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viernes, 29 de abril de 2022

150 años de la publicación de Martín Fierro

 

Ni indios ni negros ni inmigrantes

por María Cristina Alonso

Ilustraciones: Marcelo Sosa

¿Qué pasó ese año en que José Hernández publicó la primera parte de su célebre poema El gaucho Martín Fierro? ¿Qué ideologías circulaban en la Argentina de 1872?  Es cierto que no es obligación de la literatura reflejar fielmente ala realidad, pero en ella se cuelan las voces, los pensamientos, la ideología de la época. Voces, ideas, prejuicios, racismo. De eso hay en abundancia en el libro que se convertiría en el más emblemático de nuestra literatura, el libro argentino que da cuenta de nuestra identidad: el Martín Fierro.


El gaucho Martín Fierro se publicó el 28 noviembre de 1872, en el diario La República. José Hernández, que había sido periodista, estanciero, soldado y político, lo escribió en su retiro de Buenos Aires, en el Hotel Argentino, en una libreta de pulpería de papel de estraza. El diario La Repúblicalo publicó por entregas y, ya en diciembre, apareció en formato libro, editado por la imprenta La Pampa. Costaba 10 pesos y no tardó en venderse en zonas rurales. Se leía en las  pulperías, se recitaba en los fogones. La historia de Martín Fierro, contada en primera persona, daba cuenta de las vicisitudes del gaucho en el fortín, la arbitrariedad y las injusticias cometidas por las autoridades militares y civiles contra él. Y, cada vez que algún letrado lo leía en voz alta, los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista.

Poco tiempo después, en virtud de las lecturas que hicieron Ricardo Rojas y Lugones, el poema que hablaba de un grupo despreciado y marginado de la campaña, se convertía en un monumento literario encabezando el canon argentino.

En 1879, cuando se publica la segunda parte –La Vuelta de Martín Fierro-, las penurias de ese tipo social tendían a desaparecer, sin embargo, la obra termina convirtiéndose en el paradigma de lo nacional, un texto que puede leerse de varias maneras y que intenta superar la dicotomía sarmientina civilización/barbarie.


Si para Sarmiento el gaucho era la barbarie y debía ser aniquilado, Hernández denuncia este destino dándole voz, contando sus penurias y padecimientos. Poema de denuncia, entonces, en la primera parte, pero planteo de solución en la segunda: «Debe el gaucho tener casa, / escuela, Iglesia y derechos».

Hernández -que había vivido en el campo, que conocía a los habitantes del mal llamado desierto, que había luchado en las montoneras junto a López Jordán- le da voz al gaucho, que es un marginal. Y en esto se opone a la opinión pública general de la época, ya que no se solidariza con otros sujetos subalternos que habitan las llanuras, tales como los inmigrantes, los indios y los negros.

Por lo tanto, en el poema laten cuestiones que se debatían en 1872. El desprecio a la raza negra, plasmado en la pelea con el Negro en la primera parte, y el duelo de guitarra con el Moreno, en la segunda, revelan un agresivo sentimiento de superioridad de Fierro. Los negros no eran “gente decente”para él.

En un discurso de 1866, Sarmiento había dicho:"Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres”. Curioso. Sarmiento nació muy pobre, así lo cuenta en Recuerdos de provincia.Y concluye: “Somos la gente decente, es decir, patriota".


El racismo de la segunda mitad del siglo XIX se continúa en el XX. Las personas de origen africano son invisibilizadas, se oculta la explotación a la que fueron sometidas, se niega su dignidad. A comienzos del siglo XIX había una población de entre 30 y 60% afro descendiente en el país y, a fines del siglo, la población negra había sido diezmada por diversas causas: muerta en las guerras de la independencia y civiles, principalmente en la guerra del Paraguay,o por las epidemias de cólera y fiebre amarilla que afectaron a los más pobres habitantes de Buenos Aires.

 En la pampa argentina que pinta Hernández, el desprecio por la raza negra es significativo. Antes de matar al Negro, Fierro se burla de la negra que lo acompaña y, cuando se refiere a él, lo menciona como “el de hollín”, “porrudo”, “con motas”.Y canta: “a los blancos hizo Dios, /a los mulatos San Pedro, /a los negros hizo el diablo/ para tizón del infierno”.

Lo mismo ocurre con los extranjeros. En el momento de la leva describe despectivamente al inglés “sangiador” (el de “inca la perra”) que debe huir a la sierra; al organillero que, “cuando le tocó el arreo/¡Tan grande el gringo y tan feo!/ Lo viera cómo lloraba”;al italiano enganchado en el fortín del que dice que “tal vez no fuera cristiano,/ pues lo único que decía/ es que era papolitano”. Expresiones socarronas que se transforman en críticas abiertas. Dice Fierro “Yo no sé por qué el gobierno/ nos manda aquí a la frontera/ gringada que ni siquiera /se sabe atracar un pingo.”

