La BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA de Virrey del Pino, La Matanza, continúa con la: CAMPAÑA "LIBROS POR LA PAZ" 2025
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lunes, 29 de diciembre de 2025
CAMPAÑA INSTITUCIONAL "LIBROS POR LA PAZ", Hoy presentamos el Libro: LA NIÑEZ dibujada por Tute
viernes, 26 de diciembre de 2025
Entrevista al Duo "Amistad Cuentera", formado por las narradores Roxana Cacopardo y Sandra Ruiz...!!!
-¿Cómo y cuándo descubriste que tu destino estaba ligado a la transmisión de la cultura a través
de la oralidad?
En el caso de ambas, todo comenzó en nuestro trabajo ( una docente y la otra docente
bibliotecaria). A ambas nos atraían mágicamente las historias y los cuentos.
CUESTIONARIO PARA EL HORMIGUERO.
¿Con quién aprendiste a narrar?
Nos conocimos en el taller de Cecilia Paz. Luego hicimos talleres con Claudio Ledesma, Pedro
Parcet, Vivi Garcia y el Postitulo en narracion oral, titulo emito por el instituto Rodolfo Walsh de
Chaco. Pero sin duda una de las cosas que mas nos nutrio fueron los consejos y charlas con Daniel
Brito… gran narrador argentino .
¿Narrás para niños y adultos? En caso afirmativo ¿Cuál es la diferencia?
Narramos para todas las edades, desde salita de dos años hasta ancianos en geriatricos.
Nosotras diriamos que cada publico es diferente. Por eso creamos un espectaculo personalizado
para cada grupo.
¿Tu principal defecto? ¿Tu mayor virtud? (como narradora)
Nuestro mayor defecto es la dificultad que tenemos al hablar de cobrar aunque sea un sobre
consciente. Esa es nuestra asignatura pendiente para mejorar como dúo.
Nuestra mayor virtud es el compromiso con el que abordamos nuestro trabajo, la capacidad de
reirnos mucho en los miles de ensayos que hacemos por cada funcion y la no competencia entre
nosotras que hace que el duo funcione. Al no haber vedetismo todo resulta mas facil, mas que
narrar de a dos requiere de una gran confianza y conocimiento de la otra persona para salvar
situaciones que se pudieran dar.
-¿Cómo seleccionas tu repertorio?
El repertorio lo elegimos en función del publico que nos va a escuchar. No se puede nunca olvidar
a nuestros oyentes.
-¿Qué historias no debería desconocer ningún niño?
Todos los niños tendrían que conocer cuentos de tradición oral, leyendas, fabulas, historias de
genero e identidad.
¿Cuál fue el primer cuento que narraste en público?
En este camino compartido, nuestro primer cuento casi icónico es “ La sopa de calabaza” que es
un cuento de tradición oral.
Te convocan frecuentemente a realizar narraciones en las escuelas ¿Qué le piden los maestros a
un espectáculo de narración? ¿Qué valorizan los chicos?
Cuando nos llaman de escuelas los maestros suelen pedir que los cuentos coincidan con sus
proyectos y la edad evolutiva de los niños.
Los niños valoran mucho el humor, la espontaneidad, los cuentos cortos y que se entienda bien la
resolución y que el espectáculo sea variado en géneros textuales y que este bien hilado.
-¿Cómo describirías el panorama actual de la narración oral en Argentina?
La narración oral en la Argentina esta en una etapa de expansión y profesionalización.
-¿Se puede vivir en nuestro país siendo cuentacuentos?
No. En este momento es muy dificil vivir de nuestra profesión ya que hay mucha gente que va a
narrar gratis y des jerarquiza nuestro trabajo.
-¿Qué público te demanda mayor esfuerzo a la hora de narrar? ¿El público infantil o el público
adulto?
Cada publico tiene su particularidad y te diríamos más, cada grupo humano que nos escucha es
diferente. Por ello no hay una mayor o menor dificultad entre trabajar con niños o adultos.
