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sábado, 29 de marzo de 2025

Pioneros y pioneras de la literatura infantil y juvenil argentina: Hoy RUTH MEHL..., con este sí..., con este no...!!! deshojando la LIJ.



 Ruth Mehl (Córdoba, 1932; 18 de mayo de 2010) fue una escritora de libros infantiles y periodista.[]

Entre sus libros se destaca Miniplaneta en peligro y fue autora además de "Con este sí, con este no", un libro-catálogo que contiene más de 500 fichas de obras de la literatura infantil argentina.[]​ Prologó el libro "Teatro, títeres y pantomima" de Sarah Bianchi.[]​ En marzo del 2007 recibió un premio de ATINA (Asociación de teatristas independientes para niños y adolescentes), por su labor en la difusión del teatro para niños.[5]
Como periodista se desempeñó en el diario "La Nación", donde realizó notas y críticas sobre teatro para niños desde 1978 hasta su fallecimiento.



Ruth Mehl era una defensora de los chicos, de su derecho a disfrutar del teatro. En 1978, la escritora Syria Poletti la invitó a reemplazarla en su columna Adónde ir con los Chicos, en el diario La Nación. Años después, desde Platea Infantil, su columna semanal en ese diario, ejerció durante más de 30 años la crítica de los espectáculos de la cartelera porteña dedicada a los niños. Su estilo era claro y sin concesiones, expresión de una enorme honestidad intelectual. Buscaba orientar a los padres, destacar las expresiones escénicas más valiosas de los artistas, pero, sobre todo, dar a conocer los ámbitos en los que los niños pudiesen vivir una experiencia teatral enriquecedora. Solía observar no sólo el escenario, sino también la platea, recogiendo gestos y comentarios de los chicos que le permitían comprender mejor la interacción entre la representación teatral y el público infantil, sin perder por ello la independencia de sus fundados criterios estéticos y formativos.

Autora ella misma de relatos de ficción: Miniplaneta en peligroEl sobreviviente (1) —y lectora apasionada de la ciencia ficción—, fue también una aguda crítica literaria. Su libro Con este sí, con este no (2) es una extensa recopilación de más de 500 fichas sobre obras de literatura infantil argentina, muchas de ellas con una síntesis evaluativa. A su vez, hace menos de un mes dejó un legado importantísimo: su libro El teatro para niños y sus paradojas , editado por el Instituto Nacional del Teatro.

Ruth Mehl volcó también su experiencia hacia los mismos creadores. Muchos de los autores más reconocidos de la literatura infantil local participaron de un recordado seminario organizado por ella en el Centro Cultural Recoleta, en el que los escritores de los chicos indagaron sobre las fuentes de su vinculación con la literatura a partir de las lecturas de su propia infancia. Ruth Mehl fue presidenta de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina (ALIJA) entre 1989 y 1993 y un año después, jurado del Premio Hans Christian Andersen, considerado el Nobel de la Literatura Infantil.

También fue editora de una colección de obras de teatro infantil  y durante varios años dirigió un ciclo de espectáculos rotativos en la Fundación San Telmo que fue un punto de referencia para un público recurrente, casi amigo.

Toda esta multiplicación de actividades en torno a la cultura infantil se abría como un abanico de propuestas, que encontraban expresión semana a semana en sus notas en La Nación. Seria a la hora de sostener una crítica negativa, sabía reír con felicidad cuando desde el escenario se producía un encuentro logrado con chicos y adultos en la platea.

Ruth nació en Córdoba, en 1932. En 1960 se radicó en Buenos Aires, y dos años después viajó a los Estados Unidos con una beca, donde estudió periodismo, literatura infantil, teatro, dramaturgia y comunicación de masas, durante un año, en la Universidad de Nueva York. A su regreso dirigió colecciones de libros para niños, escribió programas para Radio Nacional sobre libros y niños, participó en la organización de ferias de libros y ciclos de funciones teatrales. A su vez, en la Argentina fue jurado de numerosos premios y concursos. Estuvo casada con el compositor Fernando González Casellas, con quien tuvo dos hijos, Fernando y Ximena.

De expresiones a veces tajantes, era sin embargo generosa en un sentido muy amplio del término. Entendía su tarea como la de una cronista calificada —por la experiencia, por la dedicación—, ajena a todo protagonismo, que tenía la posibilidad de difundir espectáculos valiosos, pero también criterios para el teatro y la vida de los chicos. Sin pontificar, con el solo afán de compartir. 

