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sábado, 21 de septiembre de 2019

Sacamos boleto para el mundo de la narración: entrevista a Liliana Farfal

Invitamos a una narradora que se las trae, por su pasión, por su originalidad en llevar el mundo de la narración, los relatos, la lectura a todos los públicos y de todas las formas, algunas de ellas muy creativas... como el subirse al transporte público de pasajeros (colectivos)... y sacar Boleto a la lectura, hablamos de LILIANA FARFAL.






-¿Cómo y cuándo descubriste que tu destino estaba ligado a la transmisión de la cultura a través de la oralidad?

Era el año 2004. Yo me encontraba colaborando con un comedor y parte de la capacitación incluía formarse como narradores comunitarios. Fue una propuesta que abracé con alegría porque me transportaba a los tiempos de la infancia, en los que un tío narrador,  en el campo, nos abría un espacio imaginario inolvidable con sus relatos. Definitivamente, eso de ser una contadora de historias, era que lo yo quería hacer con otros.

¿Con quién aprendiste a narrar?

Con Liliana Bonel, durante mis primeros años. Luego tomé clases con Vivi García y cursos en el CELCIT, más los talleres que ocasionalmente da algún narrador extranjero. En la actualidad, me asiste en más de una oportunidad mi hijo menor que es actor.


¿Narrás para niños y adultos? En caso afirmativo ¿Cuál es la diferencia?

Cuento a ambos y las historias que narro a los niños también se las cuento a adultos. No tengo el prejuicio de que hay historias sólo para niños. A la inversa no es lo mismo, por ejemplo, si narro cuentos eróticos.  En mi caso no lo hago porque no tienen que ver con mi perfil narrador.


¿Tu principal defecto? ¿Tu mayor virtud? (como narradora)

La ansiedad es el punto flaco con el que debo batallar al narrar. Sobre todo cuando se trata de romper el hielo al inicio de una presentación y debiera tomarme todo el tiempo necesario para introducir la historia. Mi virtud: la confianza en la elección del texto para compartir. Creo que la selección que hago resultará del agrado de quienes  escuchan.




-¿Cómo seleccionas tu repertorio?

Todo lo que cuento debe gustarme. Lo que narro tiene que revelar  una veta poética pero también asidero en la realidad. Elijo aquello que me cuenta lo real usando la metáfora. No elijo leyendas pero sí cuentos de tradición oral y mucho texto literario.

-¿Qué historias no debería desconocer ningún niño?

Todas las que lo respeten como individuo. Las que tengan en cuenta sus emociones e intelecto  y que lo sumerjan en un mundo simbólico posibilitador de sueños.  Las historias que tratan todos los temas, incluido el de la muerte, pero mediatizado por un lenguaje poético que permita poner en palabras lo innombrable.


¿Cuál fue el primer cuento que narraste en público?

La leyenda de la ballena. Un cuento Tehuelche.


Te convocan frecuentemente a realizar narraciones en las escuelas ¿Qué le piden los maestros a un espectáculo de narración? ¿Qué valorizan los chicos?

Los maestros quieren cuentos que atrapen, capturen la atención, el interés,  o sea, piden eficacia narrativa. Los profesores en el secundario, cuentos que conmuevan a los adolescentes, que logren sacarlos de la apatía. La queja que más se escucha es que no leen. Los chicos valoran el reír, emocionarse, poder gozar de un humor y vocabulario transgresores. Quieren ser partícipes activos del relato.

-¿Cómo describirías el panorama actual de la narración oral en   Argentina?

Creo que ha habido un desarrollo más que interesante de este arte. Hoy es más difícil que alguien no sepa o no haya oído de la narración oral, pero cantidad no es lo mismo que calidad y muchas veces se observa falta de formación en presentaciones de cuentacuentos. Trabajar la voz, los silencios, la corporalidad, los desplazamientos, la percepción del clima del auditorio, entre otros elementos del trabajo narrativo, deben ser tenidos en consideración a la hora de asumir la responsabilidad de contar.



-¿Se puede vivir en nuestro país siendo cuentacuentos?

Hay quienes están profesionalizados y viven de ello, son los menos. En mi caso no se trata de mi fuente de ingresos y no tengo dedicación full time a la narración. Creo que en Argentina la narración es aún  la Cenicienta entre las artes y para poder vivir de este oficio hay que diversificarse bastante: contar, dar talleres, escribir, etc. La demanda  de narración todavía no guarda relación con la oferta. Esta última ha crecido y por eso es dable observar mucho público de narradores escuchando a otros narradores. No obstante, considero que es  posible incorporar público genuino y que esto requerirá de la gestión cultural de los mismos cuentacuentos.

-¿Qué público te demanda mayor esfuerzo a la hora de narrar? ¿El público infantil o el público adulto?

Me siento muy cómoda contando  a niños. Creo que con el público adulto me clavo más puñales. De todas maneras, en uno u otro caso, me lanzo a contar. Es lo que he elegido y me hace feliz.



Entrevista con el actor ALEJANDRO DE LA O


Seguimos recorriendo los senderos de la LIJ..., econtrándonos como buenas Hormiguitas Viajeras con los Hacedores de las letras, la escena, la creación. Hoy entrevistamos a un creador incansable, jóven talento que nos llega desde el centro mismo de la Argentina: El teatrista cordobés ALEJANDRO DE LA O. ¡¡¡¡ Arriba el telón !!!!