Sandra Ruiz Roxana Cacopardo
Duo Amistad Cuentera
martes, 23 de diciembre de 2025
Cuando el agua se volvió más agua, cuando el cielo se volvió más cielo (cuento de Navidad)
A mis primos Juli, Juan y Ceci, con el amor de toda la vida
por Adrián Marcelo Ferrero
María se hamacaba sobre el borrico que, exhausto, cada tanto solicitaba agua, pasto o
bien un descanso de esa larga jornada de semanas. José hacía un alto al borde de las rutas y
lo proveía de algo de agua que llevaba en un odre o bien lo conducía hacia un arroyo
movedizo y deslizante, a la vera del camino. Debía administrar muy cuidadosamente la
bebida. Porque María, embarazada como estaba, solía pedirla, en toda su austeridad, unos
sorbos, apenas unos sorbos con los que humedecía sus labios y mojaba su lengua y su boca.
Era lógico, había que aliviarse de semejante viaje, del polvillo que de tanto en tanto el
viento arremolinaba y hacía que sus narices picaran como si inhalara pimienta o alguna
especia de Oriente.
María llevaba una túnica basta, que no obstante preciosamente rodeaba su cabeza y
envolvía su vientre promisorio. El bebé era santo, ella podía sentirlo. Segura de su
primordial misión, era consciente de su responsabilidad y ello la empapaba de optimismo.
Y también, por qué no decirlo, sabía que no sólo llevaba un bebé. Llevaba a alguien de
quien un arcángel había prometido una ímproba tarea. María pensaba, para sí, que también
para ella la misión sería delicada. Y estaba preocupada por cómo sería la vida de su hijo. La
imaginaba con tribulaciones. Pero la fe en la Buena Providencia ahuyentaba estos
pensamientos grises.
Lo cierto es que paso a paso, tranco a tranco, tumbo a tumbo, mientras el borrico era
acicateado cada tanto por el cayado de José, pudieron avistar las primeras antorchas de
Belén. De lejos parecía un lugar yermo, con pocas casas, desparramadas aquí y allá, sin
concierto. De tanto en tanto, una fogata inflamaba la mirada y permitía avistar, entre las
sombras, el contorno de la arquitectura de ese poblado, morada de ladrones, de santos y de
la chusma. A ese pueblo estaban predestinados.
Todo era inminencia y expectación. Le avisó a José y él se alarmó. Estaban cerca. Todo
estaba cerca. Ya casi a trescientos metros. José acicateó al borrico. No podía arriesgarse a
que la parición del bebé fuera a campo traviesa, sin luces, sin un techo, sin paños en los
cuales envolverlo, preservarlo de la intemperie. De los insectos y de los salteadores de
caminos.
Los cascos del borrico por fin se aceleraron. Eso serenó a María. José, en tanto, atendía
a todos los detalles. Que María estuviera reconfortada y a salvo de los movimientos bruscos
del animal y buscaba por todos los medios su bienestar. Algunas luciérnagas brillaban: eso
era buen augurio. La familia, apremiada por su designio, esperanzada, pese a los
imponderables marchaba en paz: una protección todopoderosa los mantenía a salvo tanto de
peligros como de amenazas.
José dejó a María en una calle empedrada, montada en el borrico. Ella tenía la
respiración agitada y tenía, ahora sí, miedo. No miedo por ella. Miedo por el bebé. José
golpeó la puerta de cada hostal. Lo rechazaban de todos los lugares, alegando que ya
estaban colmados de huéspedes. José explicaba que se trataba de un caso urgente, que
estaba por dar a luz su esposa. Nada dio resultado ni pudo persuadir a los dueños de las
casas para viajeros. Ninguno se conmovió, pese a los azotes en sus puertas y los gritos de
José. No sabían lo que hacían.
José, ya en el colmo de la desesperación, buscó un lugar resguardado de los vientos y
protegido al menos de la lluvia y los temporales. Encontraron un establo. Un lugar
miserable, lleno de bosta y orines de animales. Improvisó un lecho. Amontonó paja bajo el
techo, acomodó como pudo el lugar más limpio, donde la higiene fuese decente como para
una parición. Una ráfaga de aire puro refrescó el pesebre. Era un buen augurio. Señal de
que habría tiempo bueno pero no frío, calor pero no tórrido, frescura sin lluvias
torrenciales. La intemperie no sería peligro, pese a que sería crucial.
José preparó todo lo que no fuera hostil para una mujer a punto de dar a luz y para un
bebé recién nacido.
