Con mucha emoción se llevó a cabo la 15ta entrega de los Premios La Hormiguita Viajera, en el Auditorio Leonardo Favio de la Biblioteca del Congreso, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, siendo el 29 de Noviembre del 2024.
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sábado, 30 de noviembre de 2024
15ta Entrega de los Premios Nacionales y Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil "LA HORMIGUITA VIAJERA"
miércoles, 13 de noviembre de 2024
La literatura siempre habla más alto
(Sobre la polémica en torno
a los libros de la colección literaria “Identidades Bonaerenses”, que cuenta con 122 títulos de ficción y no ficción
de prestigiosos escritoras y escritores, en su mayoría argentinas y
argentinos o bonaerenses, y que la misma comenzó a distribuirse en septiembre
de 2023.)
La
literatura siempre habla más alto
Por María Cristina Alonso
La acción de prohibir libros
de literatura ya es una vieja historia conocida por los argentinos. Pasó en la
dictadura. Sería largo enumerar todos los libros que fueron cuestionados, pero baste
recordar El Principito de Antoine de
Saint- Exupéry, Un elefante ocupa mucho
espacio de Elsa Bornemann, los libros de García Márquez, de Haroldo Conti,
de Cortázar. Y sigue la lista que es muy extensa. Algunos eran acusados de todo
un hallazgo: “exceso de imaginación”. La gente los seguía leyendo y también se
leían en las escuelas a escondidas porque, si hay algo que mueve a un lector es
la curiosidad. ¿Por qué no puedo leer este libro? ¿Quién tiene autoridad para
decidir que páginas deben o no leer los jóvenes?
Leer se sigue leyendo. En el
caso de los libros cuestionados de la Colección Identidades Bonaerenses, la
cuestión no es porque adoctrinan sino porque sexualizan. Sexo. Y mezclan todo,
porque, como el cuestionamiento se hace a través de unos fragmentos que andan
circulando en los medios, se los asocia con la ESI, “son para enseñar educación
sexual, horror, con sexo explícito”. No, no son para educación sexual. Son para
leer. Leer literatura, de la buena. Los
censores nunca fueron buenos lectores de literatura, ni tampoco los
predicadores. Así que, de esta manera, se confunde todo.
Los libros en cuestión son textos literarios y,
la literatura, no es sierva de nadie. Nos conmueve, nos enseña, nos convierte en
seres críticos, nos habla de la belleza y de la maldad, de la sociedad
patriarcal, de lo oscuro y de lo luminoso, de la felicidad y de la soledad,
pero nunca se propone expresamente adoctrinarnos. La literatura trabaja con la
tela suave e invisible de la imaginación. No adoctrina; eleva, fascina, nos
hace discutir. Calma, enerva, inquieta, tranquiliza, cuestiona, pero se
empobrece cuando la escuela la utiliza
como panfleto pedagógico y cuando la sociedad la juzga sin haberla leído.
También los convoco a leer Las primas de Aurora Venturini.
Quien fuera amiga de Eva Perón y después del golpe de Estado del 55 vivió en París
y cultivó la amistad de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Enugène Ioesco, Juliette Gréco y, en Sicilia, con Salvatore
Quasimodo.
Tuvo que esperar a los 80 años para ser reconocida cuando ganó
un concurso con Las primas, una historia de iniciación contada por Yuna Riglos
y ambientada en La Plata en los años 40. Un texto disruptivo, a veces
delirante, que extrema el lenguaje y rompe con sus convenciones. Una novela tan
original que es una delicia de imaginación y sarcasmo.
Recomiendo, además, a quienes hablan sin leer que recorran las
páginas de Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara. Un
texto que ingresa en el universo de la gauchesca, en el ámbito del Martín
Fierro para narrarnos, desde la voz de la mujer de Fierro, una utopía queer.
Esta voz femenina -en un género donde casi no aparecen las mujeres como la
gauchesca- presenta una versión desorbitada de los hechos conocidos del poema
de Hernández. La autora reelabora una mirada femenina sobre la tradición
literaria argentina.
Una reseña de este libro publicada en 2020 en
The New York Times señala que es “una visión sorprendentemente
fresca de la vida en las pampas del siglo XIX. Y también una subversión magistral de la identidad
nacional argentina. (…)Las legendarias hazañas de Fierro se limitan en Las
aventuras... a algunas indiscretas borracheras, mientras que su esposa anónima,
que retoma las cuatro palabras de la epopeya original (su china, ‘su mujer’,
como suele decirse), se convierte en la verdadera heroína.” Nominada Premio Booker Internacional en el que cada año se elige a los mejores libros
traducidos al inglés, fue calificada por The
New York Times como “uno
de los mejores libros de ficción iberoamericana de 2017″. También, The Guardian, el
prestigioso medio británico, realizó una elogiosa crítica sobre la obra: “un viaje salvaje a través de las pampas que
deja en el polvo los roles tradicionales de género”.