1.¿Qué proyectos teatrales estás desarrollando actualmente?


Estamos en dos proyectos que van a empezar a desarrollarse, ambos en preproducción, muy de a poco preparando los 20 años de Grupo Egos que se viene con Estreno 2020 una versión libre de un clásico El conde Drascula , nuestra obra num 21 , una obra muy ocurrente con mucho humor, suspenso, terror para los más chicos, con toda la impronta que nos caracteriza, estamos muy felices de estos años recorridos con el grupo y por otro lado con Postales de Pickwick Lij estamos preparando El Ovillo tiene dos puntas  una versión libre de Historia de un pulover azul de Florencia Gattari, cuento hermoso si los hay, una obra más íntima, pequeña, con mucha metáfora e imagen, muy sensible, ambos proyectos me tienen como actor y son muy distintos entre sí, me espera un 2020 muy lindo.


2. ¿Qué mirada tenés del público que asiste a tus producciones? ¿Pensás en el público cuando hacés teatro?

El público que asiste a nuestros espectáculos fue mutando mucho, existe un público conocedor de lo que hacemos hace casi 20 años y sabe con que se encuentra, pero también Egos fue probando y tocando algunas temáticas que hicieron que captáramos otro público y perdiéramos también en la búsqueda de esos lenguajes, son los costos que se pagan por crecer y contar otras historias que no es muchas veces lo que la gente espera del teatro para niños. Claro que Pensamos en el público que asiste a las producciones, tenemos una mirada muy respetuosa de aquel que paga una entrada para asistir al teatro, pero eso no traiciona nuestros intereses como hacedores, lo que se tiene ganas de contar, hay un recorrido hecho y eso se valora al momento de elegir que tenemos ganas de hacer, siempre con profesionalismo y respeto


3. ¿Qué creés que caracteriza/identifica al teatro infantil y juvenil, en cuanto a propuestas estéticas, temáticas y/o ideológicas?

El teatro infantil juvenil fue cambiando por suerte con el tiempo, las propuestas que hoy circulan por las carteleras del país son muy variadas, antes solo este tipo de teatro quedaba ligado al didactismo, la morajela, la participación, solo quedaba en el color y la música, las respuestas estaban absolutamente dadas, hoy existe otra mirada, se puede contar mucho más al  público, no subestimarlo en la capacidad de entender, se puede contar todo, solo hay que encontrar la metáfora justa para poder decirlo, los temas tabú están más expuestos entendiendo que son un problema para los grandes no para los niños, las temáticas en las obras  son las mismas que podrían verse en el teatro para adultos, el género, la diversidad, las formas de amar, las relaciones humanas, en definitiva las necesidades del ser humano, los mismos temas nos mueven a todos, se intenta generar preguntas más que respuestas, que algo quede dando vueltas en las cabecitas una vez afuera de la sala, que a los días algo brote, no sabemos qué, pero seguro va a ser interesante. 





 4. ¿A qué teatristas recomendás conocer y por qué?
Recomiendo conocer toda persona que aporté al teatro infantil juvenil, acercarse a todo hacedor ya es un principio del camino, es un género que siempre estuvo por los márgenes, considerado menor, y eso por suerte está cambiando, tuve la suerte de cruzarme con personas que ponen mucho corazón a la actividad, desde diferentes areas: Nora Lia Sormani, es un placer escucharla hablar sobre el teatro para niñ@s y jóvenes, una persona estudiosa en el tema, que publico material, que dirigió colecciones de teatro infantil, con la escases que existe en el mercado, ella se animó a esa tarea y se sigue animando, hace poco conocí a Cristian Palacios, Actor, director, escritor, un gran pensador del teatro infantil juvenil, publico un libro muy importante de teoría, cosa que existe muy poca sobre teatro infantil, sus espectáculos son muy variados y muy interesantes.
Maria Ines Falconi desde la dramaturgia, una escritora muy publicada por sus obras de teatro que tiene gran llegada a las escuelas, Hector Presa años aportando a la actividad, Jose Agüero, Griselda Reinaldi, son personas que saben mucho, en Córdoba también se encuentran artistas muy capacitados en el tema, que admiro y respeto mucho, la gente de Ulularia teatro hacen un inmenso trabajo sobre el teatro para niñ@s y jóvenes, Los compañeres de Tres tigres, Mariana Abulafia, Gabi Coba, Ivana Altamirano,  personas nuevas que vienen con una impronta más que interesante, en esto destaco el trabajo de Guille Baldo, son muchos y valiosos, con estéticas diferentes, aportes distintos desde la puesta en escena, la producción, la dramaturgia, soy un privilegiado de rodearme de  estas personas que aportan mucho a la actividad


 5. ¿Qué le sobra y qué le falta al teatro de tu región (Córdoba)?

Sobrar es un término que termina en desechar y creo que todo es válido mientras este realizado con profesionalismo, hacen falta muchas formas de teatro, el público es muy diverso y ojalá pudiéramos tener una gama amplia de colores  en la cartelera teatral, en mi opinión hay propuestas que me gustan más que otras, pero no por eso las desecharía, si creo que hace falta animarse un poco más, abrir el juego a tocar temáticas un poco más profundas, que surjan nuevos hacedores y que permanezcan en el tiempo, contribuyendo a la tarea, sosteniendo  espacios.