Obras

  • "El sobreviviente"[]
  • "Teatro para niños: Reflexiones y apuntes sobre el género"[
  • "La pelota de colores"       [

lunes, 24 de marzo de 2025

Escritos concentracionarios

 Por María Cristina Alonso

 Como profesora de secundario participé varias veces en el Programa Jóvenes y memoria de la CPM. En 2009 el proyecto a trabajar con mis alumnos y alumnas consistió en la escritura de un libro contando la historia de Cecilia Idiart, una de las desaparecidas de Bragado. Cecilia participó junto a siete compañeros de una experiencia de “rehabilitación” realizada en el marco de la terrible represión desatada por Camps en la ciudad de La Plata. Ella, junto a otros jóvenes apresados estuvo cautiva en la Brigada de Investigaciones. Como era un régimen especial, el cura Von Wernich se encargaba de hacer de correo entre los detenidos y sus familias.


Contamos con las cartas que Cecilia le escribía a la familia. Eran textos escritos con birome, con letra despareja que, de alguna manera, a pesar de que hablaba de trivialidades parecían esconder premura y desesperación.

 Ese recuerdo, el de tratar de leer el lado de atrás de las palabras, lo que dicen y no dicen los textos que se escriben cuando se está privado de la libertad,  nos lleva a indagar y preguntarnos, ¿por qué escribir  en un centro clandestino de detención?  ¿Cómo se piensa el lenguaje cuando las palabras pueden definir la vida o la muerte?

 En el caso de Cecilia las cartas hablaban de la ansiedad que le producía  la promesa de salir del país, narraban festejos de cumpleaños, describían a algunos de los represores con los que compartían festejos,

En apariencia, leídas a tantos años de que fueron escritas, las cartas de Cecilia parecen inofensivos mensajes de una hija a su familia, las de una chica simple que repite que cree en Dios y que Dios la ayuda y le ha indicado el camino. Pero no son cartas comunes, como no lo fueron las circunstancias en que fueron escritas.

 Y entonces, esa escritura, que dice  y encubre, nos lleva a preguntarnos cuál es la razón por esa pulsión por escribir  cuando se está en cautiverio.

 Los textos concentracionarios parecen surgir como reacción al deseo de los supervivientes de aliviar los tormentos pasados de tal manera que la escritura adquiere un valor liberador. Relatar lo sucedido o reflexionar sobre ello se convierte en uno de los pocos medios de que se dispone para intentar asimilar una experiencia marcada por un nivel de horror tan elevado y tan comprensible.

Jorge Semprum: un  autor franco-español, confinado en el campo nazi de Buchenwald, llegó a afirmar en su libro El largo viaje que uno de los estímulos que más le animó a luchar por la supervivencia en el campo fue su convicción de que «era preciso contar”.

 Las cartas de Cecilia dirigidas a la familia  nos situaron en la ambigüedad y la sospecha de que tal vez ese discurso era el de la simulación. Que encerraban un mensaje en clave, que detrás de las palabras había otras que era necesario encontrar superponiendo capas de significación. La palabra “ellos” referida a los captores –que parecían en el relato de Cecilia unos “compresivos celadores” que hasta festejaban cumpleaños con los detenidos– nos remitieron a otros “Ellos”, los que Oesteheld, imaginó como el mal absoluto, como el odio cósmico, en la historieta El Eternauta.

 La escritura de Cecilia da cuenta de la imposibilidad de decir, o al menos decir algo para llenar un espacio que los represores le habían otorgado, un territorio que era la hoja en blanco en la que podía escribir un texto que seguramente era mirado y aprobado. Un texto que luego sirvió de prueba para condenar al cura Von Wernich, el “Padre bondadoso” que Cecilia invoca y recrea y que era el contacto con sus familiares.

 Letras desde el infierno trasmutadas en expresiones tan inverosímiles como “nos tratan como a unas reinas”.

Nos preguntamos  con mis alumnos ¿Qué dicen y qué no dicen las cartas de Cecilia? ¿Qué leemos en ellas que no pudo leer su madre o sus hermanos ahora que conocemos su triste final?