Precisamente en 1972, cuando se publica la primera parte de Martín Fierro, un grupo de paisanos,comandados por el gaucho Jacinto Pérez, disgustados por la presencia de extranjeros, idearon un plan de exterminio.Robaron sables en el Juzgado de Paz y, al grito de “¡Vivan la Religión y los masones!» y «¡Maten gringos y vascos!» degollaron al organillero de la plaza, a nueve vascos que viajaban en carretas, al almacenero y a toda su familia (entre ellos, una nena de cinco años y un bebé de meses) y a los dependientes y pasajeros que estaban en el lugar. En total, treinta y seis extranjeros, la mayoría vascos.


En ese contexto de descrédito de los paisanos hacia un nuevo grupoque venía a integrarse a la campaña, con hábitos y cultura diferentes, las palabras que Hernández pone en boca de Fierro no hacen más que repetir conceptos que circulaban entonces.

Tampoco puede esperarse una mirada piadosa a otro grupo social que está siendo eliminado en el mismo momento en que Hernández escribe su obra: el indio. Le da voz al gaucho, pero se la niega al indio. Y el gaucho no considera al indio como un semejante. Basta uno del los tantos ejemplos que pueden extraerse del poema:

“El indio pasa la vida/ robando o echao de panza. /La única ley es la lanza/ a que se ha de someter. /Lo que le falta en saber/ Lo suple con desconfianza.”

Hernández pone en escena, en Martín Fierro, el imaginario social alrededor del “problema del indio”. La opinión pública en general daba apoyo a su exterminio porque-como señala Vanni Blengino, en La zanja de la Patagonia- en la guerra contra el indio, el tiempo sustituye al espacio como horizonte del conflicto, se trata de un conflicto entre la modernidad y la prehistoria, y la campaña del desierto debe corregir ese anacronismo. La palabra desaparecer es frecuente en los escritos de la época al hacer referencia a animales e indios.

En la primera parte, Hernández ya había descripto a los indios como bestiales e inhumanos y, no obstante, sobre el final del poema, cuando con Cruz rompen con la civilización y se van a vivir a las tolderías dice: “Allá no hay que trabajar / vive uno como un señor”. Sin embargo, en la segunda parte no escatima imágenes de horror para describir su ferocidad y, desde luego, la necesidad de exterminarlos: “He presenciado martirios/ He visto muchas crueldades/ Crímenes y atrocidades/ Que el cristiano no imagina;/ Pues ni el indio ni la china/ Sabe lo que son piedades.”

En el año en que se publica La vuelta de Martín Fierro(1879),Roca -junto a un grupo de militares- enarbolan una bandera en Choele- Choel, celebran una misa y festejan. Hanlogrado, dicen, “el dominio de la civilización frente a la barbarie” y están convencidos de haber realizado la ocupación definitiva de la Patagonia.

Han sido en vano los intentos de Calfulcurá por mantener en vilo a los sucesivos gobiernos hasta ser derrotado en la batalla de San Carlos, en 1872. A su muerte a los 101 años, lo sucede su hijo Namuncurá, y, acompañado por sus guerreros, se propone cumplir el mandato de su padre. Pero el plan de exterminio de Roca determinó la derrota de los pueblos originarios. Fue en ese mismo año en que Hernández le hacía decir a Fierro: “Estas cosas y otras piores/ las he visto muchos años;/ pero si yo no me engaño/ concluyó ese vandalaje,/y esos bárbaros salvajes/ no podrán hacer más daño.”



En los dos años en que Hernández publica la primera y segunda parte de su Martín Fierro (1872 – 1879), se disputaban en la realidad algunas cuestiones que se colaron en el texto. Cada libro es hijo de su tiempo y es escrito desde un paradigmaideológico. Rojas y Lugones canonizaron al Martín Fierro entendiendo que la gauchesca era un modelo de integración nacional.Un poema épico que expresaba la vida heroica de una raza, como la Ilíada o la Odisea. Borges vio en él una interesante novela de un tipo que en la primera parte es un asesino y en la segunda da sabios consejos de autoayuda. Fernando Solanas, en su película de 1975, Los hijos de Fierro, encuentra una metáfora de las luchas sociales del siglo XIX que se replican el XX.

Hernández, no hay duda, escribió con la realidad repiqueteándole en la cabeza.

 

 

domingo, 24 de abril de 2022

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO y de los DERECHOS DE AUTOR.

 




Discurso pronunciado por Federico Garcia Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, en 1931


"Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro."


Federico García Lorca


 



Para no olvidar que la cultura es nuestra vida y nuestro oxígeno, la única cosa que puede cambiar el mundo.


 


‎"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.


Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.


No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.


Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?


¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.



Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."