6. Para vos, ¿qué es la felicidad en el plano artístico?

Seguir disfrutando de lo que amo hacer, que la tarea no pase a ser un peso, me cuesta mucho hacer algo que no disfruto, y en otra línea, que el público acompañe, que sean cada vez más los que elijan el teatro como una buena opción de paseo en familia, que las políticas culturales aporten a la actividad, que exista un resguardo y acompañamiento a los artistas, a los teatros, es tan importante el arte y la cultura en un país, vivir de lo que hacemos, que se valore el trabajo que realizamos eso es felicidad.




7. ¿Hacia dónde creés que se encamina el teatro infantil y juvenil en Argentina?

A seguir creciendo  cada vez más, a que deje de considerarse menor, a que las líneas de adjetivarlo desaparezcan un poco y comiencen a tomarse este teatro en serio, a que las producciones sean cada vez mejores y que los temas que se planteen habrán el juego a nuevos temas, a que aparezcan nuevos dramaturg@s, hacedores, que ojala se publique material sobre una teoría del teatro para niñ@s y jóvenes, a que las escuelas de teatro se tomen un tiempo en las cátedras para hablar del mismo, no tengo idea si es por eso camino que va, pero si un deseo que suceda.

 8. ¿Qué te apasiona cuando vas al teatro?¿Qué actrices y actores te deslumbraron sobre el escenario?

El momento vivo, la emoción instantánea, esos segundos que el actor, la actirz, la historia te lleva a donde te quiere trasladar…me gusta muchísimo ver teatro.
Actores y actrices que me deslumbraron son muchísimos, soy muy respetuoso del trabajo de los colegas, Julio Chávez hace años me deslumbro en el Vestidor, yo era muy chico y sentí como me envolvía  en su actuación, Norma Aleandro, Cristina Banegas…Muchos y muchas de acá de Córdoba que son gigantes de la actuación, me encantaría nombrarl@s a tod@s pero no me quiero olvidar de ningun@ y sería injusto porque logran emocionarme mucho.

9. ¿Cómo nace tu vocación teatral, y tu conexión con la LIJ?

Mi vocación teatral desde muy chico, diría desde siempre, en mi caso eso funciono de esa forma, jugaba actuar, armaba programas infantiles, recreaba las novelas que miraba, y siempre supe que iba a estudiar y dedicarme a esta profesión y la relación con la Lij también es desde muy pequeño, vengo de una familia no muy lectora, pero que apoyo ampliamente mi gusto por los libros, me los compraban, apoyaban ese placer de lectura, y después en la carrera de teatro tuve el honor, la suerte y la buena estrella de tenerla como profe a Maria Teresa Andruetto, quien sembró todo lo que soy en la actualidad, la semilla es de ella,soy muy agradecido de haberla tenido en mi camino, se la ama, con el tiempo fui haciendo más consiente un trabajo más integral, todo lo que hacía, teatro infantil, literatura infantil juvenil, doy clases para niños y niñas y eso fue uniéndose todo y fue leudando como un pan que dio y da grandes satisfacciones.



10. Si pudieses tener un encuentro con un/a teatrista de cualquier tiempo y lugar ¿a quién elegirías?

Sin dudas a Hugo Midon, me hubiera gustado tener una charla con él, hacer algún curso con él, tuve la suerte y la dicha de estar con grandes del teatro infantil juvenil del país, me falto él y lo volvería a la tierra para esa charla, igual dejo un gran legado, era un avanzado.

@ Eduardo Raúl Burattini
Fotos: 





miércoles, 18 de septiembre de 2019

Revistas infantiles argentinas: entre la escuela y la casa


Por María Cristina Alonso
1. Quién es quién en la esquina de tu casa

Los  despidos de febrero de este año en la Editorial Atlántida pronosticaron el fin de una de las revistas para niños con más historia de la Argentina: “Billiken”. Su sola mención evoca la infancia de muchas generaciones porque esta revista, que salió a la venta en 1919 dirigida por Constancio C Vigil, interpeló durante un siglo a los niños y niñas que buscaban en esta publicación no sólo entretenimiento, sino también una herramienta para las tareas escolares.



Pensar las revistas infantiles que se fueron sucediendo a lo largo del siglo XX y que muy pocas sobrevivieron a la tecnología en las puertas del siglo XXI, es pensar en cuál es la representación de la infancia que una sociedad tiene y plasma en las publicaciones destinadas a ese sector.
Sin lugar a dudas, todas las que vamos a mencionar tienen un carácter instrumental, promocionan en sus páginas materiales para la escuela, pero también incluyen cuentos, historietas y leyendas de autores argentinos y universales creando un espacio de formación del niño lector.

