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viernes, 8 de mayo de 2026

Los pioneros de nuestra LIJ: Hoy recorremos la obra de ARTURO CAPDEVILA.

 



¿Quién es Arturo Capdevila?

 Pregunto a las jóvenes generaciones ilustradas de argentinos,  acerca del poeta Arturo Capdevila. Veo por su respuesta que los jóvenes ya no lo leen o, simplemente, ya no lo conocen más que de nombre. En mi caso, llegué a Capdevila gracias al amor por la poesía y la dedicación de mi maestra de 4to grado Sra. Elba Bárcena quien todas las semanas ponía a consideración de la clase poemas, sonetos, odas y por supuesto autores para que nosotros niños,  pudiéramos conocer y saber..., entre otras cosas a declamar y recitar y amar las letras y escritores de nuestra tierra y del mundo.




Capdevila, Arturo (Córdoba, Argentina, 1889-1967)

Nacido en Córdoba. Su extensísima obra literaria abarcó todos los géneros: novela, cuento, ensayo, historia, biografía, leyenda, poesía, teatro, tradición, religión. Pero su fama es la de poeta, que lo fue ya desde sus primeros libros, recibidos con admiración: Jardines solos (1911), Melpomene (1912) y El poema de Nenúfar (1915). Además de algunos textos famosos, repetidos en todas las antologías (“Aulo Gelio”, “Nocturno de Job”, “Melpomene”), Capdevila se destacó por el romance y, especialmente, por el romance histórico. Otra veta que aseguró su prestigio fueron los libros de evocación histórica: Córdoba del recuerdo (1923), La santa furia del padre Castañeda (1933), Antaño (1936), Las Invasiones Inglesas (1938) y el Hombre de Guayaquil (1950).
“Sala Virtual de Lectura”, dirección electrónica http://www.bibnal.edu.ar/salavirtual/bioautores/autores.htm


 Arturo Capdevila tendrá una relación  muy especial con la literatura argentina infantil y la historia de nuestra Patria y así nos lo muestra la académica Bustamante:

"En este trabajo sintetizamos algunos de los avances de la investigación que llevamos a cabo en torno de la narrativa que ficcionaliza la historia en el recorte literatura infantil y juvenil, en el marco del Consejo de investigación de la Universidad Nacional de Salta (CIUNSa). Recuperamos enfoques e instrumentos de la investigación literaria, vinculados con la literatura entendida como sistema y como discurso de cierta especificidad, la enunciación literaria, la narratología, la destinación y recepción del enunciado literario y el análisis del discurso, entre otros. En esta ocasión presentamos parte de las perspectivas teóricas que estudiamos, ejemplificándolas con algunos de los textos del corpus en construcción. 

Estudiar la literatura que ficcionaliza la historia presenta una serie de aristas ligadas con dos términos aparentemente antagónicos: ficción e historia, de algún modo, invención frente a realidad. Si bien sabemos que el discurso literario es un discurso de alta densidad que condensa y re-escribe una serie de prácticas y representaciones sociales, a noción de ficcionalizar la historia parece problemática. Estamos, en principio, refiriéndonos a una serie de procedimientos por medio de los cuales se intenta dar forma y sostener la verosimilitud del relato literario, incluyendo en él algunos indicios de la historia social. 

La discusión en torno de las formas y procedimientos desplegados en el sistema literario para resolver estéticamente esta “ficcionalización de la historia” se remonta al inventario  que ya en 1955 realizara Georg Lukács acerca de la “novela histórica”. Definida como una convención de reglas que determinan la inteligibilidad del mundo histórico, la novela histórica se ha debatido entre los modos de entender la veracidad de lo narrado y los de vincular ficción con fuentes historiográficas. 



Para Paul Ricoeur (1995), si bien hay una clara identidad narrativa estructural entre relato de ficción y relato histórico, es posible reconocer cierta diferencia, limitada y relativa, basada en la pretensión de verdad del último. Se trata, básicamente, de dos formas de una misma exigencia de verdad, que ponen en juego el carácter temporal de la experiencia humana. En última instancia, la distinción entre narración histórica y narración ficcional pertenece a la fase final de la mímesis narrativa, la que Ricoeur denomina mímesis 3, y radica en la operación de lectura. El discurso ficcional es esencialmente un discurso jugado, actuado, que presupone de antemano los roles de productor y de receptor y el pacto que se establece entre ellos. Leemos los textos literarios que representan hechos históricos desde este pacto y esto es particularmente Interesante, tanto para el estudio de estrategias discursivas como para el análisis de la En el devenir de la literatura para niños y jóvenes reconocemos dos ejes en aquella que ficcionaliza la historia: “novela histórica” y “metaficción historiográfica”. 

Se ha definido la “novela histórica” como aquel relato que representa condiciones materiales de la existencia humana, reflejando una conciencia histórica determinada. Se trata de un discurso de naturaleza híbrida, de un hiato entre ficción e historia. 



Pensemos, por ejemplo, en las novelas de Arturo Capdevila publicadas en la Colección Azul de la Biblioteca Billiken, en las que ya desde los títulos queda patente la concepción de que el motor de la historia en la literatura para niños y jóvenes, ligada con la convicción de que se debía recuperar y poner en circulación los grandes ideales de la construcción de la identidad nacional del país. 

Por ejemplo, San Martín en El abuelo inmortal, Merceditas en La infanta mendocina y Florencio Balcarce en El niño poeta...

Arturo Capdevila será el alfarero de la infancia al unir los personajes históricos y las letras literarias creando en el espíritu infantil una visión heroica y altamente moral y ética de nuestros hombres y mujeres... dando, creando un olimpo de "dioses" de la historia argentina,  un verdadero panteón que vive entre la realidad y la ficción...

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