Translate

martes, 7 de abril de 2026

Pioneros de nuestras letras: OLGA ADELER: NACIDA EN DINAMARCA, OLGA DE ADELER : Una escritora entre dos mundos

 

El Hormiguero Lector, como es su tradición, busca y recorre los senderos de los archivos que hacen a la prensa de nuestro país y de la Patria Grande, recolectando historias, críticas, biografías y obras que han ido jalonando el crecimiento y el desarrollo de nuestra literatura infantil y juvenil.  Hoy se complace en presentar a nuestro público lector, nada más ni nada menos que este hermoso artículo de Carlos María Romero Sosa que nos trae desde la historia la labor de esta escritora y periodista que representó su vida, la vida de dos mundos, la cultura de dos pueblos.

NACIDA EN DINAMARCA, OLGA DE ADELER SUPO EXPRESAR A LA PAMPA BONAERENSE

Una escritora entre dos mundos

Colaboradora durante décadas del diario La Prensa, la autora fallecida en 1968 cultivó el cuento de fondo moral y con cierta crítica a las injusticias sociales de su tiempo. Un criollismo de buena ley domina su narrativa.



Desde la niñez escuché hablar a los míos de Olga de Adeler, a quien recién conocí hacia mis once o doce años. Ocurrió cuando un tío nos condujo en su auto hasta el chalet de Olivos donde vivía, creo recordar que con una hija. Mi abuela materna, como ella escritora y periodista, se quedó allí esa tarde tomando el té con su amiga de la juventud y la militancia literaria. Al regresar a recogerla varias horas después la vi salir de la casa acompañada hasta la puerta por una señora mayor alta y distinguida que hablaba con un ligerísimo acento extranjero. Revivo la emoción de esa jornada al encontrarme frente a la autora de páginas que tanto movilizaron mi imaginación en la edad en que se tiene una estrella en la mano, como escribió Rubén Darío.

Sucede que había leído y fantaseado, sin duda abriendo largos paréntesis a los deberes escolares, aventuras con príncipes valientes, palacios de ensueño, madrastras temibles, gnomos queribles y muy en especial había sentido la camaradería con los animales humanizados de sus cuentos de El hilo mágico, un libro -en edición de tapa dura de Peuser- bellamente ilustrado en colores por el dibujante Manuel Ugarte, el mismo artista que antes me trasladó a la campiña británica y a los bosques de Escocia con sus ilustraciones de Ivanhoe y del defensor de pobres y oprimidos Robin Hood. 

Nacida dinamarquesa en 1877 bajo el reinando de Christian IX -primer monarca de la casa de Schleswig-Holtein-Sonderburg-Glusksburg- y de su esposa Luisa de Hesse-Kassel, procedía Olga Jespersen -tal su apellido de soltera- de una antigua familia de marinos. Pronto como en un futuro cuento suyo con final feliz contrajo matrimonio con el barón Johannes Emil Adeler que, a poco y debido a reveses de la fortuna, se trasladó en 1900 a la Argentina radicándose con su esposa en la localidad de Puán donde nacieron sus tres hijos; allí y en viajes a Bahía Blanca inició Olga la relación con los García Black, la parte de mi familia afincada en esa ciudad y en Carhué, no demasiado lejos del partido de Puán.

AFRONTAR LA ADVERSIDAD

Al morir el barón de Adeler diez años después, esta vez emulando la realidad un cuento con amargo epílogo del danés Andersen, le tocó a la viuda hacer frente a la adversidad que representaba la prematura desaparición del compañero y el consiguiente desamparo económico en que quedó sumido el hogar. Entonces con la fuerza espiritual de otra Karen Blixen, aquella compatriota suya radicada en Africa y más conocida por el seudónimo Isak Dinesen, se aplicó a concebir historias, en su caso inspirada en la pampa bonaerense y sus habitantes y a traducirlas al papel en perfecto castellano, enriquecido por voces criollas cuando la temática lo requería.