#conabip 

#bibliotecaspopulares 

#NoALaLey27432

jueves, 14 de abril de 2022

"Me revienta la novela rollo chino" : (sobre origen y desarrollo del hipertexto)

 

,por María Cristina Alonso 



Precursores del hipertexto

A mediados del siglo XVIII, un clérigo de Yorkshire, escribe un libro que no narra una historia convencional sino que, desde lo formal, emprende toda una proeza: proponerle un juego al lector, que arme él mismo el relato. Porque Laurence Sterne, en Tristam Shandy, escribe, en pleno siglo de las luces -cuando la razón ordena y reglamenta- una novela que escandaliza a sus contemporáneos. La dedicatoria aparece al principio del volumen noveno, el prólogo en el capítulo veinte del volumen tercero. Hay capítulos que parecen faltar y aparecen en otro lugar, hay una página toda negra en señal de duelo y otra toda en blanco sobre la que podremos leer lo que dicte nuestra imaginación. Hay capítulos extensos y otros que ocupan un renglón.
Sterne propone en su original obra una lectura peregrina, azarosa, porque como señala en el capítulo catorce del Volumen 1: “Si un historiógrafo pudiera conducir su historia como un arriero guía a sus mulas –siempre hacia adelante-, -por ejemplo desde Roma hacia Loretto, sin volver la cabeza ni una sola vez ni a derecha ni a izquierda, -podría arriesgarse a predecir cuándo va a llegar al término de su viaje, con una hora de más o de menos; pero la cosa es moralmente hablando, imposible: porque si es un hombre con un mínimo de inteligencia, le surgirán cincuenta desvíos que se aparten de la línea recta, para tomar tal o cual camino y no podrá evitarlos de ninguna manera”. Y así detalla Sterne los componentes que interceptarán la linealidad de su historia: relatos que compaginar, anécdotas que recoger, inscripciones que descifrar, cuentos que entretejer, tradiciones que examinar, personajes que visitar. Es decir, lo que nos propone este vicario que pronunciaba excéntricos sermones en su púlpito de Yorkshire, es la futura narrativa hipertextual.
El lector de los hipertextos en la red se vuelve un lector activo, es quien decide generalmente orientado por su propia intuición el camino que recorrerá. Leerá en función de sus intereses y conocimientos previos
En los hipertextos el usuario se convierte en "lector activo de información", él es quien decide, algunas veces orientado por la propia estructura del programa y otras por su propia intuición, qué camino recorrerá, a qué le prestará más atención, y por dónde orientará su búsqueda. Sin olvidarnos que en cualquier fase del proceso puede tomar la decisión de volver a replantearse las decisiones iniciales.
Así también lo concibe Julio Cortázar en su novela Rayuela, considerada una obra a precursora del los actuales hipertextos. En ella el lector participa, lee en forma aleatoria como lo propone la lectura digital. Cortázar ataca el modo de la lectura clásica, desarticula la concepción heredada del objeto libro, que es limitado.
Rayuela se divide en dos partes, la segunda es denominada por el autor “capítulos prescindibles”. En ella se conjugan reflexiones, citas, recortes de periódico, narraciones. El autor propone dos lecturas: ir del capítulo 1 al 56, si pretende ser un lector tradicional o ir saltando de capítulo en capítulo como lo sugiere en el “Tablero de dirección” con el que comienza el libro. No obstante hay más posibilidades de lectura, otros posibles órdenes que el lector puede seguir libremente. Dice Cortázar: “A su manera éste libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros"
En el capítulo 99, se plantea la estética de Morelli, uno de los personajes de los capítulos prescindibles: “Morelli es un artista que tiene una idea especial del arte, consistente más que nada en echar abajo las formas usuales, cosa corriente en todo buen artista. Por ejemplo, le revienta la novela rollo chino. El libro que se lee del principio al final como un niño bueno. Ya te habrás fijado que cada vez le preocupa menos la ligazón de las partes, aquello de que una palabra trae la otra... Cuando leo a Morelli tengo la impresión de que busca una interacción menos mecánica, menos causal de los elementos que maneja; se siente que lo ya escrito condiciona apenas lo que está escribiendo.”
En el capítulo 154 Morelli define a su obra: “Mi libro se puede leer como a uno le dé la gana. Liber Fulguralis, hojas mánticas, y así va. Lo más que hago es ponerlo como a mí me gustaría releerlo. Y en el peor de los casos, si se equivocan, a lo mejor queda perfecto”.
Hacer del lector un cómplice, un camarada de camino. El lector, según Morelli (capítulo 79) puede llegar a ser un copartícipe y copadeciente de la experiencia por la que pasa el novelista, en el mismo momento y en la misma forma. “…le da como una fachada, con puertas y ventanas detrás de las cuales se está operando un misterio que el lector cómplice deberá buscar (de ahí la complicidad) y quizá no encontrará (de ahí el copadecimiento)”.
Sterne en el siglo XVIII, Cortázar en el XX imaginaron un más allá del objeto libro, entendido éste como algo limitado y cerrado. Ya no la novela rollo, sino un texto, como el digital, por el que el lector pueda andar a su antojo, acaso como lo hiciera ese Cortázar de la infancia leyendo El tesoro de la juventud que, como toda enciclopedia es fragmentaria, poblada de ilustraciones, relatos, fotografías, resúmenes de obras. Una pre-wikipedia que propone lecturas aleatorias.
Como el Libro de Arena borgeano, la Internet nos propone un número de páginas infinito, por donde podemos realizar siempre diferentes lecturas. En ese libro el número de páginas es infinito “Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número”. El libro de Borges como la arena –como la web- no tiene ni principio ni fin.