Si bien no fue la primera revista destinada a los niños, ya que hubo un intento previo de Constancio C. Vigil -fundador de la Editorial Atlántida- con la creación “Pulgarcito y Germinal”, es “Billiken”, nacida el 17 de noviembre de 1919, la que estuvo destinada a permanecer en el mercado y a dejar una huella en el recuerdo de tantos lectores.
Muchos factores contribuyeron a su dilatada trayectoria: la aparición semanal tan esperada, los recortables, las figuritas de próceres que terminaban pegadas en los cuadernos escolares, los paisajes estereotipados de un país que siempre tenía un sol naciente y banderas que flameaban con el aire de la patria, las batallas que congelaban la imagen de aguerridos soldados, la casita de Tucumán y el Cabildo… Todo conformando la arquitectura ideal de un pasado que siempre se contaba desde la ideología del poder dominante. Al respecto, Paula Guitelman, en su libro “La infancia en dictadura” (Prometeo, 2006) señala que “Durante la dictadura, ¨Billiken` –en tanto medio de entretenimiento y de educación al mismo tiempo– actuó en sintonía y complementariedad con otras instituciones de formación como son la familia y la escuela”. Y analiza cómo la revista presenta una versión purificadora de la historia, reinventada y vinculada al objetivo de disciplinamiento de la sociedad que se proponía la dictadura.” Entre los muchos ejemplos que propone la autora sobre las secciones de “Billiken” en el período estudiado, están las notas tituladas “Quién es quién en la esquina de tu casa”, que “remite al orden, la localización y la importancia que se da a la identificación de objetos y sujetos diferentes para luego segregarlos”,
Pero ¿quiénes eran esos niños que poblaban las páginas del “Billiken” y a quién estaba dirigida la publicación? se pregunta Paula Bontempo en su ensayo “Los niños de ´Billiken´. Las infancias en Buenos Aires en las primeras décadas de siglo XX”. [1] Para la autora, el éxito de la revista residió en la heterogeneidad de intereses y matices de la infancia que intentó construir: niños escolares pulcros, de guardapolvos almidonados, y chicos que se escapaban de la casa para jugar en el potrero, que soñaban con juguetes y comían golosinas. Claro que siempre niños que iban a la escuela, es decir aquellos que se diferenciaban de los menores, que eran los niños pobres, abandonados, marginales que transitaban el circuito calle-instituto.

 La escolarización fue un fenómeno constitutivo de la sociedad y de la cultura moderna, y el Estado -en un intento de regular y ajustar la infancia a las normas- recurrió, por un lado, a la obligatoriedad escolar, y por el otro, al encierro de los menores en asilos e instituciones.
El inspirador de “Billiken”, Constancio C. Vigil, autor de cuentos populares como El momo relojero, La hormiguita viajera, Misia Pepa, tenía una postura pacifista que se fundaba en la regeneración moral a través del amor al prójimo, a la naturaleza y a los animales. De esta manera, en los cuentos y narraciones que aparecían en la publicación, encontramos dos tipos de niños: el pobre y el benefactor. El niño pobre era frecuentemente huérfano, no tenía casa, estaba forzado a trabajar, y el niño benefactor acudía en su ayuda cambiando la vida del niño pobre. Claro que no existían -en estas páginas- la lucha de clases y la injusticia social, pero sí injusticias puntuales que la bondad de las personas podía enmendar.

Si “Billiken” es una revista hija de la ley de Educación 1420 (que promulga la obligatoriedad de la educación primaria) aparecida en el marco de una política cultural que incorpora a los hijos de inmigrantes al sistema educativo, “Anteojito”, nacida en 1964, llega al mercado y se dirige a un niño lector que conoce la primera imagen televisiva en blanco y negro.

2. Caótica, alucinada, decididamente psicótica

Anteojito” se diferencia de “Billiken” porque hace referencia, desde el comienzo, al lenguaje televisivo tanto en su gráfica en las publicidades como en las secciones. Pertenece a Manuel García Ferré Producciones,que relaciona todos los aspectos de la industria cultural del momento: revista, discos, programa de televisión, revista de historietas y dibujos animados en televisión. En su tapa siempre está Anteojito, un niño con unas gafas descomunales, un niño personaje que emplea un discurso pedagógico por ser un alumno destacado, que propone una relación directa con el niño lector de la revista.
Además de los temas escolares presentes en este tipo de revistas,  “Anteojito” dio cabida a grandes ilustradores como José Luis SalinasJuan ArancioCarlos Roume y Oswal, Jorge de los Ríos, Hugo Casaglia, entre otros.

Luego de permanecer en los kioscos del país y países limítrofes durante 37 años, la revista dejó de publicarse como consecuencia de la crisis del 2001. Habían aparecido en total 1925 números y su última edición fue el 28 de diciembre del 2001.
A “Anteojito” se la llevó la crisis del 2001, como a “Billiken” se la está llevando la crisis que atraviesa la Argentina con las políticas neoliberales de Macri en 2019.
Rodrigo Fresán, en un artículo publicado a partir de la noticia de la desaparición de “Anteojito”, define de este modo a las dos revistas infantiles argentinas más conocidas: “A mi modesto entender, ´Anteojito´ y ´Billiken´ tendrían que desaparecer juntas porque son dos caras de una misma moneda. Durante mi lejana infancia, la de Constancio C. Vigil era prolija, burguesa, bastante desabrida, perfecto material de lectura para chicos que querían ser los mejores alumnos y su parte más lúdica buscaba emparentarse con la estética progre-aristocrática de María Elena Walsh. La de García Ferré (quien paradójicamente le debe su último gran éxito a la walshiana Tortuga Manuelita) era caótica, alucinada, decididamente psicótica, dedicando páginas al Día de la Bandera entre visiones del planeta Marte o instrucciones para construir alguna ideíta de Leonardo Da Vinci. Los lectores de ´Billiken´ calzaban Adidas y empuñaban lapiceras Parker, los de ´Anteojito´ metían sus quesos adentro de zapatillas Flecha y mordían plumas Scheaffer.” (“Por el camino de ´Anteojito´”, Página /12,domingo, 13 de enero de 2002).
Aquella crisis desbastadora fagocitó a personajes entrañables que habitaban las páginas de la revista “Anteojito”, entre otros, el niño espantapájaros Trapito, el superhéroe Hijitus, la Bruja Cachavacha, el pollo sheriff Pío Pío, el chico científico Calculín.