Pronto publicaciones como Caras y Caretas y El Hogar requirieron sus colaboraciones, editoriales como Peuser o la Librería del Colegio publicaron sus libros, el Consejo Nacional de Educación aprobó uno de ellos: Jazmín del país, como texto de lectura para la escuela primaria y de ese modo con el fruto de su labor intelectual sostuvo a sus hijos. También de la tercera década del 1900 data su vínculo con La Prensa donde, según lo destacó una crónica aparecida allí el 20 de octubre de 1967 fecha en que cumplió 90 años, Olga de Adeler fue "durante más de medio siglo una distinguida colaboradora cuya adhesión al diario se ha mantenido inquebrantable". Incluso, ya trasladada a la ciudad de Buenos Aires, llegó a desempeñarse en la redacción y estuvo a cargo del archivo del periódico que fundara José C. Paz, para lo cual concurría diariamente al antiguo y elegante edificio de Avenida de Mayo al 500.

Cultivó con maestría el cuento y el relato muchas veces de fondo moral y afirmación humanista. Así "La pausa de humanidad", ambientado en las trincheras de la Primera Guerra e incluido en su libro De corazón adentro (1922), recrea una situación real y abre una puerta a la esperanza de un mundo mejor.

En tanto que en "Caridad oculta", de la misma colección, hay aparte de la moraleja de contenido ético, cierto atisbo de crítica a las injusticias sociales y a las postergaciones de los necesitados. El criollismo de buena ley, producto de sus vivencias en el campo argentino y la consiguiente captación psicológica de los temperamentos rurales sencillos y en general llenos de nobleza y lealtad, recorre buena parte de su narrativa. Impresiona también en ella un recatado feminismo y el nada forzado argentinismo que la inspira.

En el prólogo de otra colección de cuentos que alcanzó dos ediciones (1929 y 1956): Jazmín del país, expresó: "En este Jazmín del país, flor eminentemente argentina, he condensado mis ideas de mujer -vale decir de madre- y he querido impregnarlo de fragancia nacional para que su perfume sea a la vez terreno y humano". Esos caracteres enmarcados con un fondo de ternura que resalta en una prosa sin artificios pero de elevado tono poético, están patentes en otro de sus libros del género: Imágenes (1934) e incluso en sus comedias En las mejores manos del mundo y La mejor obra, estrenada en junio de 1931 en Buenos Aires. 

Tuvo amistad y fueron admiradas su vida y su obra ejemplares por colegas en las letras como Juan Burghi, Ada Elflein, Carmen Arolf -seudónimo de Flora García Black-, María Lidia Barone del Curto, Lía Gomez Langenheim o Adelia Di Carlo. Esta última expresó en una oportunidad: "Olga de Adeler es de origen noble, pero lo es doblemente por su alma; y esa alma hecha a base de nobleza, de rectitud y de sentir profundo está en sus libros. Esa alma vibra en sus páginas que ora tiernas, ora dulces, buenas, altivas, justicieras, nos conmueven hondamente". 

La autora de dos mundos, tan pronto capaz de recrear para los pequeños las leyendas nórdicas conocidas en la propia niñez -"la literatura infantil no es otra cosa que la memoria de una invención", destacó Fryda Schultz de Mantovani- y de imaginar argumentos frente a nuestras abiertas extensiones pampeanas, falleció en Olivos el 31 de enero de 1968. El Diccionario de Mujeres Argentinas de Lily Sosa de Newton y el Diccionario de literatura infantil y juvenil de María Ruth Pardo Belgrano, Graciela Rosa Gallelli y Elsa Plácida Vulovic, han registrado los datos principales de su biografía.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Pioneros de nuestras letras: OLGA ADELER: NACIDA EN DINAMARCA, OLGA DE ADELER : Una escritora entre dos mundos

  El Hormiguero Lector, como es su tradición, busca y recorre los senderos de los archivos que hacen a la prensa de nuestro país y de la Pat...