Homenaje del Hormiguero a la Maestra de Maestros Elsa Borneman
70 años de su nacimiento (1952)
Homenaje del Hormiguero a la Maestra de Maestros Elsa Borneman
70 años de su nacimiento (1952)
“Si alguien lee para ti, desea tu placer; es un acto de amor y un armisticio en medio de los combates de la vida”, escribe Irene Vallejo en El infinito en un junco. Caminamos tan agobiados y tan cansados sobre las horas del día que a menudo olvidamos las cosas pequeñas. Las que dan sentido a todo lo demás. Como leer. Leerles. Y acoger esos deliciosos momentos con nuestros hijos e hijas sin el tributo de la prisa. Con ganas. Ay, sí, es cierto, ¿quién llega con combustible a las nueve de la noche? ¿Cómo se acaba con ese cansancio tan entusiasta? He escuchado muchas veces a amigos y conocidos decir que sus hijos no leen, que no les gusta leer. Recuerdo a una vecina que imponía a su hijo tres páginas de lectura para poder jugar después. Me pregunto entonces cuántos libros se les han leído, cuántas historias se les han contado, a esos niños a los que se les pide la luna. Resistir a los combates cotidianos leyéndoles, leyendo, sin pedir nada a cambio, puede rozar lo revolucionario. ¿Qué es leer si no es placer?
Crear un hábito de lectura
“La lectura no puede ser nunca una obligación. La lectura debe ser divertida, un juego, en esa primera etapa de aprendizaje del ser humano”, dice Elena Jiménez, profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada y presidenta de la Asociación Española de Comprensión Lectora. Lo mismo señala Jesús López Moya, profesor, escritor y fundador de la editorial Funreaders: “La base sobre la que se sientan las últimas investigaciones invitan a que la lectura se fomente desde la diversión, la motivación y, muy especialmente, mostrar la lectura como una vía de ocio más que complemente a otras (videojuegos, tablet, televisión, etc.)”. La lectura no es sustituta de otras vías de entretenimiento, sino que debe ser una más. Y hay que darle su espacio, para que forme parte del día a día. ¿Cuántos libros tenemos en casa? ¿Cuántas veces acudimos a la biblioteca o a una librería? ¿Les regalamos libros en momentos especiales? ¿Ven leer a sus adultos de referencia? ¿Les leemos? En definitiva: ¿forman parte los libros de la vida cotidiana de los niños?
Los hábitos que se aprenden a lo largo de la infancia se mantienen con mayor facilidad a lo largo del tiempo y el entorno familiar desempeña un papel fundamental en la construcción del hábito lector. Sin embargo, no siempre es fácil: falta información, tiempo y, muchas veces, tampoco hay una experiencia lectora propia. Al igual que no podemos pedirle a nuestros hijos que no coman sano si nosotros no lo hacemos, tampoco podremos pedirles que lean si nunca nos ven con un libro en la mano. En los colegios también contribuyen a menudo a que sea difícil instaurar el hábito lector: “Es contraproducente que una lectura en Primaria requiera de un examen, de unas actividades con nota, etc. En estas edades, aunque ya se puede comenzar a educar el paladar literario, el alumnado aún necesita jugar, disfrutar leyendo. Después en la juventud, con el hábito ya instaurado, ya habrá tiempo de esforzarse. Lo que no se puede es “castigar” a leer, obligar a leer, cuando existen otras opciones que requieren menos esfuerzo y generan más producción inmediata de endorfinas. Leer es llevar las neuronas al gimnasio: esforzarse intelectualmente es imprescindible para mejorar la salud de la mente, como esforzarse físicamente es fundamental para mejorar la salud física”, señala la experta.