3. La advertencia de Nyoka, la muchacha de la jungla

El peronismo tuvo su propia publicación destinada a los niños, fue “Mundo infantil”, que comenzó a publicar, en 1949, la editorial de Haynes de Carlos Aloé, dirigida por Oscar Rubio. Su tirada era semanal y salió entre los años 1949 y 1955.

“Mundo Infantil” transmitía un mensaje político e ideológico que intentaba apuntalar el proyecto nacional y popular que se sustentaba en las “Veinte verdades peronistas”, entre las cuales estaba la de que “en la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños”. Si en la segunda década del siglo XX aparece la idea de que la infancia debe ser considerada como un período autónomo de la vida adulta y que el niño es sujeto de derechos, durante el peronismo se constituye al niño como sujeto ciudadano.
No obstante, la revista -que contenía materiales escolares, cuentos, gran cantidad de páginas dedicados a las obras de la Fundación Eva Perón y a los Torneos Infantiles Evita, otras con contenidos acordes a cada grado y láminas y maquetas para armar, con motivos patrios- no escapaba a los estereotipos de género propios de la época.
El peronismo había propiciado cierto empoderamiento de la mujer y -durante el segundo gobierno- se había conquistado el acceso al voto femenino; sin embargo, en las páginas de la revista se repiten muchos de los estereotipos de infancia y de género. María Eugenia Bordagaray y Anabela Gonza, en su ensayo “Mundo Infantil y la socialización de género en la infancia del primer peronismo (1950-1952)”[2], sostienen que, por momentos, la revista parece dirigida sólo a los varones. Mientras que a las niñas se destinan secciones donde se habla de modas y de labores, los niños se divierten y arman aviones y barcos de madera balsa o leen artículos destinados sólo a ellos -sobre todo en la promoción de carreras técnicas, como un medio para promover las escuelas técnicas, de reciente creación-.
Las niñas debían evitar el ocio, ayudar a la madre en las tareas domésticas, hacer las tareas escolares y no molestar al padre cuando regresaba cansado del trabajo. No obstante, desde las páginas de “Mundo infantil”, Nyoka, la muchacha de la jungla, creación de Edgar Rice Burroughs, el de Tarzán, desparramaba trompadas y hacía guiños a las “lectorcitas” avisando que había un territorio de luchas que todavía no se habían dado y que las tendrían como protagonistas.

Otras revistas infantiles menos longevas alimentaron esa doble funcionalidad que las constituía: ayuda escolar y a la vez fuente de lecturas recreativas, actividades manuales y consejos útiles. “Selecciones escolares”, de la editorial Codex (1959-1964), que se presentaba en un formato pequeño y atractivo y se autoproclamaba como “Revista mensual de divulgación y actualidades para la juventud”; “Pepín Cascarón” –solo dieciséis ejemplares publicados a partir de 1960- representado por un huevo de ancha sonrisa dibujado por Dante Quinterno y, más adelante, la abortada “Mega”, que fue robada por el grupo Clarín y publicada con el nombre de “Genios” (1998). Pero este artículo quedaría incompleto si no recordáramos una publicación dedicada a la infancia, que marcó la diferencia.


4. Humi, ollas populares para los pajaritos

Nacida en la editorial La Urraca, la misma que publicó “Humor”, la revista que hizo frente a la dictadura militar vio la luz durante el período 1982-1983. Destinada a los hijos de los lectores de esa revista, su nombre “Humi” le hace guiños al lector adulto que lee “Humor”.

A diferencia de la estereotipada “Billiken”, “Humi” mantiene una actitud transgresora, remite permanentemente al contexto político y social porque es tiempo de restablecer los lazos entre el adulto y el niño, destruidos por la dictadura. Por eso la escuela ya no es un lugar sacrosanto, sino que se la mira con desconfianza, ha sido el aparato ideológico de la dictadura. En sus páginas se cuenta la otra historia, la revisionista y, permanentemente, se estimula al niño lector a participar escribiendo cartas, mandando dibujos porque es, según la publicidad, “una revista infantil para crear y aprender”. Baste como ejemplo la sección “La pelela de la pulga”, en donde se promociona un Concurso de chistes malos, se publican dibujos de los lectores, una lista de insufribles (“los grandes que dicen “es igual a la madre…”), nombres graciosos (Abraham Lapuerta), adivinanzas enviadas por los chicos (¿Cuál es el mar más tonto? El mar mota”) o un recortable para armar una olla popular para los pajaritos y ayudarlos a pasar el invierno.