 En ese lugar había rejas, porque eso era una cárcel clandestina, un lugar donde todo era disimulo. Más allá de la sala donde Cecilia y sus compañeros de cautiverio recibían a sus familiares se torturaba, se vejaba a los prisioneros. “¿Qué te creés, que estamos en el paraíso?”, dijo Cecilia no sin cierta ironía, ese día de visita en que alguien le preguntó por la misteriosa parte de atrás.

 Volvemos a la pregunta: ¿Por qué escribir en un centro clandestino de detención? En ese momento de vacío absoluto, de indefensión, la escritura se constituye en un  procedimiento  de  comunicación  para  luchar  contra  la  anulación individual: el deseo de mantener un aspecto digno en circunstancias extremas refleja la intención de resistirse a ser otro, a perder su personalidad.

 Hay ejemplos de esa resistencia. Mientras que las condiciones físicas y su mermada salud se lo permitieron, Antonio Gramsci dedicará la mayor parte de los años de su reclusión a la reflexión sobre diferentes cuestiones de carácter político y filosófico, hasta completar los Cuadernos de la cárcel, probablemente la obra marxista más rica y substancial del siglo XX. El trabajo de estudio y redacción de los cuadernos fue también la particular forma que tuvo de continuar con la batalla política y cultural después de su arresto.

Muchos supervivientes de los campos de concentración argentinos como los llamados El Vesubio y Sheraton, recuerdan haber visto a Héctor Germán Oesterheld, el autor de El Eternauta, escribiendo guiones de historietas que sabía no se iban a publicar. Estaba enfermo y muy deteriorado físicamente.

 


 Entonces, ¿la literatura como un cable al que aferrarse para no caer en el vacío de la desaparición, de la experiencia del campo? Ana María Ponce, cautiva en la ESMA dejó una breve pero lúcida obra que quizá acerca una respuesta a este interrogante.

 Ana María Ponce nació en San Luis el 10 de junio de 1952. Se crió en un hogar politizado, con un abuelo fundador del Partido Laborista, un padre que sería intendente de la capital de su provincia y una madre docente universitaria. Fueron los modelos que ella seguiría durante su juventud. Egresada de la Escuela Normal de San Luis con medalla de oro de su promoción, “Any”, como le decían sus amigos, ingresa en el profesorado de Historia y Literatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata; allí comienza su militancia, en la Juventud Peronista de La Plata y en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional, donde conoce al que sería su marido, Godoberto Luis Fernández, y padre de su único hijo, Luis Andrés. Luego de que su marido sufriera un atentado contra su vida, se mudan a la Capital Federal.



 

El 11 de enero de 1977, Godoberto Luis Fernández es detenido por fuerzas del Ejército. Seis meses después, el 18 de julio, día del cumpleaños de su hijo, Ana María es detenida por fuerzas de la Marina, y llevada a la ESMA, donde permanecería hasta febrero de 1978. El lunes de Carnaval, último día en que se la vio con vida, a “Loli” (como la conocían en la ESMA) le informaron que tendría una entrevista con el director del centro clandestino de detención y torturas, el almirante Chamorro, para que efectuara un “mea culpa” público y así lograr una “supuesta” legalización de su condición. Intuyendo su suerte, “Loli” deja en manos de Graciela Daleo, una compañera de detención, todos los poemas que había escrito durante el tiempo que duró su secuestro. Graciela, sobreviviente de la ESMA, es quien logra contactar a familiares de Ana María para entregarles esos conmovedores textos.» (Fuente SEA)

 

El poeta Juan Gelman escribió, para comentar y celebrar estos escritos en una contratapa de Página 12: “La poesía la hizo más libre que sus asesinos.”

 

En uno de sus poemas ella dice intentando explicar para qué escribe:

 

“Para que la voz no se calle nunca,

para que las manos no se entumezca

para que los ojos vean siempre la luz,

necesito sentarme a escribir en este preciso momento

 en que todo comienza a ser silencio,

los trenes que pasan me llevan a lejanos territorios de lucha, y libertad,

 y el sol, el sol que me recuerda años de risa fácil,

de pies descalzos, de manos en permanente búsqueda.

A veces extraño lo que antes quise, lo inacabado,

lo que ya no tiene razón de ser, en esta vida nueva que me alimenta,

 que me duele pero que me conduce hasta ese fin inesperado…”

 Los poemas que Ana escribe en la ESMA nos permiten reflexionar sobre la vulnerabilidad de los cuerpos, sobre su fragilidad.