María ya se preparaba para el parto. El mundo empezó a girar en otro sentido, por
decirlo de algún modo. El epicentro de todo el universo cabía en ese establo, en esa mujer,
en ese vientre. La punta del compás del mundo tenía su centro en ese establo.
No habría comadronas, de manera que José, ignorándolo todo pero inspirado por el
aliento divino, por las fuerzas superiores, acostó a María sobre el heno y sobre una manta.
Ella empezó a agitarse. José se deshizo de la parte superior de su túnica, cortando la tela
con los dientes y las manos. La colocó debajo del vientre de María. El pesebre devino
palacio.
En el punto culminante, se produjo el paroxismo que habría de cambiar el curso de la
Humanidad para siempre. Un bebé, diminuto como una hoja de ciprés, un bebé anunciado
por la Providencia, cuyo nombre ya María sabía de antemano y por ello bautizarlo más
tarde no sería misión difícil, nació. Lentamente, como brotan tímidamente las primeras
gotas, vertiente que acaba de abrirse en una roca. Un delicado rocío mojó el mundo.
José estuvo a cargo de todo y depositó al bebé sobre el pecho de María, que lo cubrió
primero con su propia túnica y luego con un pañal. El universo, como cortado por una hoz
de un agricultor muy manso y muy bueno, y muy firme, se había partido en un antes y un
después, luego de ese preciso instante en el que ella sostenía a quien inmediatamente
pronunció las siguientes palabras:
“Jesús, aquí está tu madre”.
El bebé, como es de rigor, lloró ni bien se produjo el parto y se calmó instantáneamente
de la hostilidad del mundo al ser abrazado por su madre. Confiaba, desde muchos siglos
atrás, en ella.
José, emocionado, casi dijo, o, se dijo: “La misión está cumplida”. Él no sabía que una
frase parecida sería reproducida por un Jesús bañado en sudor y sangre, agónico, sobre
maderos, años más tarde.
Los animales en el pesebre parecían adorar a un ser tan pequeño pero tan poderoso al
mismo tiempo, que los acompañaba en esa noche, en que el cielo estrellado de Belén, había
sido testigo del acontecimiento más singular y más primordial del que se tuviera memoria.
En ese instante, pudo escucharse un aleteo poderoso, incandescente, enceguecedor, de
alas sobresalientes, y un canto sublime comenzó a ser entonado. Un grupo de ángeles se
acercó. Saludaron con grandes alabanzas al Mesías, a su Madre y a José, dando la
bienvenida al Salvador y a quienes habían por él velado.
Una luz inefable obnubilábalo todo, como fuego, como luna, como sol de noche. Había
cánticos, chispazos y felicidad. Todo el Cielo se regocijó.
En tanto María amamantaba por primera vez al bebé, los ángeles, dejando una estela
perlada y sublime, partieron como en una suerte de prodigiosa y divina bandada. Iban a
anunciarlo. A celebrarlo. A lo lejos, casi en lontananza, un grupo de pastores dormía
amodorrado en torno de una hoguera. Lentamente, una luz se cernió sobre ellos.
La luna se volvió más luna. El fuego más fuego. El viento más viento. Y el agua, ah, el
agua, mojó más el mundo, porque sabría, en un futuro cierto, sabría de bautismos.
martes, 16 de diciembre de 2025
Acá están..., estas son las BASES DEL PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO DE LIJ: LA HORMIGUITA VIAJERA, 17ta Edición, 2026
(*)
PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO DE
LIJ: LA HORMIGUITA VIAJERA – 2009 -- 2026
Bases 2026. Premio Nacional y
Latinoamericano de LIJ La Hormiguita Viajera 17 ta Edición.
Este año
nuestras Hormiguitas recorrerán los senderos de nuestro País hacia el Noroeste
de Argentina (Pcias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, y Santiago del
Estero)…., y algunas seguirán camino más hacia el norte llegando hasta
la tierra hermana de México para saber y conocer cómo se
desarrolla la LIJ en estas tierras.
El Premio Nacional y Latinoamericano de LIJ La Hormiguita
Viajera, este año 2026, está cumpliendo
17 (DIECISIETE) años de recorrer los senderos de la literatura infantil y
juvenil.