martes, 22 de marzo de 2022

Celebremos la poesía para la primera infancia


 


Dr. Marcelo Bianchi Bustos

Premio Hormiguita Viajera 2021

 

21 de marzo, DIA INTERNACIONAL DE LA POESÍA. En todo el mundo habrá homenajes y recitales poéticos. Aquí en este artículo festejaremos recordando la importancia que posee en la primera infancia. Se partirá desde una perspectiva muy importante que es la del derecho de los niños a la poesía. Los  niños tienen, entre tantos otros, el derecho a la palabra pero además, el derecho a la ficción, a la literatura, a disfrutar de otros mundos posibles por medio de distintos tipos textuales, entre ellos el género poético.

La poesía es juego de palabras, de múltiples significaciones, es materia y forma y regalársela a los niños desde la primera infancia es fundamental. El ingreso a ese mundo de lo poético estará dado por la madre que cuando está embarazada acaricia su panza y le canta alguna canción y seguirá, sin duda, con las primeras nanas y canciones de origen folklórico que algún adulto le cante. De esa manera ingresará por una puerta maravillosa al mundo de la palabra con una intencionalidad estética proveniente de la cultura popular de tradición oral. En ese simple acto entregar por medio de la oralidad un poema y de recibirlo hay un acto ancestral que se repite como parte de una comunidad y portado una cultura. Será la madre muchas veces la que le cante esas canciones de cuna y al hacerlo un mundo comenzará a abrirse como si fuera la cueva de los ladrones de Alí Babá pues estará llena de tesoros. En una conferencia que brindó Federico García Lorca en (1925) en la Argentina dijo

Son las pobres mujeres las que dan a sus hijos este pan melancólico y son ellas las que lo llevan a las casas de los ricos El niño rico tienen la nana de la mujer pobre, que le da al mismo tiempo, en su cándida leche silvestre, la médula del país.

 

Esa canción de cuna sería, como lo afirmó Gabriela Mistral (1952), un coloquio diurno y nocturno de la madre con su alma, con su hijo, y con la Gea visible de día y audible de noche.

Se usarán para dormir pero también estarán presentes en el arrullo para calmarles el llanto y en los momentos de vigilia del sueño. Un poeta de origen vasco, Gabriel Celaya (1972)enunció algunas características de estas canciones de cuna

v  El vaivén adormecedor de la cuna o de los brazos de la madre que lo acuna y arrulla

v  Un ritmo hipnótico generado por el ritmo poético y la musicalidad

v  Creación de un clima cálido de protección en el que el bebé se sienta seguro

v  Cansancio de la madre y pedido de ayuda al niño para que la ayude a llevar adelante una carga pesada

v  Muchas veces aparece la amenaza de la presencia del coco o alguna promesa.

Es gracias a las características propias del lenguaje poético, ya sea  de las nanas, de las canciones infantiles, las adivinanzas, etc., que el niño aprenderá a amar la palabra, a apropiarse del significado otorgándole un sentido.

Más adelante – no hay manera de cuantificar el cuándo en una experiencia estética- irán apareciendo en el mundo literario de los niños las poesías de autor. Seguramente algunos clásicos – como Beatriz Ferro, Laura Devetach, María Elena Walsh - pero también otros autores más contemporáneos que han hecho verdaderas obras del lenguaje como sucede con Silvia Schujer y su genial Canciones de cuna para dormir cachorros, un libro en el que la genial escritora argentina escribe hermosas canciones de cuna en las que los protagonistas son animales. En este libro se dan cita un perro, una vaca, una araña, un búho y muchos otros animales diversos que tienen en común que duermen mientras sus mamás los protegen.

Lo importante es que, en cada selección que se realice por parte de los adultos, ya sea para recitárselos a los niños o para que ellos exploren los libros y los lean por sí mismos – o con la ayuda de alguien – que se tenga en cuenta que sea verdadera poesía. No hay grandes temas para que la misma aborde y el tema más insignificante se transforma en un gran tema por medio de las palabras justas que elige el poeta. Y es ahí donde reside uno de los secretos de esa poesía pues como dice Ana Pelegrín, el poeta no puede dejar de ser un ente ético, escribir poesía infantil no es infantilizar la poesía. El infantilismo poético es un atentado contra la belleza y contra la sensibilidad del niño.