 “Detrás de mí, / quedó un mundo que ya no me pertenece.../ Me miro los pies. /Están atados. /Me miro las manos,/ están atadas, /me miro el cuerpo; /está guardado entre paredes,/ me miro el alma, está presa.../ Me miro, simplemente/ me miro y a veces no me reconozco ...”

 La experiencia concentracionaria a veces no encuentra palabras para decir ese vacío que se produce cuando el mundo cotidiano queda suspendido, en el recuerdo: En otro poema, expresa:

  “No sé cómo llamar / a este silencio permanente, / a estas horas menos solas, / a esta incertidumbre, / a este cotidiano pasar, / a este estar sin estar / siendo y a la vez no siendo”.

 Pero el lenguaje, aunque parece romperse para  describir una experiencia de excepcional  vulnerabilidad, convoca, a veces, la esperanza:

 Escribe el 12 de agosto de 1977: “Sólo queda una sombra y un lugar vacío, sólo quedan las horas repitiéndose en mi cerebro, sólo quedan algunos recuerdos, algunas caricias, y algunas pocas palabras. Aún así, sigo buscando la vida”.

 


“Busco la luz,/ aún encerrada entre paredes,/ busco el sol,/ la vida,/ los pájaros,/ la risa. /Y me río,/ me río/ para poder vivir,/ para querer vivir;/ y quiero encontrar tus ojos,/ pero todo pasó./ Sólo queda una sombra/ y un lugar vacío, /sólo quedan las horas/ repitiéndose en mi cerebro,/ sólo quedan algunos recuerdos,/ algunas caricias,/ y algunas pocas palabras. /Aún así, sigo buscando la vida.”

Pensados como testimonio del horror que se vivió en los campos de concentración, los poemas de Ana María resultan singulares porque estamos asistiendo a textos que  narran experiencias en el mismo campo, a diferencia de los relatos de sobrevivientes que lo hacen a la distancia, aquí, en estos poemas la autora escribe cautiva sobre el cautiverio, desde ahí imagina el mundo que sigue su curso lejos de ella.

Quiero saber cómo se ve el mundo,

me olvidé de su forma,
de su insaciable boca,
de sus destructoras manos,
me olvidé de la noche y del día,
me olvidé de las calles recorridas.
Quiero saber cómo es el mundo,
no recuerdo los rostros,
ni los árboles, ni las luces,
ni las fábricas, ni las plazas,
ni el dolor de afuera,
ni la risa de entonces.
Quiero saber cómo se ve el mundo,
hace tanto que no estoy,
hace tanto que mis pies
no se cansan por los recorridos,
hace tanto que mis ojos
no se queman con la luz,

Entre los textos que escribió en la ESMA no sólo hay poemas, hay un relato en primera persona. Ana María se  imagina diez años después, en libertad, caminando por las calles de Buenos Aires, tomando un café, mirando con fascinación la vida del afuera, los semáforos, la gente que iba y venía. “Empecé a caminar despacio. Moviendo mis piernas lentamente. Primero una, luego la otra, tratando de perder ese ritmo cansado y de pasos cortos que adquirí con tanto tiempo de llevar cadenas. Me sentía liviana, pero cuando quise caminar rápido un mareo me obligó a descansar hasta que mi pulso se normalizó. Qué grande me parecían los espacios. Qué anchas las calles”

  En su cartera lleva un pasaje para San Luis. Reflexiona cómo será recibida en la casa de los padres, cómo será el encuentro con su hijo. Y concluye: “Cuando abrí los ojos, sentí que una luz me encandilaba. Los cerré de nuevo. Los abrí y miré por segunda vez la luz. Era la bombita que colgaba arriba de mi cucheta. Todo seguía igual. Las paredes de las celdas, los corredores, todo cercano, todo blanco, todo monótono, todo repetidamente igual. Sentí deseos de ir al baño y tuve que llamar al guardia...”