Elena Jiménez publicó con la Junta de Andalucía un documento sobre la comprensión lectora en el que recogía un decálogo sobre cómo odiar leer. Cosas como pedirles que se pongan a leer en momentos clave para ellos (cuando acaban de llegar a casa cansados o cuando están viendo sus dibujos favoritos); no tener a la vista libros ni revistas; no leer delante de ellos; exigirles lecturas que consideramos esenciales por ser clásicos sin ofrecer lecturas actuales; o poner plazos para las lecturas, dificultan que pueda haber una motivación hacia la lectura. ¿Qué hacer entonces? “Proponer lecturas iniciales cortas y divertidas como cómics y tebeos (el humor y la imaginación al poder), dejarles poemas o notas divertidas, llevar libros encima (en la cocina, en el coche, en el baño, en la cama, en la playa...), dedicar un día a la semana (por lo menos uno al mes) a visitar en familia la sección de librería o la biblioteca, merendar e ir al cine o el teatro, leer en familia el mismo libro para tener el mismo tema de conversación, inventar historias para antes de dormir…”, responde Elena Jiménez. Añade Jesús López a todo lo anterior otros ejemplos para hacer llegar la lectura a los niños de forma motivadora: acudir con los niños a narraciones orales, mostrarnos como modelos leyendo mucho junto a ellos y crear historias con su ayuda. “El beneficio no va a ser solo el gusto por la lectura o mejorar la destreza de la comprensión lectora, sino que hará que el imaginario y mundo emocional del niño o la niña sea mucho más amplio”, sostiene. Este es, a su modo de ver, uno de los grandes beneficios de la lectura en la infancia.
España es el país de los “leo menos de lo que me gustaría” y los “no me da tiempo a leer con frecuencia”. Leer se presenta como un privilegio que se escurre de los dedos entre la hiperactividad y las responsabilidades. Vivimos estresados, en una carrera continua hacia delante, pero también, a veces, hacemos elecciones. ¿Cuántas horas del día ocupan la televisión, las series o el móvil? ¿Qué consumo hacemos de las redes sociales? ¿Cómo matamos el tiempo mientras esperamos en el médico o en la peluquería? ¿Qué llevamos en la mano cuando viajamos? Hace poco un amigo comentaba que leer un libro en el metro en lugar de ir mirando el móvil se había convertido en un acto de insurrección.“Vivimos en una era de inmediatez, de estrés, de agendas, de no tener tiempo. Es necesario que la lectura esté en la calle y nos la tropecemos para que entre en nuestras vidas. Pero esto no ocurre”, lamenta Elena Jiménez y señala la importancia no solo de repensar si la falta de tiempo es siempre real, sino también de crear a nivel público y privado más actividades y eventos relacionados con los libros; tales como festivales de lectura similares a los de cine, más ferias del libro, incentivar el trabajo de los booktubers o la creación de programas de televisión que sean divertidos, amenos, que vayan más allá de entrevistas a autores. “Si queremos niños lectores, debemos empezar por mirar nuestros hábitos de lectura como sociedad y también qué estamos haciendo para promoverlos”.
Nada que parezca inalcanzable.
(*) Nota extraída del Diario El País, 10/02/22
Marcelo Bianchi Bustos
Dr. en Literatura Comparada y
Especialista en Literatura Infantil
Álvaro Yunque[i] es uno de los grandes de nuestra literatura aunque, como sucede con muchos escritores, esté invisibilizado al estar fuera del canon literario. Su producción es cuantiosa, y sus cuentos y poemas están plagados de un realismo increíble que hace que sus obras además de ser literarias son un excelente material para cualquier persona que desee desea conocer a un niño de la primera mitad del siglo XX de los barrios de la Ciudad de Buenos Aires. El contrato mimético con la realidad es muy fuerte y el referente de una gran parte de su producción literaria es el niño real.