Acá están las Bases 2026
PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO de LIJ: LA HORMIGUITA VIAJERA
Cierre de postulación: 30:08:2026
Género: Infantil y Juvenil
Premio: estatuilla
representativa del personaje literario, y un plaqueta
Abierto a: Argentina,
Latinoamérica y el Caribe
Entidad convocante: Biblioteca Popular “Madre Teresa”
País de la entidad convocante: Argentina
Fecha de cierre:
30:08:2026.-
(**)
BASES del
PREMIO
El Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil
y Juvenil “La Hormiguita Viajera” se puso en marcha a partir del año 2009, con
el propósito de impulsar la literatura infantil y juvenil en toda la Argentina
y los países de América Latina y el Caribe.
Sigue su camino estamos en la 17ta EDICIÓN, AÑO 2026.-
El objetivo de este premio es el reconocimiento a aquellos
autores y aquellas personas que hayan desarrollado su carrera literaria en el
ámbito del libro infantil y juvenil, además, de reconocer a Editoriales,
Ilustradores, y difusores de la literatura infanto – juvenil.
El premio será convocado anualmente por la BIBLIOTECA
POPULAR “MADRE TERESA” de Virrey del Pino, La Matanza, Pcia de Buenos Aires,
Argentina. Este Premio se entregará todos los años, en el mes de
Noviembre/Diciembre, como tributo de nuestra Biblioteca a la figura de una de
las más prestigiosas escritoras argentinas GRACIELA CABAL, que naciera un 11 de
Noviembre de 1939, además, de ser una amiga entrañable de nuestra Institución.
BASES ACTUALIZADAS 2026.
PRIMERA. Podrán ser candidatos al Premio Nacional de
Literatura Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera” 2026, los escritores
vivos que cuenten con una valiosa obra de creación para el público infantil y
juvenil cuya importancia sea considerada de trascendencia para el ámbito
argentino y de Latinoamérica y el Caribe. y esté escrita en cualquiera de las
lenguas que se hablan en la comunidad Latinoamericana y caribeña. Como los
destinatarios de los otros rubros: narradores; ilustradores; editoriales;
teatro, etc.-
SEGUNDA. Las candidaturas podrán ser presentadas por
cualquier institución cultural o educativa, asociación o grupo de personas
relacionadas con la literatura infantil y juvenil, además, de aquellos que la
Biblioteca Popular “Madre Teresa” decida presentar.
TERCERA. No se aceptarán candidaturas de los autores
ganadores en ediciones anteriores para el mismo rubro.
CUARTA. Las candidaturas deberán presentarse enviando los
siguientes datos: - Una carta de postulación que explique los méritos del
autor. - El currículum vitae del candidato. - Los datos de la entidad que
presenta la candidatura. - Los documentos justificativos que se consideren
oportunos. - Tres títulos publicados, representativos de su obra. Esta
documentación se deberá remitir en un envío por correo certificado y de ser
posible con copia de todo lo solicitado. El envío debe realizarse especificando
en el sobre “PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO DE LITERATURA INFANTIL Y
JUVENIL: “LA HORMGUITA VIAJERA” BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA, VILLANUEVA
2437– BARRIO ARECO- VIRREY DEL PINO – (1763) - LA MATANZA, PCIA DE BUENOS
AIRES. ARGENTINA o por correo electrónico: bibliomadreteresabsas@gmail.com.
QUINTA. La documentación completa de las candidaturas
remitidas, así como la identidad de los candidatos, excepto de los que resulten
finalistas, se consideran confidenciales. Los documentos serán destruidos
después del fallo.
SEXTA. La recepción de candidaturas se abre con la
publicación de esta convocatoria y se cierra el 30 de AGOSTO de 2026.
SÉPTIMA. El jurado estará compuesto por destacados expertos
en literatura infantil y juvenil seleccionados por la BIBLIOTECA POPULAR MADRE
TERESA.
OCTAVA. El fallo del jurado es inapelable y se dará a
conocer durante el mes de octubre de 2026. Los premios podrán ser declarados
desiertos.
NOVENA. El Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil:
“La Hormiguita Viajera”, es una estatuilla representativa del personaje
literario, y una plaqueta.
DÉCIMA. El Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura
Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera”, se entregará en la sede de la
Biblioteca Popular “Madre Teresa”, o donde la Comisión Directiva lo estipule.
UNDÉCIMA. Los premiados se deberán comprometer a participar
en las actividades de promoción que se programen para divulgar el premio y en
futuras convocatorias.