 Lo que más conmueve en los poemas de Ana María es su lúcida manera de pensar su destino y vislumbrar el deseo de que no la olviden, de que en el futuro se mantenga viva la memoria de los  desaparecidos:

 “Mañana,/ cuando no estemos/ cuando todo se haya vuelto oscuro,/ […] nosotros los que fuimos/, vivos,/ los que reímos y lloramos/ y nos alimentamos amando,/ queriendo la vida,/ nosotros estaremos regresando;/ y la piel será una oscura mezcla/ de tierra y piedras,/ y los ojos serán/ un inmenso cielo,/ y los brazos y los cuerpos/ se juntarán sin saberlo/ y este niño que quisimos/ estará allí amándonos desde lejos,/ sosteniendo nuestro grito eterno,/ abriendo nuestro vientre cálido/ haciendo interminables y multiplicados/ los puños cerrados con dolor.”

 

Su hijo, Luis “Piri” Macagno Fernández, escribió en una edición de  2011 que el programa Memoria en Movimiento hizo de los poemas rescatados por Graciela Daleo:

 

“Gran parte de sus poemas  hablan de libertad, de esperanza, de dolor, de resignación y, al final, de aceptación del propio destino. Pero a pesar del horror sufrido día tras día, no hay en sus escritos ni una sola gota de odio hacia sus captores y torturadores, no hay sed de revancha ni resentimiento, y no hay tampoco, atisbo alguno de arrepentimiento de sus convicciones, lo que muestra a las claras que su compromiso y su dignidad fueron mantenidas con firmeza hasta el último día”.

 A  cuarenta y nueve años  del golpe cívico, militar, eclesiástico, empresarial, los poemas de Ana María Ponce quedaron como testimonio de los lugares infernales que, la dictadura, construyó para acallar la voz de los que luchan e imaginan un mundo de derechos para todos.

 María Cristina Alonso. Marzo de 2025

domingo, 23 de marzo de 2025

VISPERA DEL NUEVO ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA DICTADURA CÍVICO MILITAR en ARGENTINA...!!! (1976 - 2025)

 Compartimos con todo el Hormiguero Lector esta ilustración de nuestra Hormiguita Maestra María Verónica Ramirez que acompaña la edición de hoy en el diario Clarín de Buenos Aires, donde el personaje creado por la Hormiguita María Verónica: Monstriña nos invita a reflexionar, a preparnos en esta víspera del 24 de Marzo..., clamando siempre como Pueblo: MEMORIA, VERDAD, Y JUSTICIA...!!! NUNCA MÁS DICTADURA... NUNCA MÁS MUERTE NI PERSECUSIÓN..., NUNCA MÁS CENSURA NI EXILIO...!!! FUERON. SON Y SIEMPRE SERÁN 30.000...!!!



sábado, 22 de marzo de 2025

Las Hormiguitas van en caravana, por senderos otoñales de letras, versos de colores, rojos, amarillos y ocres..., acá están las Bases 2025 del Premio Hormiguita Viajera...!!!




 Atención Hormiguero Lector...!!! (Atención Patagonia y República Federativa del Brasil)

El Premio Nacional y Latinoamericano de LIJ La Hormiguita Viajera, este año 2025, está cumpliendo 16 (dieciseis) años de recorrer los senderos de la literatura infantil y juvenil. Por eso, hemos decidido dedicarle un espacio a nuestra Patagonia..., y a nuestro Hermano de la Patria Grande: BRASIL, nuestras Hormiguitas irán buscando, leyendo, mirando el mundo LIJ en nuestra región austral..., y en el maravilloso y colorido Brasil, por eso los invitamos a nominar a los Hacedores de las letras para las infancias. Acá están las Bases 2025 👏👏👏👏👏🐜🐜🐜🐜🐜🐜❤❤❤❤❤

PREMIO NACIONAL LATINOAMERICANO HORMIGUITA VIAJERA (Argentina)

Cierre de postulación: 30:08:2025

Género: Infantil y Juvenil

Premio: estatuilla representativa del personaje literario, y un plaqueta

Abierto a: Argentina, Latinoamérica y el Caribe

Entidad convocante: Biblioteca Popular “Madre Teresa”

