada más conocida es de la edición de 1941 que posee en la tapa la ilustración de Federico Ribas que puede verse en la siguiente imagen y en el interior dibujos de Eduard.



 

Como puede observarse el libro se llama Misia Pepa y otros cuentos y se encuentra en el mismo libro la historia que le da nombre al volumen, “Relámpago”, “El patito glotón”, “El león ciego” y “Josefina”.

En esta edición en particular el cuento comienza caracterizando al personaje principal: “Misia Pepa es una cotorra que ha vivido en la ciudad, donde, según cuenta, gozaba de gran abundancia y bienestar y se divertía muchísimo (Vigil, 1941, p. 7). Más allá de esto, un día se cansó, al menos desde sus discursos, y decidió volver con los suyos.

En la edición de 1959 de la misma colección, que solo contienen la historia de Misia Pepa, Vigil realiza algunas modificaciones en la historia y la enmarca en una época en la que se explica que los loros y las cotorras fueron en una época grandes personajes:

 

Hubo un tiempo en el que solo podían hablar entre sí los animales cuyo nombre empezaba con la misma letra. No se sabe por qué vino esta ley; lo cierto es que existía y que debía cumplirse estrictamente.

Parece que la enemistad entre perros y gatos viene de entonces, porque no se entendían. En cambio, el tordo y el toro se hicieron grandes amigos, y aún hoy se los ve juntos y el tordo se pasea por el anca del toro.

El avestruz podía comunicarse con el águila, la ardilla, la avispa, la abeja y con todos los animales de los que la primera letra del nombre fuera “a” (Vigil, 1959, p. 3).

 

Dentro de los libros para niños de editorial Atlántida, había distintas colecciones que, si bien contenían los mismos títulos, diferían en tamaño, calidad del papel, ilustraciones y cantidad de páginas. De ese modo puede verse la colección “Cuentos para niños”, cuyos libros de cuentos de unas doce páginas aproximadamente y de un tamaño reducido y con un valor de 10 centavos, se diferenciaba de los libros de tapa anaranjada cuyo valor oscilaba en el $ 1,50.

En la colección de “Cuentos para niños” aparece publicada la parte del cuento titulada Misia Pepa está de viaje. Las ilustraciones son de Diego Asha, pseudónimo del artista belga Didier Dubucq, que demuestra todo su talente no solo en la portada sino también en los interiores, como puede observarse:



Las variaciones podían ser a nivel de la historia o de las ilustraciones. En esta edición el eje está puesto en una serie de acciones que realiza la lora al despedirse de los animales del bosque y preguntarle si debía volver a la ciudad. y qué deseaban de regalo. Así dialogan con las cotorras, las lechuzas, los tordos y las palomas; en cambio en la edición de 1959 habla además con otros animales como los carpinchos, la calandria, el oso hormiguero, un conejo, seis ratones, etc.

Otra edición de la colección “Mis cuentos” cuenta con ilustraciones de Eduard. En este caso lo llamativo es que esta ilustración que es la tapa de una edición es una de las ilustraciones del interior de la versión de 1941:



Como personaje literario y con todas sus características, aparece en otros cuentos como Los escarabajos y la moneda de oro y El casamiento de la comadreja.

Con algunos matices diferentes, Misia Pepa” fue reproducida también en la Revista Billiken del 23 de junio de 1930 y en muchas otras.

Además, estuvo presente en distintas cosas de la revista, como por ejemplo en este juego de mesa aparecido en julio de 1973:

 


Más allá de las diferencias mencionadas de las distintas ediciones y de estos datos mencionados con el propósito de demostrar la vigencia de este personaje en el mundo de Vigil, la gran constante que puede observarse tiene que ver con el personaje protagónico y la mentira. Bianchi Bustos (2025) afirma, basándose en una clasificación de Durandin que en el libro hay dos tipos de mentiras:

 

·         Organizar manifestaciones que parecen espontáneas, acompañadas de mentiras verbales. En todo momento emite discursos que parecen espontáneos, sin embargo, están armados previamente. Además, monta diversas escenas en las que busca ser admirada y engañar a los otros.

·         Montar una escena y realizar sobre ella un discurso en el cual hay una fuerte interrelación entre lo denotativo y lo connotativo. La mentira es una operación en la cual el autor de la mentira tiene una representación determinada del referente y arma otra para los receptores (p. 131).

 

Si se desea pensar a esta obra desde la perspectiva del género literario, puede ser considerada desde tres perspectivas considerando las distintas ediciones. Algunas de ellas son solo relatos que no llegan a tener un cierre; otras pueden ser pensadas como cuentos de animales que son tan característicos en el mundo de la Literatura Infantil y también como fábulas o cuentos didáctico – moralizantes que tienen la finalidad de enseñar una serie de valores a los niños.



 

Un extra:

Además de la trascendencia literaria de la obra y de la cantidad de lectores que la han leído hay un dato curioso y es que el compositor argentino Honorio Siccardi (1897 –1963) escribió Misia Pepa, Suite Infantil N° 1 de “Cuentitos” dedicada a Constancio C. Vigil. Puede escucharse en: 

https://www.youtube.com/watch?v=Q9Ij8hgsFe0&list=RDQ9Ij8hgsFe0&start_radio=1

 

Referencias

Bianchi Bustos, M (2025).  Estudio sobre la obra de Constancio C. Vigil. Editorial AALIJ.

Vigil, C. C. (1941). Misia Pepa y otros cuentos. Atlántida.

Vigil, C. C. (1959). Misia Pepa. Atlántida.

Vigil, C. C. (s/f). Misia Pepa está de viaje. Atlántida.

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