De toda su producción hay una que es particularmente distinta pues es una especie de híbrido que contiene distintos tipos textuales que solo están unidos por una intencionalidad particular, formar a su hija. Al hablar de un texto con estas características rápidamente llega a la mente del lector las famosas Máximas del Libertador General José de San Martín a su hija Mercedes que datan de 1825 y en las que el general le daba consejos dotados de ejemplaridad y de un modelo ético a seguir. Otros lectores, conocedores de las literatura precolombinas, tal vez recuerden los Consejos de un padre a su hija provenientes de la poesía náhuatl en lo que hay un legado maravilloso vinculado con el vínculo con la tierra, otros podrán pensar – aunque literarios sin una base en la realidad – en los consejos del gaucho Martín Fierro a sus hijos o tal vez en la Ética a Nicómaco que según dicen algunos fue dedicada por Aristóteles a su hijo y le explica, entre otras cosas qué es la moral y la ética.
El libro que deseo presentarles es LAS ALAS DE LA MARIPOSA. PALABRAS DE UN PADRE A SU HIJA que fue publicado en 1985 por editorial Orión dentro de la colección Tobogán que dirigió la escritora Poldy Bird. El libro posee en la tapa una ilustración de Cristina Brusca. Como nos pasa muchas veces a los investigadores, el libro llegó a mi mano de manera accidental, lo compré en una librería de usados y estaba perdido, creo que esperándome.
La imagen de tapa llama la atención y es porque su creadora fue una gran ilustradora, no solo de esta editorial sino también de Torres Agüero, Legasa y Sudamericana. Tal como lo cuenta en la entrevista[ii], ésta y el resto de las ilustraciones de la colección surgían del diálogo con la directora de la colección y era la resultante de un largo proceso creativo.
El libro está formado por 56 textos pertenecientes a distintas tipologías textuales, hay cuentos, relatos, poemas y otros que son difíciles de encasillar hecho que no es de extrañar por el tipo de obra en la que el mensaje y el propósito general son más fuerte que un aspecto genérico. No existe motivo para que un género a un creador y menos a un a un pensador anarquista como Yunque.
Una introducción que, a pesar de no estar firmada estimo que por el estilo de la escritura fue realizada por Bird de la que me interesa tomar algunos párrafos, sirve para comenzar a pensar en esta obra
Poeta, escritor, autor teatral, historiador, dejó publicada casi cien obras. Niños y jóvenes de varias generaciones leyeron en las aulas escolares sus poemas, narraciones, fábulas, que tienen como meta la exaltación de todo lo que hay de noble en el espíritu, en la esencia humana, la valentía para defender la justicia, la necesidad de ser mejores, la comprensión y el respeto, la generosidad para compartir la solidaridad, y, por sobre todas las cosas, el conocimiento de nuestros semejantes para poder así amarlos, ya que no podemos amar lo que no conocemos.
Las alas de la mariposa es el libro que Álvaro Yunque escribió para su hija cuando ella era una niña. Es la primera vez que se publica, que deja de ser un lazo secreto de cariño filial para transformarse en un bello, necesario, profundo mensaje que resume todo lo que un padre quiere dejar sembrado para que sus experiencias, sus esperanzas, sus ilusiones se transformen en una positiva e imborrable enseñanza de vida.
Este libro que tienen en tus manos, no es solamente un libro. Es una semilla que germinará en tu corazón transformándose en la planta de la felicidad. Las flores de esa planta son las que hacen a las personas más buenas y más sabias.
A muchos tal vez el libro por estos motivos le pueda parecer sin una gran importancia pero creo que precisamente por ser un legado tan profundo es que nos permite conocer un poco más sobre el pensamiento de este grande de nuestras letras.
Muchos de los textos literarios son respuestas a preguntas de su hija. Una de ellas en particular lama la atención pues sería un complemento necesario de ese maravilloso poema de Darío en el que se pregunta qué es la poesía. Yunque responde la pregunta qué es un poeta del siguiente modo
POETA
Me preguntas qué es un poeta
Ves aquella nube oscura, tormentosa. De súbito el sol da sobre ella. Y se irisa de colores. Esa nube es un poeta.