País de la entidad convocante: Argentina

Fecha de cierre: 30:08:2025.-

BASES

El Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera” se puso en marcha a partir del año 2009, con el propósito de impulsar la literatura infantil y juvenil en toda la Argentina y los países de América Latina y el Caribe.
Sigue su camino estamos en la 16ta EDICIÓN, AÑO 2025.-
El objetivo de este premio es el reconocimiento a aquellos autores y aquellas personas que hayan desarrollado su carrera literaria en el ámbito del libro infantil y juvenil, además, de reconocer a Editoriales, Ilustradores, y difusores de la literatura infanto – juvenil.
El premio será convocado anualmente por la BIBLIOTECA POPULAR “MADRE TERESA” de Virrey del Pino, La Matanza, Pcia de Buenos Aires, Argentina. Este Premio se entregará todos los años, en el mes de Noviembre/Diciembre, como tributo de nuestra Biblioteca a la figura de una de las más prestigiosas escritoras argentinas GRACIELA CABAL, que naciera un 11 de Noviembre de 1939, además, de ser una amiga entrañable de nuestra Institución.
BASES ACTUALIZADAS 2025.
PRIMERA. Podrán ser candidatos al Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera” 2025, los escritores vivos que cuenten con una valiosa obra de creación para el público infantil y juvenil cuya importancia sea considerada de trascendencia para el ámbito argentino y de Latinoamérica y el Caribe. y esté escrita en cualquiera de las lenguas que se hablan en la comunidad Latinoamericana y caribeña. Como los destinatarios de los otros rubros: narradores; ilustradores; editoriales; teatro, etc.-

SEGUNDA. Las candidaturas podrán ser presentadas por cualquier institución cultural o educativa, asociación o grupo de personas relacionadas con la literatura infantil y juvenil, además, de aquellos que la Biblioteca Popular “Madre Teresa” decida presentar.

TERCERA. No se aceptarán candidaturas de los autores ganadores en ediciones anteriores para el mismo rubro.

CUARTA. Las candidaturas deberán presentarse enviando los siguientes datos: - Una carta de postulación que explique los méritos del autor. - El currículum vitae del candidato. - Los datos de la entidad que presenta la candidatura. - Los documentos justificativos que se consideren oportunos. - Tres títulos publicados, representativos de su obra. Esta documentación se deberá remitir en un envío por correo certificado y de ser posible con copia de todo lo solicitado. El envío debe realizarse especificando en el sobre “PREMIO NACIONAL Y LATINOAMERICANO DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: “LA HORMGUITA VIAJERA” BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA, VILLANUEVA 2437– BARRIO ARECO- VIRREY DEL PINO – (1763) - LA MATANZA, PCIA DE BUENOS AIRES. ARGENTINA o por correo electrónico: bibliomadreteresabsas@gmail.com.
QUINTA. La documentación completa de las candidaturas remitidas, así como la identidad de los candidatos, excepto de los que resulten finalistas, se consideran confidenciales. Los documentos serán destruidos después del fallo.

SEXTA. La recepción de candidaturas se abre con la publicación de esta convocatoria y se cierra el 30 de AGOSTO de 2025.

SÉPTIMA. El jurado estará compuesto por destacados expertos en literatura infantil y juvenil seleccionados por la BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA.

OCTAVA. El fallo del jurado es inapelable y se dará a conocer durante el mes de OCTUBRE del 2025. Los premios podrán ser declarados desiertos.

NOVENA. El Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil: “La Hormiguita Viajera”, es una estatuilla representativa del personaje literario, y un plaqueta.

DÉCIMA. El Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil “La Hormiguita Viajera”, se entregará en la sede de la Biblioteca Popular “Madre Teresa”, o donde la Comisión Directiva lo estipule.

UNDÉCIMA. Los premiados se deberán comprometer a participar en las actividades de promoción que se programen para divulgar el premio y en futuras convocatorias.

DUODÉCIMA. Cualquier situación no prevista en la presente convocatoria será resuelta por la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular “Madre Teresa”, y su fallo es inapelable y definitivo.

COMISION DIRECTIVA
BIBLIOTECA POPULAR MADRE TERESA
bibliomadreteresabsas@gmail.com
VIRREY DEL PINO - LA MATANZA
BUENOS AIRES - ARGENTINA.
Ilustración Gisela Fourment

martes, 11 de marzo de 2025

EL PARO. Una microficción de Reina Roffé.

 




Una microficción de Reina Roffé.

EL PARO
Era el gobierno más eficaz de la historia. Había solucionado uno de los problemas endémicos del país: el desempleo. Con un decreto, aumentó los festivos, favoreció los puentes, triplicó las vacaciones anuales. Con otro, bajó el impuesto a los automotores y el precio de los vehículos. Fomentó el turismo nacional y liberó la velocidad máxima permitida en autopistas, carreteras y vías urbanas. La mortalidad por accidente creció tanto que la población quedó reducida a su cuarta parte. Hoy, hay un superávit de ofertas de trabajo que no se pueden satisfacer.



lunes, 3 de marzo de 2025

Pioneros y pioneras de la literatura infantil y juvenil argentina: Hoy JOSÉ (Pepe) MURILLO..., el pespir de nuestras letras.

