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miércoles, 21 de enero de 2026

Cuando la literatura infantil se hace responsable de las acciones adultas: recordando a Madame Truel: "El niño del Metro"

 

Edición franco peruana


La guerra ha sido y es un momento bisagra en la vida de los pueblos, en la vida de las naciones, causa una primera sensación de estupor, dolor, de desesperación..., pero el hombre, el ser humano, luego de este primer momento, reacciona, piensa, actúa..., escribe, así lo hizo Madame Truel en la FRANCIA ocupada por los nazis, en plena actividad de muerte, destrucción, persecución, deportaciones masivas de judios y opositores con la complicidad de los hombres y mujeres que formaban la llamada República de Vichy, la pluma y la necesidad de Truel crea un libro que hoy es un clásico, además, de ser un ejemplo, de como se debe y se puede romper las cadenas del silencio, la censura, la prohibición, ya que este clásico de las letras infanto juveniles se publicó en plena acción bélica 1943. Y podemos decir, que las cosas no suceden porque sí,

Memorial a los mártires deportados, Paris.


 Madame Truel fue actriz de estos tiempos violentos, quizás porque sabía o presentía un pronto final, es que se dio a la tarea de escribir, crear y publicar este libro que hoy ante un mundo que se encamina a los saltos de guerra en guerra (Ucrania, Gaza, Palestina, Líbano, Cisjordania, Africa, etc..., etc...), es de una obligación moral y estética leerlo, compartirlo con los niños y jóvenes para lograr la tan ansiada reflexión,y hacer la pregunta del millón: ¿vale la pena, luchar por un mundo en Paz?, porque el hombre, la humanidad, no aprende la lección..., y con pequeños recreos de paz y convivencia, surgen en el horizonte humano nuevos conflictos, nuevos enfrentamientos, nuevas maquinarias de muerte y destrucción se levantan y aplastan a las sociedades, pueblos y naciones, sin respetar nada y a nadie,. Se borraran con el codo, las declaraciones de respeto a los derechos humanos, el respeto a los niños y niñas, se mancillan garantías internacionales, se patea la vida, el amor, y el hogar de millones de hombres y mujeres...

Será como decían los griegos que el único animal que tropieza con la misma piedra es el ser humano?, tendremos por suerte ser esclavos de nuestras pasiones más bajas y viles?. Creamos estructuras discursivas vacías de contenido..., donde en definitiva la vida no vale nada? Sería importante, encontrar las respuestas a estos interrogantes que permanentemente nos taladran el alma, y la conciencia, y que solo hace que el hombre en su incapacidad solo pueda aplicarles sedantes de corta duración.

Escultura homenaje a Madeleine Truel en Miraflores, Perú.



Madeleine escribió L’Enfant du Métro (El Niño del Metro), dedicado a Pascal, hijo de una familia judía. Este libro fue publicado en París, en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial (mismo año que se publicó El Principito de Antoine de Saint-Eupéry), con Editions du Chêne y con las ilustraciones de su hermana, Lucha Truel. Es una alegoría, un cuento maravilloso, que nos invita a resistir y a viajar en un mundo imaginario de una estación de metro hacía otra, entre esos lugares parisinos sagrados, en búsqueda de la libertad

Formó parte de la resistencia contra los abusos del ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada por los alemanes y salvó de la muerte a decenas de judíos. Madeleine Truel no fue una víctima más, su vida es la de una heroína anónima. Durante la resistencia realizó un trabajo meticuloso y peligroso: la falsificación de documentos. En junio de 1944 fue enviada a la cárcel de Fresnes y en 1945, fue enviada al campo de concentración de Sachsenhausen. Murió en mayo de 1945 durante La marche de la mort pocas horas antes de la llegada de las tropas rusas. Su historia permaneció enterrada durante casi 65 años. Pero la Memoria sabe guardar y es por eso que su nombre aparece en el Memorial de homenaje a todas las personas que fueron deportadas de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, frente a la Catedral de Notre Dame.

Madame Truel, nace en LIma (Perú), el 28 de agosto de 1904 y muere como consecuencia de las torturas y vejámenes a los que fue sometida en Oranienburg, el 3 de mayo de 1945, fue peruana de ascendencia francesa, que luchó desde la Resistencia Francesa, contra los abusos del ejercito de ocupación nazi durante la Segunda guerra Mundial. Este libro que hoy nos ocupa "El niño de metro", fue publicado como hemos referido antes en pleno conflicto, lo que demuestra la valentía y la decisión de NO CALLAR ante las afrentas y los alardes matones de un enemigo que despreciaba al género humano.

A finales de 1946, un sobreviviente del campo de concentración de Salsenhausen que conoció de cerca y hasta el final de sus días a Madeleine, escribió un artículo testimonial en Le Figaro. Es a partir de esa publicación periodística que el nombre de Madeleine Truel empezará a ser mejor conocido y reconocido por el mundo.

En el Perú, el periodista Hugo Coya ha publicado el libro "Estación Final" el año 2010, donde narra la historia de los peruanos que murieron en los campos de concentración nazi. El capítulo de Madeleine es relatado de manera muy especial y es el primer texto peruano que reivindica los méritos de esta auténtica heroína del siglo XX. Ella nos demuestra de qué manera es posible trascender la adversidad, superar con valentía y fortaleza el infortunio, y asumir a plenitud la defensa de valores universales mediando la solidaridad y el respeto fiel a los derechos humanos. Basado en ese libro, Luis Enrique Cam elaboró un video documental titulado "Madeleine Truel, la heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial".



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