“Humi” fue la fascinación de los lectores adultos de “Humor”, pero no lo fue de la mayoría de los niños. Estos ya tenían formateado el género “revista infantil” en sus cabezas. Por lo tanto, no podían extasiarse con las tapas de Nine o los dibujos de Tabaré Gómez Laborde, que propiciaban otra estética. Estética que no encontraría lugar en las tradicionales aulas argentinas.







[1]Bontempo, Paula Los niños de Billken. Las infancias en Buenos Aires en las primeras décadas de siglo XX. Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti” Córdoba (Argentina), año 12, n° 12, 2012, pp. 205-221. ISSN 1666-6836
[2]Bordagaray, María Eugenia y Gorza, Anabella, Mundo Infantil y la socialización de género en la infancia del primer peronismo (1950-1952)I Jornadas CINIG de Estudios de Género y Feminismos Teorías y políticas: desde el Segundo Sexo hasta los debates actuales 29 y 30 de octubre de 2009.



sábado, 14 de septiembre de 2019

El viaje como autoconocimiento: sobre un cuento de Perla Suez”



por Adrián Ferrero

     En 1991 Perla Suez publica un cuento infantil de engañosa apariencia circular. En efecto, estructurado bajo la forma de una ambigua cinta Moebius, “El viaje de un cuis muy gris” también da cuenta de una partida y de un regreso al mismo punto a partir del cual tuvo lugar un viaje con un objetivo preciso. Sin embargo, al momento del regreso, varias cosas han cambiado. Si hacemos un cotejo de esta estructura narrativa en ese comienzo que como serpiente se muerde la cola y este final, en especial los adjetivos que lo identificaban a ese cuis han cambiado de modo significativo. Y no solo han cambiado, sino hasta se han vuelto sus antónimos. Por ejemplo: de un cuis “más bien de los chicos”, se ha operado el cambio que lo ha conducido a ser un cuis “más bien de los grandes”. De ser un cuirs de orejas “blandas”, lo será de rejas “tiesas” y, finalmente,  de orejas “Más bien de las grandes” a orejas “Más bien de las chicas”.  Estas modificaciones en el orden de lo físico resulta evidente que se vincula a otra clase de cambios que nada tienen que ver con las dimensiones del cuerpo sino con otras propias de la sensibilidad y la índole interior de este personaje.

     El cuento narra la partida de un pequeño cuis de su cueva porque su madre cumple años. Su objetivo es regalarle un ramito de menta con motivo de esa fecha. Este objetivo del orden de la ofrenda tendrá entonces repercusiones en el pequeño cuis de toda clase. Porque ese viaje, al que hace alusión el título y que toda la narración despliega, lo enfrentará a peligros, dilemas, miedos, algunos encuentros y hallazgos y será, a juicio, una ficción del autoconocimiento. Porque ese cambio que un narrador o narradora refiere como remate del cuento, metaforiza, resulta evidente, otra cosa muy distinta: del orden de visión del mundo, de su temperamento y de su identidad en tanto que agente de una trama en la que jamás renuncia a su objetivo. Esta suerte de persistencia del cuis no debe ser confundida con necedad. Muy por el contrario, es una forma de preservar en sus convicciones y en un objetivo noble pese a toda clase de obstáculos. Esos obstáculos no solo permitirán que él se conozca a sí mismo (consigna antiquísima con resonancias helénicas) sino también que conozca al mundo. Así es: el mundo dejará de ser su pequeña cueva y pasará a ser el ancho mundo que por cierto resultará desconcertante.

     La idea que subyace a este historia consiste en ser paradigmática de muchas personas que a lo largo de la Historia de la Humanidad han debido sobreponerse a toda clase de adversidades, desde persecuciones hasta otras de orden de cambios meteorológicos en un amplio arco que abarca toda clase de dificultades. Por otro lado, si lo pensamos en términos de ficción del viaje, este del “cuis muy gris” (de título rimado o eufónico) remite a muchos otros de prestigio en la literatura occidental de todos los tiempos. Desde las antiguas sagas islandesas y nórdicas, pasando por “La Odisea”, otros cuentos infantiles que tienen lugar en la tierra, como el de Caperucita, también por un ámbito desconocido que le puede ser igualmente tan peligroso como inesperado, para no remontarnos a las novelas de Julio Verne, que remiten a viajes aéreos, terrestres o submarinos.

     ¿Pero qué distingue a esas ficciones que acabo de mencionar de esta otra, además de ser naturalmente infantil? Pienso en primer lugar que lleva una fuerte marca del orden de lo nacional o lo argentino sin por ello incurrir en lugares comunes asociados a los localismos que suelen ser reduccionistas y por lo tanto acentuar lo particular en desmedro de lo universal. Esta ficción, en cambio, toma como escenario al campo argentino, a un animal de nuestro país en lugar de otros de geografías distantes o de especies exóticas, lo que no deja de resultar un mérito encomiable por parte de Suez. En efecto, estamos cansados de libros para niños o programas de TV o films infantiles protagonizadas por una fauna tan ajena como distante de nuestra realidad nacional. Y que Perla Suez lo haga con sabiduría y sentido de trascendencia sin incurrir en regionalismos que no aportarían más que un culto patriótico sin fundamento, vuelve a este cuento algo precioso.. Está, mejor, ambientado en un contexto argentino y nos habla de contenidos universales, algunos de los cuales acabo de referir. Hay varios que me han quedado en el tintero.