Algunos poemas podrán tener rima y otros no, la métrica será variable pero lo que toda poesía para niños debe tener es ritmo, juego con el lenguaje, juego de palabras y en el caso de las poesías para los más pequeños jitanjáforas. Esos maravillosos juegos del lenguaje generados por medio de palabras que valen por el efecto sonoro atraparán a los más pequeños y podrán formar parte de cualquier momento lúdico.

La mejor manera de continuar con estas reflexiones es recurrir a algunos poetas que han escrito para los niños. Muchos podrían ser los autores y los poemas a mencionar pero más allá de que cualquier elección es arbitraria, la elección realizada significa un homenaje a grandes poetas de nuestra lengua.

El primero de ellos pertenece a un pionero, José Sebastián Tallón, el autor de Las torres de Nuremberg, el libro que, desde mi perspectiva de investigador es el primero escrito para niños de la Argentina. En él hay un poema muy conocido pero que siempre es bueno recordar:

EL SAPITO GLO GLO GLO

 

Nadie sabe dónde vive,

nadie en la casa lo vio

pero todos escuchamos

al sapito glo-glo-glo…

 

¿Vivirá en la chimenea?

¿Dónde diablos se escondió?

¿Dónde canta cuando llueve

el sapito glo-glo-glo?

 

¿Vive acaso en la azotea?

¿Se ha metido en un rincón?

¿Está debajo de la cama?

¿Vive oculto en una flor?

 

Nadie sabe dónde vive

nadie en la casa lo vio,

pero todos lo escuchamos,

cuando llueve:

Glo-glo-glo…




 

Llama la atención como de un tema tan común como el del canto de un sapo pueda ser el centro de esta composición en la que afloran las preguntas que puede hacerse cualquier niño. 

El segundo de los poemas es DUÉRMETE, NIÑO CHIQUITO y proviene del folklore cubano:

Duérmete, niño chiquito,

que tu madre fue a lavar,

y a la noche cuando venga

la tetita te dará.

 

Duérmete, mi niño,

que tengo que dar

la vuelta al puchero,

que se va a quemar. Ea, ea.

 

Duérmete, niño chiquito

mira que viene el Cancón

preguntando de casa en casa

donde está el niño llorón.

 

Duérmete, mi niño

que tengo que dar

la vuelta al puchero,

que se va a quemar.

 

Y por último para cerrar este regalo poético, BUEN VIAJE de Amado Nervo, un poema formado por dos cuartetas en las que nos invita a un hermoso viaje arriba de un barco de papel. Qué niño no se maravilla frente a él y qué adulto no recuerda algún pasaje de su niñez cuando piensa y evoca el pasado con un barco de papel hecho un día de lluvia para jugar en un charco o en el correr del agua al lado del cordón de la vereda:

Con la mitad de un periódico

hice un buque de papel,

y en la fuente de mi casa

va navegando muy bien.

 

Mi hermana con su abanico

sopla y sopla sobre él.

¡Muy buen viaje!

¡Muy buen viaje,

buquecito de papel!




 

Ojala que la poesía esté presente, en cada maternidad, en cada hogar, en las bibliotecas y en la escuela pues por medio de ella el niño desarrollará su gusto estético y el gusto por los juegos del lenguaje. La poética infantil colaborará – sin proponérselo pues nunca debe ser usada con ninguna finalidad más que el goce estético – en la formación de los niños como personas que amen la belleza, que la creen y la defiendan. De la mano de los poemas y de ese goce estético que se ha mencionado tendrán herramientas para luchar contra la violencia, la crueldad y la injusticia.

Para cerrar – y seguir pensando – deseo transcribir las palabras de una especialista en Literatura Infantil, poeta y ensayista, Cristina Pizarro que dice

 

La poesía es metamorfosis. Afirmamos, con total convicción, que favorece el ejercicio de la libertad, a través de numerosas alternativas en sus procedimientos semánticos, en la elección sincera, responsable y comprometida con las estructuras del lenguaje.

Revalorizamos su cualidad para provocar la transformación del hombre, intentando que logre ser el mismo, después de que la poesía haya penetrado en la intimidad de su ser. Pizarro, 2000

 

Qué los niños disfruten la poesía es el mejor regalo que le podemos hacer en su día.

 

Referencias bibliográficas

 

CELAYA, GABRIEL (1972) La voz de los niños, Barcelona: Laia.

GARCIA LORCA, Federico (1925) Obras completas, Buenos AIRES.