 




José Murillo (Ingenio Ledesma, Jujuy; 18 de agosto de 1922 - Buenos Aires, 23 de febrero de 1997) fue un escritor, docente y periodista argentino.

Escribió ensayos, cuentos y novelas, siendo también conocido por su activismo político vinculado al Partido Comunista de la Argentina . En lo literario, las obras más conocidas de Murillo se inscriben dentro de la literatura infantil y juvenil. Situó gran parte de su obra en lugares y personajes del norte argentino, con una prosa limpia y musical. Su obra literaria fue reconocida, entre otros, con los premios Nacional Enrique Banchs (1972), Nacional de Literatura juvenil e infantil, Internacional Casa de Las Américas y el Konex-Letras, Diploma al Mérito Literatura Juvenil.​

Biografía

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Tras realizar estudios primarios y parte de los secundarios en la ciudad de San Salvador de Jujuy, se recibió de Maestro Normal Nacional y de Profesor de Educación Física en 1940, en San Fernandoprovincia de Buenos Aires.

Regresó a su provincia en donde ejerció la docencia. En 1952, se trasladó a la ciudad de Buenos Aires en donde cursó estudios de filosofía y letras.

En 1961 viajó a Cuba con otros docentes argentinos para participar de una Campaña de Alfabetización.

Creó el primer taller literario llamado Aníbal Ponce (1964) y el primer taller de literatura infantil con Ruth Pardo Belgrano. Colaboró en revistas culturales: Hoy en la culturaMeridiano 70Cuadernos de culturaContextoRumbos. También en la revista Billiken. Fue Director de Cultura del diario La Calle. Dictó cursos y conferencias sobre temas de literatura infantil y juvenil. Participó en congresos nacionales e internacionales. Fue copresidente de la Comisión Promotora del Año Internacional del Niño (UNESCO).

Durante la última dictadura militar, como miembro de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) presidida por Aristóbulo Echegaray, reclamó desde allí por la aparición y por la integridad física de escritores desaparecidos y amenazados.

El 24 de octubre de 1978 firmó con otras personalidades de la política y la cultura, una solicitada publicada por el diario Clarín, en la que se reclama al dictador Jorge Rafael Videla por muertes, desapariciones, detenciones ilegales y secuestro y robo de niños.

En 1985, participó de la fundación de ALIJA ​ (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina) y en 1995 recibió el Premio a la Trayectoria que esta entidad entrega anualmente. En 1994 recibió el premio de la Fundación Konex ​ por su literatura para jóvenes.

Falleció el 23 de febrero de 1997. Sus restos se encuentran en el Cementerio Necrópolis de Colón, Panteón de los emigrados en La Habana, Cuba.

Obras

 


  • El fundo del miedo (novela)

  • Una lonja de tierra (novela finalista en el concurso Rómulo Gallegos, Venezuela)

  • Los traidores (novela)


  • Mi amigo el pespir (1966, cuentos para niños)

  • Cinco patas (novela para niños)

  • El tigre de Santa Bárbara (novela para niños, Premio Nacional Enrique Banchs 1972)


  • Renancó y los últimos huemules (novela para niños en coautoría con Ana María Ramb, Premio Casa de las Américas 1975) 50 ANIVERSARIO de su primera edición y premiación (1975 - 2025)

  • Brunita (1977, novela para niños)

  • Rubio como la miel

  • Silvestre y el hurón

  • Cuentos para mis hijos

  • El niño que soñaba con el mar

  • El último hornero de Cabra Corral

  • Aquel caballo bragado

  • Leyendas para todos, (1978, leyendas)

  • Mi amigo el hombre (1987)

  • Volver a Mbororé (1993)

Pioneros y pioneras de la literatura infantil y juvenil argentina: Hoy RUTH MEHL..., con este sí..., con este no...!!! deshojando la LIJ.

  Ruth Mehl   ( Córdoba , 1932; 18 de mayo de 2010) fue una   escritora   de   libros   infantiles y periodista . [ ] ​ Entre sus libros se ...