     Otro de ellos (y de los más relevantes a mi juicio) es que la naturaleza no constituye ese espacio bucólico que se suele idealizar (en especial el campo más concretamente), sino que está plagada de amenazas y peligros incluso para sus habitantes, como estamos habituados por los diarios a asistir a sus repercusiones en los seres humanos vinculadas a catástrofes.  En este caso la hostilidad de la naturaleza no solo se manifiesta en el orden de lo climático (lluvias, granizo, vientos, ríos correntosos…), sino también el de su fauna, como las avispas que lo asaltan, lo atacan y lo pican por todo el cuerpo.




     Creo que hay varios puntos interesantes para el análisis de esta obra. En primer lugar el carácter autónomo e independiente del cuis que logra por las suyas escapar o resolver problemas u obstáculos que se le van presentando a medida que progresa la acción. Y me parece que la identificación de la psicología con infantil también con una cría pero de otra especie que al mismo tiempo afronta (esta es la clave, afronta) resulta sustancial. Transmite sensación de seguridad, invita al coraje, incide en el sujeto desde la exhortación y estabiliza una identidad que puede ser de naturaleza, en edades tempranas, tornadiza al verse afectadas por el temor o la inseguridad. Sin embargo, Perla Suez es inteligente. Porque no niega esas notas en su cuis. Sino que, haciéndoselas experimentar en tanto que sujeto de una fábula, reescribe una identidad que atraviesa esos eventuales temores o inseguridades pero los supera con voluntad. Puede entonces que existan, pero ni la posición escapista ni la de retraerse del mundo son la solución. Conviene ir al encuentro de ese mundo, confrontarse con él, medirse con su poder pese a que aparentemente parezca invencible, hasta lograr la conquista del triunfo. Y no se trata de un “final feliz” al estilo de las peores fábulas edulcoradas. Se trata más bien del logro de alguien que ha hecho mucho por ser quien es mediante la acción, mediante la decisión y mediante la eficacia de una personalidad que ha debido medirse con acontecimientos que no son fáciles de transitar.

     Otro punto a destacar en relación con estas circunstancia son las “tretas del débil”, para usar una expresión feliz de la crítica literaria argentina Josefina Ludmer. Esto es: frente a un poder de naturaleza mayúscula, se puede experimentar reticencia, recelo, miedo y hasta pavor pero ello no constituye una justificación para resignarse ni a la parálisis, ni a la inmovilidad ni a la cobardía. Más bien se acude a estas tretas que, desde una supuesta debilidad, sin embargo le permiten, por un lado desentrañar lo que está viviendo (lo que no siempre tiene del todo en claro). Y, por el otro, ser consciente del poder de su fuerza tanto interna como física.

     La sintaxis de Suez, como suele ser habitual en su narrativa, es compleja y es simple a la vez. Por un lado, está caracterizada por un cierto ritmo que impone a la fábula su velocidad (que no suele ser vertiginosa). Suele estar sembrada de frases cortas que producen un impacto potente en el lector que evita rodeos, digresiones, excesos y genera una economía de la forma sintáctica que a la vez va pautando ella misma la fábula misma. Ello confiere un ritmo personalísimo a sus ficciones. La sintaxis de este cuento está armada a través de una suerte de cadencia que no se dispersa en detalles  accesorios sino que se concentra en lo que la autora considera es lo que aspira a narrar sin rodeos. Hay una economía de la concentración por encima de cualquiera otra clase de dispersión.

     El “ramito de menta” tras el cual el protagonista iniciaba su búsqueda termina siendo un ramito de viento. Esto es: mantiene pero cambia a la vez la materia de la que está hecho. Hay una metamorfosis producto de la acción que da lugar a una transformación de ráfagas de viento en un ramo que el pequeño cuis regala a su madre para su citado cumpleaños. Tendrá “gusto a viento”. Y el pequeño cuis, sin necesariamente mentir pero sí poniendo en evidencia que no quiere ni preocupar ni decepcionar a su madre (tampoco generar en ella la emoción de la culpa o el malestar del costo que ha tenido ese regalo en un esfuerzo mayúsculo), disimula esa circunstancia con la inmediata reparación que le brinda el descanso. Por otra parte, no todo habrán sido dolores de cabeza en ese viaje. Habrá pisado una alfombra de hojas y un ancho mundo que también merecía de su atención.

     Los elementos, como dije, se suelen presentar hostiles en este cuento. Naturalmente los de la naturaleza, como dije no idealizada. Y también en ocasiones es el mismo cuis el que, quizás por inexperiencia debido a su corta edad, incurre en confusiones. Como la de asustarse por algo que no sabe qué es sino su propia sombra. O bien el granizo que confunde con piedras cuya índole ignora salvo que arden al chuparlas. De modo que en este autoconocimiento de sí mismo también habrá un conocimiento de su entorno.