¿Que hay escenas de sexo? ¿Y qué esperaban? La literatura cuenta
los incendios, las perversiones, los crímenes, el amor, el placer, el espanto.
Habla de la vida y de la muerte, habla de los traidores y de los héroes. Habla
de lo humano.
Ayer escuché en televisión que El matadero fue escrito por Mansilla. Que se leía Cometierra para educar sexualmente a los
chicos, leí que una libertaria decía que eran libros aberrantes exhibiendo sólo
un fragmento de la novela.
Los chicos y chicas de la escuela secundaria tienen esa hermosa
colección que ha distribuido el Ministerio de Educación de la provincia de
Buenos Aires para que conozcan voces y problemáticas que conforman nuestra
identidad. Por lo contrario de lo que se está discutiendo, a mí me preocupaba
ver esa colección de libros, tan rica y heterogénea, etiquetada en el último
estante de las bibliotecas escolares y que nadie moviera esos libros, que los
estudiantes no supieran cuántos libros interesantes tenían para leer. Y ahora
saben que existe.
Creo que los chicos concurrirán en masa para ver de qué se
trata. Y la literatura ganará como siempre porque habla más alto que todos los
ignorantes que no sólo la cuestionan, sino que nunca han leído libros de
verdad.
El escritor Sergio Olguín señaló con mucha suspicacia que "con esta estupidez de querer censurar libros como Cometierra, Las
aventuras de la China Iron o Las primas, lo único que van a
conseguir es que los pibes de todo el país se pongan a leerlos para ver qué les
están ocultando”.
Y
esto ocurre en un país cuyo presidente se lo pasa evocando escenas sexuales
pedófilas, hambreando a niños y ancianos, dejando a la intemperie a los discapacitados,
desfinanciando a la educación y a la salud pública. Defendamos nuestro derecho
a leer.
(María
Cristina Alonso es escritora y profesora en letras por la UNLP. Dicta las
asignaturas Literatura Española y
latinoamericana y Literatura Argentina en el profesorado de Lengua y Literatura
del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica 78 de Bragado, Provincia
de Buenos Aires).
lunes, 11 de noviembre de 2024
A 20 años de su partida, Graciela Cabal siempre cerca La palabra precisa, la sonrisa perfecta, el vicio impune
por Daniela Azulay
Empiezo con un fragmento de “Oficio peligroso”: “Escribir para chicos es oficio peligroso, tan peligroso como escribir para grandes, porque es el mismo oficio: obliga a caminar por la cuerda floja, a internarse en soledad por los laberintos de la sinrazón, a sentir el vértifo de mirarse hasta el fondo, a rondar la muerte. Escribir para chicos no es oficio de personas bienintencionadas —Dios libre y guarde—: es oficio de escritores. Y, como dije alguna vez: “los escritores son gente de cuidado, bombas de tiempos son”. Todos: escriban sobre hombrecitos verdes o sobre el oro de los tigres; sobre los sueños de un viejo sapo o sobre el amor y otros demonios. Todos. Y nunca se sabe con ellos.” Para quien ande distraído, la conferencia Oficio peligroso fue escrita para el 6º Congreso Internacional de LIJ organizado por el CEDILIJ en 1999.
Graciela Cabal nació el 11 de noviembre de 1939, y murió el 23 de febrero de 2004. Al filo de que se termine 2024 y justo poniéndole el punto final el día en el que hubiera cumplido 85 años, este recuerdo como un arrimo a su legado, que es inmenso.
Graciela Beatriz Cabal fue una maga de las palabras y creadora de fogones imaginarios, alrededor de los cuales contaba historias que aún hoy siguen encendidas. Adelantada a su tiempo, fue pionera en modos de hablarles a las infancias y en reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la sociedad. Decía: “Desde la infancia escribo, no para la infancia”, y esa frase, inspirada en Robert Browning, refleja su modo de estar en el mundo, de escribir para “todas las edades”, explorando temas universales con sensibilidad, humor e inteligencia. Y todo eso atravesado por sus lecturas profundas, sus conocimientos y sus producciones que ayudaron a construir el campo de la literatura infantil y juvenil argentina. Decía que le gustaba decir su segundo nombre, ya que Beatriz era también el nombre de su mamá, que le enseñó a leer con el libro Upa, fue para ella quien la hizo ser escritora.