DUODÉCIMA. Cualquier situación no prevista en la presente
convocatoria será resuelta por la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular
“Madre Teresa”, y su fallo es inapelable y definitivo.
COMISION DIRECTIVA
BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA
bibliomadreteresabsas@gmail.com
WhatsApp: 54 9 11 59809764
VIRREY DEL PINO - LA MATANZA
Pcia de BUENOS AIRES - ARGENTINA.
(*) Ilustración Virginia Piñón
(**) ilustración Guadalupe Belgrano
martes, 9 de diciembre de 2025
Releyendo desde el archivo..., hoy releemos esta reseña de Raúl Tamargo sobre el Hormiguero del escritor argentino Sergio Aguirre que apareciera en la Revista Imaginaria, una de nuestras primeras Hormiguitas Viajeras...!!!
De Sergio Aguirre. Reseña por Raúl Tamargo (*). El hormiguero pertenece a esa clase de relatos en los que el desenlace resignifica lo leído, de manera que reseñarlo propone el desafío de no contar el final. Lo que domina el recorrido de la historia tiene más lazos con los relatos de aventuras y parece proponerse interesar al lector por el mundo de la naturaleza. El mencionado final dejará al lector liberado de protecciones, inquieto; lo obligará a releer, a revisar las hipótesis que fue tejiendo a lo largo de la lectura.

Sergio Aguirre
Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2008. Colección Torre de Papel; Serie Torre Amarilla.
Por Raúl Tamargo
El hormiguero pertenece a esa clase de relatos en los que el desenlace resignifica lo leído, de manera que reseñarlo propone el desafío de no contar el final.
Omar pasará sus vacaciones en la casa de una tía a quien apenas conoce y de quien la familia no suele hacer buenos comentarios. La tía Poli vive en un campo en la zona de Obispo Trejo (Provincia de Córdoba), con la sola compañía del perro Roberto (a quien trata de usted), en medio de un monte más o menos salvaje. Se sabe de ella que se fue de su casa cuando era una adolescente, que “se hizo hippie”, que vivió en una comunidad mapuche, que lideró alguna que otra lucha ecologista en el sur, que ahora es artesana y “vive en contacto con la naturaleza” (el padre de Omar) o que es “la loca de la naturaleza” (su madre).
La caracterización de la tía es extensa y detallada. Aunque la narración acompaña al muchacho, aunque el lector la irá conociendo a través de los ojos de Omar, es ella quien se convertirá en protagonista. En rebeldía contra los hábitos depredadores de la sociedad urbana, la tía Poli representa todo lo que no son los padres de Omar. El muchacho la había visto anteriormente solo una vez, en el velorio de su abuelo. En aquella oportunidad, mientras su madre le había explicado la muerte como un viaje al cielo, frente al cual era necesario hacerse fuerte, su tía, en cambio, le dijo que “lo único que hacían los muertos era dejar de estar afuera”.
Este contraste, marcado con fuerza desde el principio, por momentos parece ser el eje argumental de la historia, lo que crea (en el lector adulto, al menos) la molesta sensación de que habrá un “mensaje”, algún tipo de reivindicación ideológica o de “valores”. Sin embargo, ya desde el comienzo, el relato muestra señales inquietantes.
En este sentido, la cita que da comienzo al libro es todo un anuncio (1).
El padre de Omar es el promotor de las vacaciones de su hijo. “No puede pasarle nada”, le dirá a su mujer, como argumento para vencer sus resistencias.
Pero es en la página 18 donde el lector encontrará una señal inequívoca de que la historia guarda sorpresas: Omar acaba de llegar a la casa y su tía le muestra el dormitorio que reservó para su estadía. Observa la habitación, el piso de ladrillos y… “Entonces vio una hormiga. Estaba sola. Iba y venía, como si se hubiese perdido. Pero en ese momento a Omar no le llamó la atención. No le llamó la atención en absoluto”.
Tía y sobrino simpatizan rápidamente. El muchacho observa con curiosidad, pregunta con interés, olvida sus temores iniciales. Los viajes desde el campo hasta el pueblo son cotidianos; en uno de ellos, Omar compra en un vivero unos rosales que le regala a su tía. Al día siguiente, aparecen devorados por las hormigas. Omar propone controlarlas, tía Poli se niega. “Omar sintió, por primera vez, que ella lo miraba como si fuera un enemigo: —¿Vos te volviste loco?”.