     “El viaje de un cuirs muy gris” tiene además acción y progresión, lo que resulta sumamente importante en una ficción infantil. Es un cuento en el que ocurren muchas cosas, de orden tornadizo y plagadas de accidentes. Curioso resulta que el encuentro con sus semejantes sea pacífico pero tan fugaz. Apenas lo invitan a comer nabos pero no es precisamente en lo que él está más interesado sino en otro objetivo más atractivo. No aspira a hacer amigos tampoco sino a buscar el regalo que se ha prometido al ser más el amado por él. En este sentido el cuis no se muestra con una personalidad egoísta. Sino con una capaz de sacrificar incluso su propio bienestar material y anímico por hacer feliz a alguien a quien ama. Quizás Perla Suez marca esta contrapunto entre los cuises que se han consagrado a una parálisis que los inmoviliza masticando nabos y este otro, que siendo tan  pequeño aún así tiene grandes aspiraciones no en un sentido ambiocoso sino afectivo, además de una conducta sumamente activa.



     Y que un ramito sea confundido con una ramito de menta que según su madre en verdad “tiene gusto a viento” parece una metáfora perfecta de que los obstáculos no solo han sido salvados sino de que se ha producido una metamorfosis en esa sustancia (digamos) que la vuelve preciosa porque ha sido producto de una batalla del pequeño cuis contra las ráfagas que parecían invencibles. Ráfagas que no solo él sí ha vencido, sino que como una materia parecida a la arcilla le ha servido para moldear su propio anhelo. Él ha elaborado el regalo luego de una larga lucha con los elementos y ese ramito condensa o metaforiza de modo tan tangible lo que le demandó un viaje lleno de imponderables. Un viaje en el que se atrevió a arriesgar su vida por hacerle el regalo a su madre.

     Que ese cuis sea “muy gris” para titular el libro también da qué pensar. “El viaje” resulta un sintagma que se explica con naturalidad luego de haberlo leído. Pero este color cuya intensidad es subrayada tal vez también sea una forma de acentuar o bien su identidad particularmente temeraria (más que la de los otros cuises de su especie que no la tienen en este grado, como una hipótesis posible), o bien algo que lo distingue de la mayoría de otros seres, no solo de los de su especie. El no parecerse a ningún otro. Y probablemente así suceda. Pensar en regalar un ramito de menta a su madre para su cumpleaños, atravesar un mar de peligros incluso con riesgos y costos altísimos, circunstancias confusas y otros momentos angustiantes que sobresaltan son efectivamente una serie de condiciones que vuelven a este cuis distinto de otros. Incluso de otros animales de otras especies. No necesariamente que lo pone por encima de ellas. Pero sí que lo particulariza. Este cuis resulta ser más gris que otros porque se atreve a hacer cosas que otros no, porque concibe un objetivo del orden de la grandeza hacia quien ama que otros quizás no o no a hacerlo pese a no lograrlo bajo las mejores condiciones.

     Este “cuis muy gris” conquista entonces el entregar un regalo que no resulta ser el convencional, ni siquiera el que él mismo sospechaba iba a buscar (de ahí también el descubrimiento y el autodescubrimiento) sino uno con un sabor que no es el de la menta en sentido estricto, esto es, no es el esencializado porque no proviene de una planta sino de un elemento natural que él logra dominar con destreza de modo completamente libre e independiente. Y a la luz de ese regalo me parece a mí que toda la narración se resignifica. Se regala algo de naturaleza que concentra lo poderoso, lo mágico e incluso al punto de pensarlo en términos de ser algo de crear imposibles que sí se vuelven su contrario desde el orden de los significados. Porque no se trata de una “mera planta de menta”, el regalo que sería, en todo caso, previsible.  Es un ramo “con gusto a viento”. De manera que ese punto que caracteriza a la planta de la menta, su frescura, por lo general propio de su naturaleza misma, para este caso en particular se debe a un artífice que, con esfuerzo, tesón y mucha capacidad de inventiva conquista eso: otro producto de su creación mediante una intervención que no ha sido fácil. Un ramito con gusto a viento. Lo gustativo define en este caso un triunfo y despista a quien lo degusta porque resulta engañoso. Él no revelará ni el esfuerzo que le costó conseguirlo ni elaborarlo, ni las peripecias corridas ni los peligros que arriesgó su pellejo. El amor concreto a una madre resulta tan incondicional que justifica guardar hasta los secretos más dramáticos si la misión del regalo se ha cumplido. Como de seguro ella debe de haberlo hecho también por su lado en otros momentos de su vida. En este sentido la narración resulta también ejemplar: el hijo que restituye prácticamente bajo la forma compensativa de un premio a una madre sus sacrificios pero también lo incondicional de su amor.

     Este libro de Perla Suez fue el primero que allá por los años noventa vi exhibido en una librería de la ciudad de La Plata. El primero suyo que conocí pero no el primero que leí. Me pareció un acto de justicia, además de un homenaje tan merecido por su excelencia como merecedor de atención crítica por su riqueza, regresar a él, a través de mi propio viaje que fue esta vez la de un regalo que a estas horas, en este día, le prodigo. Porque afrontando diestramente las ráfagas que el viento opone en contra a los creadores, Perla Suez nos ha regalado el ramo precioso de un cuento con el aroma de la excelencia literaria..

Quieren derogar la Ley del Libro... defenderla, es defender NUESTRA CULTURA

 (*) ATENCIÓN HORMIGUERO LECTOR...!!! Debemos DESPERTAR...!!!, han venido por uno de nuestros derechos más preciados, el pan espiritual de l...