Me hubiera gustado conocerla, entrevistarla, charlar con ella. Y si bien no llegué a hacerlo en persona, si lo hice a partir de su obra, de sus charlas, de sus libros. Sus títulos son muchos, y son además, cazadores de lectores rebeldes. Cuentos, novelas, ensayos y fue tan pionera en todo, que hasta libros de ecología escribió. De Graciela, mis libros preferidos son: Secretos de Familia, Las cenizas de papá, Las rositas, La emoción más antigua, Mujercitas eran las de antes, El hipo y otros cuentos de risa, La señora Planchita, y seguro me olvido de alguno. Mi agradecimiento a sus textos es total.
Para Cabal, la lectura era “un vicio impune”, una pasión que debía disfrutarse sin restricciones ni imposiciones. Rechazaba la idea de imponer la lectura, creyendo firmemente que el amor por los libros solo podía transmitirse desde la pasión compartida. Citaba a Borges, a quien tuvo como docente en la facultad, quien decía que “leer no admite el imperativo”, y se refería a la lectura como un placer que unía generaciones y debía compartirse como una forma de libertad, no como una tarea. Graciela, quien no solo amaba leer, sino también releer. La relectura era parte de su vida. Contaba que cuando se sentía mal o triste o huérfana y necesitaba un mimo, releía Mujercitas y Tom Sawyer.
Cuando le preguntaban sobre sus inicios, contaba que tal vez tuviera también que ver con el mago Fumanchú, que en su espectáculo, pidió una nena para que la ayudara con sus trucos. Graciela, que tenía solo tres años, al verse arriba de un escenario con un público “de verdad”, aprovechó y empezó a contar sus historias. La aplaudían tanto que parece que al mago le dio envidia y la invito amablemnete a volver a la platea con sus padres. Contar historias se convirtió en el centro de su vida: para Cabal, narrar era una forma de compartir experiencias, de construir puentes. A través de sus cuentos y de su voz, sabía cómo captar la atención y el corazón de quienes la escuchaban. Sus marcas personales son el humor, la lucidez, y una cierta desfachatez ante todo lo que se le cruzara. Contaba cuentos antes de leer y escribir. Publicó su primer libro a los 20 años. Un libro de poesía que le dio una felicidad suprema. Cuando volvía de buscar los ejemplares, en el tren le regaló un libro a todos los pasajeros que iban en su vagón. “Fue un gran día ese”, dijo en una entrevista.
Graciela utilizaba el humor para desdramatizar las tensiones familiares y explorar temas profundos sobre los roles tradicionales de género. En obras como Secretos de familia y Mujercitas eran las de antes, cuestionaba las expectativas sociales impuestas a las mujeres como madres, esposas e hijas, mostrando personajes que, aunque a menudo atrapados en estos roles, también buscaban su propia identidad y libertad. La familia era un espacio de experiencias complejas, donde las alegrías se entrelazaban con tensiones y secretos, revelando la vida familiar con sus contradicciones. Humor y lucidez estaban presentes en cada uno de sus pasos, incluso cuando no escribía, en la vida cotidiana.
Graciela Cabal fue una figura esencial en la literatura infantil argentina, no solo como escritora, sino también como una pensadora crítica que ayudó a definir y expandir el género. Cofundadora del grupo La Mancha. Papeles de literatura infantil y juvenil y presidenta de ALIJA (1993-1995), su influencia fue fundamental. Su preocupación por desligar la literatura infantil de la asociación casi exclusiva con la educación, y casi nunca a la literatura, sigue muy vigente en muchos de nosotros hoy en día.
Unas palabras de quienes la conocieron
Quienes la conocieron, la editora Susana Aime y la escritora Iris Rivera, recuerdan a Graciela como una persona encantadora y profundamente interesante, capaz de transformar cualquier conversación en una experiencia memorable. Iris Rivera comparte una anécdota conocida y no por eso menos graciosa: “Graciela contaba de sus hijas mellizas, siendo adolescentes, no ordenaban su cuarto, entonces ella entraba y era todo un desorden, y ordenaba ella, limpiaba todo y listo. Hasta que decidió consultar a una psicóloga, que le dijo que cerrara la puerta y no la abriera más, que lo dejara a cargo de las hijas. Y entonces ella probó. Cerró la puerta, y pasó un día, pasaron dos, pasaron tres, pasó una semana. Cuando abrío la puerta, a contra orden de la psicóloga, y vio el desastre multiplicado por todos los días de la semana. Entonces sacó una conclusión: a partir de ahora voy a cambiar de psicóloga.”