MISTRAL, Gabriela (1952) Ternura, Buenos Aires: Espasa Calpe.

PELEGRÍN, Ana (1969) Poesía española para niños, Madrid: Taurus.

PIZARRO, Cristina (2000) Poesía, transformación y libertad en Revista Educación Inicial, Buenos Aires: La Obra.

 

Nota

 

Los poemas han sido extraídos de:

CHILLEMI DE LUCERO, Norma (2000) Poesía Latinoamericana para los más pequeños, Buenos Aires: Vinciguerra.

sábado, 5 de marzo de 2022

Subiendo por la escalera del libro álbum: charla sobre el proceso creativo Presentación de ¿Quién dibujo a Toribio? de Celina Guzmán y Cuento con cuentos de Cristina Alonso

  


por Cristina Alonso



Primer escalón: De cómo los libros álbum llegaron al taller del ilustrador Marcelo Sosa


Queremos contarles nuestro encuentro con los libros álbum y cómo, a partir de su lectura y análisis, surgieron estas dos historias, la de Toribio y Alina en el taller del ilustrador Marcelo Sosa.
Los libros álbum con los que trabajamos fueron los que distribuyó el Ministerio de Educación de la anterior administración a todas las escuelas  públicas.
En primer lugar, nos encontramos con Celina con un interés común, por ser docentes, en la literatura infantil y más precisamente en los libros álbum que tienen características peculiares.
Por lo tanto, el proceso de creación de nuestros libros surgió de un trabajo en conjunto, de aprender en compañía, de compartir saberes, discutir ideas y estimularnos en nuestros proyectos.
Y Marcelo entendió rápidamente cuál era nuestra búsqueda porque él, además de ser un ilustrador y maestro increíble, es también un lector de literatura y nos ayudó a encontrar las claves para contar nuestras historias.
¿Cómo lo hicimos? Sin proponérnoslo fuimos llevando al taller los libros álbum que tenían las bibliotecas de las escuelas. Así, sobre la mesa del taller, fuimos desplegando las páginas de los libros de Antony Browne, de Isol, de Satoshi Kitamura, de Itsvansch, de Sendak, y de otros autores menos conocidos. Tratamos de entenderlos, viendo, ayudadas por Marcelo, la línea, el color, la textura, la perspectiva, la composición, la relación texto/ imagen.

Segundo escalón: Qué vimos en los libros álbum

Los libros álbum nos proponen una forma nueva de leer y nos invita a revisar nuestro propio concepto de lectura.
En el pasado, las ilustraciones que acompañaban a los cuentos no eran nada atractivas ya que el contenido estaba por encima de las imágenes.
Recién en el siglo XVIII se empezó a cuidar las ilustraciones de los cuentos y se comenzó  a considerar a la imagen como  una herramienta ideal para que los niños leyeran, de tal manera que esos libros iban perdiendo el carácter didáctico moralizante de las etapas anteriores y se proponían como lo que debían ser, juegos del lenguaje y juegos con las imágenes.
Y a partir del siglo XIX se colorearon  las ilustraciones gracias al avance de las nuevas tecnologías. Es aquí cuando comienzan los libros a parecerse a lo que conocemos por libro ilustrado en la actualidad.
Es a partir de la década del 60 del siglo pasado cuando las editoriales se atreven a publicar lo que vamos a llamar libro álbum, este tipo de portadores a partir de la idea de texto e imagen en íntima colaboración, como un solo proyecto que se formula en simultáneo y donde ambos lenguajes construyen significados y argumentos.
El álbum, tal como lo entendemos actualmente, es un producto postmoderno: surgió gracias al abaratamiento de la reproducción de imágenes, a los cambios en la educación y a la vocación por la imagen de la cultura actual.
 Los álbumes contribuyen a la educación literaria. Exponen a los lectores que se inician a discursos complejos, y a aspectos de la narración y de la comunicación literaria con los que se encontrarán más adelante al leer literatura. 
Texto e imagen hacen una síntesis; no se apoyan una en el otro. Generan distintas posibilidades de lectura y es el lector el que construye y enhebra el sentido de la decodificación de ambos y su interpretación.
Por un lado, el texto obliga a seguir adelante. Por el otro, las ilustraciones invitan a detenerse, a mirar cuidadosamente, a fijarse en los detalles, a descubrir signos.
Los libros álbum en general se caracterizan por utilizar el recurso de la metaficción, es decir, donde el propio libro aparece como objeto dentro del relato   e introducir referencias intertextuales.
La metaficción es un tipo de ficción que desmonta las convenciones de la ficción y llama la atención del lector sobre la idea de que lo que está leyendo es un artefacto, una creación y no la realidad. Este tipo de ficción es muy frecuente en la literatura postmoderna; para crear este distanciamiento, los autores se valen de técnicas diversas tales como narradores en los que no se puede confiar, salto de los niveles de la comunicación narrativa, préstamos de otras obras, cesión de la autoridad al lector.
Los álbumes metaficcionales exigen una lectura distanciada, muy diferente a la del lector romántico que se mete en la trama y sufre con sus personajes.
En Las pinturas de Willy, de Anthony Browne, además de realizar un homenaje a las obras cumbres de la pintura occidental a través de la parodia, deja abierta una nueva historia cuando en su última página podemos ver que el protagonista, Willy, el chimpancé, abandona la habitación donde estuvo pintando y deja tras de sí una máscara de mono y su chaleco multicolor, ¿Quién es Willy?¿Quién es el autor de esta obra?
A su vez, las imágenes evocan y dialogan con otras imágenes: Así como en la literatura se habla de intertextualidad cuando el texto se relaciona con textos anteriores, en el mundo de la imagen podemos hablar de intertextualidad visual: detrás de una imagen, podemos encontrar muchas otras con las cuales el ilustrador dialoga, cuestiona, imita, ridiculiza, etc. Por ejemplo en En el bosque, de Anthony Browne. Este libro tiene un intertexto ineludible: Caperucita Roja, pero ni los personajes ni la situación que introduce la historia son las mismas. El ruido por la noche y el silencio de la mañana le anuncian que algo ha cambiado en su hogar: papá se ha ido. No lo menciona explícitamente pero imágenes y texto lo dan a entender. Mientras que en la historia tradicional, la protagonista es una hermosa niña, en el libro de Browne el protagonista es un niño que está asustado ante la ausencia de su padre. Aparece en la imagen otro intertexto: Hansel y Gretel, dos niños perdidos en el bosque.
La lectura de un libro álbum convoca a una red de significación donde se ponen en juego elementos del cine, la historieta, la publicidad, en este contrapunto que generan el texto y la imagen. Este género abre un camino más para la formación de lectores activos, y no hay edad para su lectura. Desafía a quienes quieran hojearlo, una y otra vez, reflejando en cada interpretación, en cada significado que le da el lector, su propia historia con la literatura.