Ser poeta no es ser distinto a los demás. Es ser nube, como todos, pero además de ser como todos – igual que aquella nube era semejante a muchas otras nubes – también es recibir la luz del sol.
Y jugar con ella.
En otras preguntas, el autor se permite repensar su vida y reflexionar que a su edad aún sigue siendo un niño. En otros textos reflexiona, tal vez a la manera de Saint Exupery, sobre las espinas en una flor tan hermosa como la rosa. Lo que para muchos puede ser algo común y sin importancia ocupa en este libro un lugar central.
En sus páginas aparecen escenas de una vida entre padre e hija en la que los juegos están presentes pero no con juguetes comerciales sino con aquello que puede ofrecer la naturaleza, por ejemplo dibujando de una manera rápida las formas que las nubes tienen en el cielo pues de lo contrario la forma que uno ve desaparece pues cambian constantemente. Surge la idea de la importancia de guardar algunos momentos y algunas cosas que pueden desaparecer con el paso del tiempo o hasta lo podríamos vincular, más allá de que sabemos que las nubes no son sólidas sino gaseosas, con esa idea de Marshall Bergmann de que todo lo sólido se desvanece en el aire.
En muchos otros ocurren cosas interesantes como es que una niña con su muñeco de trapo salvo de la picadura de un insecto a su hermano que se creía un héroe. La simpleza enfrentada a la arrogancia…
En cada uno de los textos hay algo que desea legar a su hija, tal como ocurre en un hermoso texto dedicado a los personajes literarios – provenientes del mundo real o de la ficción - y lo que nos dejaron como legado en las historias que protagonizaron. Así desfilan Marco Polo, Cristóbal Colon, Simbad el marino a quienes los caracteriza como seres desafortunados pues si bien pueden haber hecho grandes cosas pero tal vez no las llegaron a disfrutar en cambio los lectores, en este caso él y su hija, pueden leer cada una de sus aventuras e ingresar de esa forma en la vida que vivieron, tal vez con más profundidad que la de los propios personajes.
Otros textos son especies de fábulas que rompen con lo genérico al no presentar una moraleja final aunque una reflexión cumple con la misma función. Lo usa por ejemplo para demostrar que muchas veces a las personas les cuesta valorar algo que está más allá de su entendimiento.
Como se puede ver la variedad textual está presente y también los textos híbridos que, reitero, encuentran una unidad es esa macro-idea del autor de dejarle esas palabras como legado a su hija.
Álvaro Yunque con su hija Alba y su hermano Alejandro (1943)[iii]
Ese Yunque que juega con su hija en la foto es similar a la imagen que un lector puede hacerse del escritor que juega con las palabras, que crea, que piensa, que busca la frase exacta para decir mucho con muy poco pero que por sobre todo desea dejar un profundo legado a su hija. Se transforma de esa manera en una especie de arconte que transmite a la nueva generación parte del tesoro que es vivir.
Hay muchas facetas de Álvaro Yunque en su escritura, la del creador, la del hombre de acción, del político, del ideólogo, del soñador, del pragmático. Esta tal vez fue la que más le gustó, la del padre. Un Yunque distinto, para explorar…
[i] En el artículo publicado en 2020 analizo la importancia del escritor y otra de sus obras. Está disponible en https://hormiguerolector.blogspot.com/2021/03/alvaro-yunque-un-autor-prohibido-y-un.html
[ii] Puede leerse la entrevista completa en http://mariagonzalezrouco.blogspot.com/1988/10/maria-cristina-brusca-acuarelas-para-el_16.html
[iii] Fotografía extraída de https://verbiclara.wordpress.com/2015/02/13/semblanza-de-yunque-mi-padre/
Ruth Mehl ( Córdoba , 1932; 18 de mayo de 2010) fue una escritora de libros infantiles y periodista . [ ] Entre sus libros se ...