Susana Allori, especialista en Literatura infantil, evoca dos momentos entrañables con Graciela. El primero, en 1999, durante el Congreso Internacional organizado por CEDILIJ, donde Cabal inauguró la jornada justamente con la ponencia Oficio peligroso. En esa charla, dejó bien en claro la condición de quienes escribían para chicos y, esa misma noche, en una sesión con los adultos, leyó capítulos de Secretos de familia, generando momentos de risa y emoción entre todos los presentes. Otro momento inolvidable para Allori fue en 2003, cuando Graciela viajó a Córdoba para participar del aniversario Nº 20 del CEDILIJ: “En la tarde antes del festejo, compartió unas lecturas de Las cenizas de papá, fue una charla muy hermosa, en la que habló de todo y especialmente de la muerte, de como ella le estaba dando batalla con libros que todavia no había terminado y eso era un antídoto para que la muerte esperara un poco más. Y sin embargo nos hizo reir también, hasta llorar. Después quizo una despedida, la acompañamos a la terminal de omnibus por qué aprovechó el viaje para hacer algo que ella disfrutó mucho, algo que deseaba hacer, visitar la biblioteca popular de Las Varillas (Biblioteca Popular Sarmiento) donde había estado en los años del Plan Nacional de Lectura de Hebe Clementi, en el gobierno de Alfonsín. Ella tenía un sueño, que la despidiéramos en el anden haciendo flamear un pañuelo, y así fue, ese es el último recuerdo que tengo: Ella sacando un pañuelo blanco y nosotras desde el anden, con la Ceci (Cecilia Bettolli, especialista en LIJ) saludandola con el pañuelo, muertas de risa. Creo que fue muy fuerte esa manera de hacernos pensar el otro lado de las cosas, ya en el año 1999, se reía un poco y se iba burlando de todos los mandatos del buen leer, con esa lucidez con la que estaba parada en el mundo, jugaba, se reía, como si fuera una chica, que lo era, con la lucidez de una sabia, desafiante, tenía un montón de vicios impunes, no solo la lectura. Eso a mí me deja ligada a ella, agradecida, como en deuda por todo lo que nos dio. Hoy tenemos un grupo de whatsapp que se llama El vicio impune en el que compartimos conversaciones y lecturas. La celebaramos a Cabal cada vez que por ese grupo pensamos jornadas, actividades, nos ponemos en movimiento para dar pasos que nos estimulan a seguir pensando los libros, los chicos, la literatura.”
Huellas de lectura
En mi corazón, para siempre, la lectura de sus libros en comunidad, como la del Taller de Arte y Literatura con las mujeres de la Asociación Civil La Vereda, donde las participanes disfrutaron de la lectura por entregas de la novela Las rositas. Estas mujeres, muchas de ellas sin experiencias previas de lectura, se sumergieron en la historia y crearon un vínculo especial con los libros. De hecho, el impacto fue tan fuerte que se logró gestionar con la editorial ejemplares de Las Rositas para que todas las participantes pudieran llevarse el libro a casa, escribiendo sus nombres y dedicatorias como testimonio de la lectura compartida.
La mejor forma de celebrar a Graciela Cabal es leyéndola: descubrir su humor, su ironía, su inteligencia, reflexionar sobre sus preguntas que calan hondo y dejarse llevar por la trama de sus historias.
Nota sobre las ilustraciones: Fueron muchos los ilustradores que pusieron imágenes a sus obras, mis preferidas, sin duda, son las realizadas por Viviana Bilotti para Las rositas, que gentilmente Vivi compartió para acompañar esta nota.
miércoles, 6 de noviembre de 2024
Pioneras y pioneros de la LIJ. Hoy Martha Salotti
El Hormiguero Lector recuerda hoy... :
A UNA PIONERA DE LA LITERATURA DE LIJ MARTHA SALOTTI...
Martha Alcira Salotti1 (10 de abril de 1899 - 26 de octubre de 1980) fue una educadora y escritora argentina considerada discípula y heredera de Rosario Vera Peñaloza.
Comenzó su labor educativa organizando cursos de perfeccionamiento docente, hasta que en 1965 fundó en Caballito el Instituto SUMMA, junto a Dora Pastoriza de Etchebarne. Fue Maestra Normal Nacional y Profesora Superior de Ciencias Naturales. A su vez, se dedicó a la producción de cuentos infantiles, libros de lectura y textos pedagógicos sobre la enseñanza de la lengua.
Actualmente, una calle del barrio porteño de Puerto Madero, lleva su nombre.
Obras
El árbol que canta, texto de enseñanza primaria.
El patito coletón: cincuenta cuentos para jardín de infantes.
Un viaje a la luna.
La lengua viva.
Juguemos en el bosque.
El jardín de infantes.
Reloj de sol.
Rosario Vera Peñaloza.
"Fiesta" Libro de lectura para segundo grado, Kapelusz, 1957
Pioneros y pioneras de la literatura infantil y juvenil argentina: Hoy RUTH MEHL..., con este sí..., con este no...!!! deshojando la LIJ.
Ruth Mehl ( Córdoba , 1932; 18 de mayo de 2010) fue una escritora de libros infantiles y periodista . [ ] Entre sus libros se ...

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