Tercer escalón: Cómo leen los niños los libros-álbum
Es interesante probar junto con los chicos textos que desordenen las estrategias, la comodidad conocida para leerlos. En ese sentido, a través de nuestro trabajo como mediadores y del de los chicos como lectores, se generarán nuevos recursos para nuevas lecturas palpitantes, desafiantes y visibles.
Es interesante que nos animemos a correr riesgos con los textos. Y es precisamente lo que proponen los libros álbum. Ejemplo, la hipótesis que realizan los niños cuando se les muestra la tapa de La escoba de la viuda, de Crhis Van Allsburg, por ejemplo.
El libro-álbum sostiene un tramado minucioso entre sus partes. Tapa, contratapa, guardas, ilustraciones, texto, todo es concebido como una unidad, lo que da paso a una obra de arte visual.
Estos libros, entonces, rompen la linealidad de una historia mediante el diálogo que las imágenes establecen con el texto. Y esta complejidad narrativa se pone al alcance de los chicos del Nivel Inicial a partir de la interacción del texto con la imagen y generan una lectura por parte de ellos antes de que sepan leer las letras.
Según un ilustrador, especialista en libros Álbum, Martín Salisbury, los niños valoran a los ilustradores, y con frecuencia intentan entender cómo consiguen los efectos y qué significan. Los jóvenes lectores son sensibles  al color y al tono e incluso  los más pequeños interpretan el lenguaje corporal que probablemente aprenden en los dibujos animados. A los niños les encanta divertirse con los libros álbum pero también quieren desafiar los retos que éstos proponen.

Cuarto escalón: De cómo aparecieron las historias y los dibujos

Entonces, después de leer sobre libros álbum, de experimentar con ellos en el aula, como en el caso de Celina que trabaja en el nivel inicial -casi sin proponérnoslo- en el taller de Marcelo empezamos con los primeros bocetos y a barajar ideas para armar nuestros propios libros álbum.
Como todo trabajo creativo el proceso es largo y arduo. Pensar en una historia en primer lugar que en los dos casos llevaría texto.
Y así escribimos la storyboard o guión gráfico, hicimos bocetos, desechamos ideas que al principio nos parecíamos geniales y que después se iban debilitando, trabajamos con borradores. Los personajes fueron mutando. Tanto Toribio como Alina fueron sufriendo transformaciones.
Pensamos mucho en las técnicas, en el color que predominaría, el barrio y la casa de Alina imponían grises y azules porque la historia comienza cuando Alina se aburre porque nadie le lee los libros que hay en la biblioteca.
Toribio, en cambio, juega con los espacios en blanco, con las líneas inacabadas que expanden los objetos. Dialoga con las formas, deconstruye, arma y vuelve a armar, simplifica objetos. En cambio el mundo de Alina dialoga con la literatura universal, intertextualiza imágenes que remiten a Pinocho, a los cuentos de los hermanos Grimm, a Italo Calvino, a las Mil y una noches.
Las dos trabajamos con acuarelas y microfibras.