Poco después, la tía le acercará a Omar un libro titulado El mundo de las hormigas (2), que servirá de fuente de inspiración y guía para las siguientes acciones. A partir de este punto, es Omar quien ganará el protagonismo. Se propondrá combatir a las hormigas, a pesar de la opinión de su tía. Sus próximos movimientos serán dados a espaldas de ella. Habrá de asesorarse en el vivero, comprará el veneno más poderoso. Infructuosamente, tratará de ubicar la boca del hormiguero. Finalmente, cuando parece darse por vencido y devuelve el insecticida, el comerciante le ofrece uno distinto cuya efectividad no precisa del hormiguero ya que los gránulos son transportados por las hormigas hasta depositarlos en él, donde se gasifican y exterminan la colonia. Omar distribuye el veneno cuidadosamente, en el trayecto visible del camino de las hormigas.
Hasta aquí, el relato se desenvuelve dentro de los límites del realismo y va sembrando pequeñas señales con la intención de generar expectativa, podríamos decir suspenso. Pero el cierre es de carácter fantástico.
Siguiendo la lectura que Freud hace de “El hombre de arena”, relato de E.T.A. Hoffman, no es aventurado afirmar que El hormiguero tiene un final ominoso (3). Si en ese cuento del autor alemán (como en otros), el rasgo mencionado está presente a lo largo del relato, en el caso de la novela de Aguirre solo está reservado para el final. El desenlace, en efecto, puede sugerir una tradición: Hoffman, el cuento fantástico del siglo XVIII, Horacio Quiroga.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con las obras de esa tradición, en este caso, no toda la narración está impregnada de extrañamiento. Podría pensarse que la razón de esa diferencia se encuentra en el destinatario al que está dirigido: un lector presumiblemente desprotegido al que se le exime de excesivas angustias hasta el final. Lo que domina el recorrido de la historia tiene más lazos con los relatos de aventuras y parece proponerse interesar al lector por el mundo de la naturaleza. El final de El hormiguero dará nuevas luces a ese recorrido, convirtiéndolo en una suerte de montaje narrativo indispensable para la resolución. Dejará al lector liberado de protecciones, inquieto; lo obligará a releer, a revisar las hipótesis que fue tejiendo a lo largo de la lectura.
(*) Raúl Tamargo nació en Buenos Aires en 1958.
Entre muchas ocupaciones, las de escritor, librero, bibliotecario y editor son las que lo han hecho más feliz.Ha publicado Los otros cómo juegan (poesía), Ediciones A capela, 1995 ; Por la ventana de Sol (novela infantil), Libresa, 2001 ; El hilo del engaño (cuentos breves), Alción, 2014 ; Más que nada (novela), Alción, 2017.
Desde 2019 lleva adelante el proyecto editorial de libros digitales A capela. En ese marco ha publicado también la novela Lo que el cuerpo vale, ha reeditado el poemario Los otros cómo juegan (de descarga gratuita) y ha compilado la antología de poesía indígena contemporánea de Abya Yala De la tierra floreciente.
Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías, en la revista peruana Plesiosaurio y en el sitio Escritores del mundo. Ha colaborado con la revista Imaginaria, especializada en literatura infantil.
Notas
(1) “Una hormiga sola no podría considerarse que tiene algo específico en su mente. Varias hormigas juntas, rodeando una presa, parecerían tener una idea en común. Pero recién cuando se ve la sombra de miles de hormigas cubriendo el suelo del bosque, es cuando se puede percibir a la Bestia.” Lewis Thomas.
(2) Entre los agradecimientos finales, el autor ofrece la referencia correspondiente: se trata de un texto de Horacio Quiroga, perteneciente a “El hombre ante los animales salvajes – Cacería del hombre por las hormigas”, publicado por la revista Billiken, en 1924.
(3) El término unheimlich es traducido como ominoso (J. L. Etcheverry) y también como siniestro (L. López Ballesteros). “…lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo” (p. 220). En: Freud, Sigmund. Obras Completas. Tomo XVII. Buenos Aires-Madrid, Amorrortu Editores, 1997. Pág. 219 a 251
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