¿Quién dibujo a Toribio? de María Celina Guzmán es un libro álbum que fue pensado como un regalo de Celina  para su sobrino Lautaro, que tiene un perro de raza big llamado, como el personaje, Toribio.
El cuento propone el tema universal del doble. El del doppelgänger -literalmente "doble que camina"- es uno más de los mitos engendrados por la idea de dualidad con la que el hombre percibe su entorno. Todo tiene su antónimo: el día en la noche, el fuego en el agua, la vida en la muerte.
El doble es un tema recurrente en la literatura, la tradición y el folclore popular.
El perro Toribio se queda solo en la casa y, robando los fibrones de la mochila de su dueño, se dibuja sobre la pared. Como en todas las historias fantásticas, el dibujo cobra vida y, al salir de la pared se desordena. Hocico por un lado, patas por el otro, cabeza y ojos en el cuarto, orejas en el baño. Ante tal prodigio, Toribio tiene miedo y se mete bajo un sillón. No obstante, se sobrepone y, antes de que llegue Lautaro trata de juntar las partes que forman otro animal muy distinto al que era en origen. Desmontar para resignificar, es entender que en el fondo todo puede ser de otra manera. El dibujo que se desarma se rearma propiciando otra lectura.
Mientras tanto, el lector, irá recorriendo la casa, descubriendo personajes misteriosos que se ubican como espectadores, para seguir el juego que propone la historia. Buscar las partes de ese doble de Toribio que, es, si se lo vincula con la literatura bíblica, una especie de Golem. En la cultura moderna y, particularmente, en el marco coloquial, el Golem es una figura metafórica estrechamente relacionada con el autómata, el ser descerebrado o el hombre masificado que, controlado, sirve desde un plano de conformismo, pero podría, bajo ciertas circunstancias, rebelarse.
El dinamismo de la historia, en la que texto e ilustración se complementan, propone a los niños leer entre líneas y “leer” las imágenes.
El dibujante, el artista, parece decirnos esta historia, es como Toribio, se ve, no como lo ven los otros, sino como es en la realidad de su creación y nos habla, además de la necesidad de estar acompañados aunque nos guste la soledad. El lector, como el Lautaro de la historia, parece un cómplice de la travesura puesto que intuye que algo “extraño” va a pasar.

Cuento con cuentos de María Cristina Alonso nació a partir de un tema recurrente que atraviesa sus escritos, esa sutil frontera que delimita la ficción de la realidad en el espacio de la biblioteca. Las bibliotecas como las entiende Borges, como un universo compuesto de un número indefinido e infinito de libros que remiten a otros libros. Un receptáculo donde siempre están ocurriendo los sucesos que conforman las historias que narran. Un lugar donde se vive la ficción, que contiene todos esos seres creados por la imaginación a lo largo de la literatura universal y que acompañan al lector.
En ese sentido, la historia de Alina está atravesada por intertextos diversos que remiten a la literatura universal y en especial a los relatos tradicionales para niños.
Alina vive en una ciudad que no está en ningún mapa y en una casita chiquita y gris. Se aburre -así lo cuenta la primera página donde se la ve sentada con su perro en la puerta de la casa- pero en ese mundo silencioso hay una biblioteca que nadie lee. Una biblioteca llena de libros siempre es una posibilidad y en ella ocurren cosas: está habitada por navíos, personajes del desierto, animales ruidosos y ciudades colgantes.
Los padres, como muchos adultos, no tienen tiempo de compartir lecturas con Alina (que dicho sea de paso tiene el nombre de la protagonista de Lejana, un cuento de Cortázar). Entonces, como en todo cuento fantástico, los planos se mezclan y de los libros salen las voces de personajes muy conocidos por el público infantil: Gepetto, el creador de Pinocho, el Patito feo, la madrastra de Blanca Nieves. Su parloteo es convocante y Alina se anima a bajar los libros y ponerse a leer.
El cuento nos habla de la inconmensurable compañía que nos hace la literatura, de cómo los lectores nunca estamos solos y la ficción nos ayuda a hacer frente a la soledad, la indiferencia, la incomprensión.


Como dice el escritor español Muñoz Molina: “Como el agua y el pan, como la amistad y el amor, la literatura es un atributo de la vida y un instrumento de la inteligencia, de la razón y de la felicidad.” 

Quieren derogar la Ley del Libro... defenderla, es defender NUESTRA CULTURA

 (*) ATENCIÓN HORMIGUERO LECTOR...!!! Debemos DESPERTAR...!!!, han venido por uno de nuestros derechos más preciados, el pan espiritual de l...